Cultura

Elina Garanca crea dos horas de profundo sentimiento con su voz

Su recital del miércoles por la noche en la Sala Nezahualcóyotl, un tiempo de éxtasis para el público ◗ Interpretó 13 piezas que fueron recompensadas con largos aplausos

Por primera vez se presentó en México la mezzosoprano letona Elina Garanca (1976), con un concierto en la Sala Nezahualcóyotl, que duró cerca de dos horas, tiempo en el que a través de 13 obras emocionó al público que desde el primer instante la recibió con un cálido aplauso.

La Orquesta Sinfónica de Minería  acompañó a la artista y como preludio tuvo la obertura de Ruslán y Liudmila, ópera de Mijaíl Glinka. Previo al concierto, las personas que llegaron desde temprano a ocupar los asientos del área del coro de la Sala Nezahualcóyotl, por un momento pudieron escuchar el proceso de vocalización de Elina Garanca, para que cuando saliera al escenario, provocara el éxtasis con sus interpretaciones.

 “Da, chas nastal!”, de La doncella de Orleans, “Voi lo sapete”, de Cavalleria rusticana, y “O mon Fernand… Mon arret”, de La Favorita; fueron las tres interpretaciones que conformaron la primera parte. 

Al inicio, Elina Garanca portó un vestido azul pero para la segunda y última mitad, la mezzosoprano regresó al escenario con uno rojo, sutil y delicado atuendo que  le valieron halagos como “¡te amo!” y “¡guapa!”, a la par que seguía con el repertorio conformado por la “Danza española No. 1”, de Manuel de Falla.

Con dicha ejecución se anunció el inicio de obras en español como “Canción de Paloma”, de El barberillo de Lavapiés, de Francisco Asenjo Barbieri; “Cuando está tan hondo”, de El Barquillero, de Ruperto Chapí, y “De España vengo”, de El niño Judío, de Pablo Luna Carné.

Elina Garanca interpretó “Habanera” y “Chanson Bohème”, de la ópera Carmen, de Georges Bizet, lo que provocó gran revuelo puesto que es un papel con el que recibió muy buenas críticas en el extranjero.

Otro de los momentos de más sentimiento fue cuando Dalila, personaje de la ópera de Camille Saint-Saëns, cobró vida para dedicarle a Sansón la aria “Mon cœur s’ouvre à ta voix”.

Durante la velada, Constantine Orbelian, director invitado, estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Minería, que dieron por terminado el concierto; sin embargo el público no quería que el evento terminara, lo cual llevó a la mezzosoprano a regresar al escenario para interpretar “Carceleras”, aria de la zarzuela Las hijas del Zebedeo; después Granada, de Agustín Lara y “O mio babbino caro”, de la ópera Gianni Schicchi.

A lo largo de su carrera, la mezzosoprano letona ha tenido presencia en eventos como el Festival de Salzburgo (2003) y ha actuado las óperas La clemencia de Tito, Werther, Così fan tutte y El barbero de Sevilla, en escenarios como el Metropolitan Opera House y la Ópera de Viena. También ha grabado varios materiales discográficos con piezas de compositores como Antonio Vivaldi, Gioachino Rossini, Vincenzo Bellini, Wolfgang Amadeus Mozart, Jules Massenet, Gaetano Donizetti y Georges Bizet.

Entre el público que se dio cita en el Centro Cultural Universitario estuvieron Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural; Fernando Saint Martin, director general de música de la UNAM; la periodista Silvia Lemus, Rafael Tovar López-Portillo, el escritor Gerardo Kleinburg y el senador Javier Lozano Alarcón, que junto a más de mil personas, casi llenaron la Sala Nezahualcóyotl.

El paso de Elina Garanca por México aún no termina pues hoy se presentará en el Teatro Bicentenario, de León, Guanajuato, para luego ofrecer un concierto el 17 de enero en el Teatro Isauro Martínez, en Torreón, Coahuila, mientras que el 20 de enero dará un recital en el marco del Festival Alfonso Ortiz Tirado, donde se le hará la entrega de la medalla del tenor mexicano que lleva el nombre del evento.

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