“Vinieron a destruir la tienda un día; al siguiente regresaron a comprar leche” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

“Vinieron a destruir la tienda un día; al siguiente regresaron a comprar leche”

En Santa Fe, en Ciudad de México, se encuentra una de las gasolineras que sufrió saqueos el pasado 4 de enero. La tienda que es parte de la estación de servicio fue totalmente destruida. Con esta destrucción, se perdieron 2 de 5 empleos. El dueño y el encargado del lugar decidieron reabrir luego de pensarlo mucho. Su primera intención fue abandonarlo todo, sobre todo después de ver que una de las oleadas de saqueo fue realizada por sus clientes de toda la vida. Los mismos que ahora van a comprar su pan y leche allí, como si ese miércoles negro no hubiese ocurrido.

Uno de los dependientes del establecimiento, que solicitó el anonimato para relatar los hechos, comentó que pasadas las 7 de la noche del miércoles 4, llegaron 10 personas con capuchas, rompieron la puerta de entrada, se introdujeron y en el transcurso de 10 minutos, aproximadamente, se llevaron botellas de vino, algo de dinero que tenían en la caja registradora y otros artículos (imagen sobre estas líneas). El empleado pensó que lo peor había pasado… estaba a punto de hablar a una patrulla cuando volvió el alboroto.

“Lo más triste fue que los vecinos aprovecharon la confusión”. Ellos, los clientes con los que convivieron durante 10 años, terminaron el saqueo. Las autoridades no se aparecieron.

“Me dio mucha rabia y tristeza por ver a clientes que regularmente compran en este lugar llevándose productos, sin importarles que yo los conocía: muchas de esas mujeres y hombres que he atendido por años, lo que llevo en la empresa, me desconocieron y no dudaron en robar, contó el empleado, fue verdaderamente desagradable ver que algunos venían acompañados de sus hijos, a los que les tocó cargar unos cuantos de los artículos que se robaron; algunos tenían rostro de confusión, pero no les quedó de otra que obedecer a sus papás y llevarse lo que podían cargar sus manitas”.

El lugar estuvo a punto de cerrar en definitiva. La empresa no quería más riesgos y se había ordenado despedir a los cinco empleados que trabajan aquí, pero después de varias reuniones, los únicos afectados han sido los de las bombas de la gasolineras, ya que quedaron deshabilitadas por completo y su reparación cuesta 3 mil 500 dólares. Las piezas de las bombas de gasolina que fueron dañadas sólo se consiguen en Estados Unidos.

“Los empleados de las bombas vivían de las propinas que aquí se ganaban, no tienen otro ingreso”, relató. “Lo que más me ha causado shock ha sido la indiferencia de las personas, hace algunos días decidimos abrir de nuevo el súper, aunque tenemos carencias de producto, se tomó la decisión de retomar las actividades, pero esos saqueadores que reconocí el pasado martes 4 de enero del 2017, regresaron, pero con la diferencia de que ahora pagan el pan y la leche que llevan a casa”.

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