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Prescott busca emular a Brady

El quarterback de los Vaqueros está a dos triunfos de convertirse en el primer novato en jugar y ganar un Super Bowl

  • cronica.com.mx
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Tocado por el destino, esa parece ser la situación que vive Dakota Prescott, el quarterback de los Vaqueros de Dallas que está a sólo dos triunfos de ser el sexto mariscal suplente en llevar a su equipo hasta Super Bowl y el primer mariscal novato en la historia de la NFL en iniciar el juego por el Vince Lombardi.

Podría decirse que su caso es muy similar al de Tom Brady, quien en 2001 y con 24 años de edad salió de la banca y del anonimato para hacerse cargo de la ofensiva de los Patriotas de Nueva Inglaterra a partir de la segunda semana de esa temporada para llegar hasta el Super Tazón XXXVI y ganar ante los favoritos Carneros de San Luis.

La situación de ambos, aunque similar, tiene sus diferencias pero es el caso más cercano de un suplente con nula o escasísima experiencia en disputar el juego por el título y ganarlo. Aún así, aunque actualmente la figura de Brady es mayúscula frente a la de Prescott, el balance de los números de la primera campaña de los dos representa una enorme diferencia a favor de Dak, quien hoy tiene 23 años.

Brady lanzó para 2,843 yardas con un porcentaje de efectividad de 63.9%, sumó 18 pases de anotación y 12 intercepciones. Su récord al final de la campaña fue de 11-3 en los 14 juegos que dirigió de temporada regular.

Prescott acumuló 3,667 yardas y tuvo una efectividad de 67.8%, con 23 pases de anotación y sólo 4 balones entregados.

No obstante, la gran diferencia, y en donde la balanza se inclina a favor del Vaquero, es que el pasador de Nueva Inglaterra estaba en su segunda temporada en la Liga y por consecuencia tenía un año de familiarización con el libro de jugadas y el sistema ofensivo de Bill Belichick, caso contrario al actual mariscal de Dallas, quien dos semanas antes de entrar al campo para hacerse cargo del ataque y tomar la titularidad, era el tercero en el orden detrás del Tony Romo y Mark Sánchez.

Sin embargo, la memoria desechable de los aficionados que sólo saben lo que leen en la red actualmente, parecen olvidar a otros cuatro suplentes que con la lógica en contra encaminaron a su equipo hasta el Super Domingo. Dos lo ganaron, uno lo perdió y otro debió verlo desde la banca, a pesar de haber cargado a hombros al equipo hasta el encuentro por el título.

DEL OLVIDO AL ESTRELLATO. En la temporada de 1990, los Gigantes de Nueva York perdieron a su mariscal titular, Phil Simms casi al final de la temporada, en la semana 13. Su lugar fue tomado por un veterano de nombre Jeff Hostetler, quien, con 29 años pero escasa experiencia, se apoyó en su ataque terrestre encabezado por OJ Anderson y en la brutal defensiva que contaba con uno de los mejores tandems de linebackers de la historia (Lawrence Taylor, Carl Banks, Pepper Johnson y Steve DeOssie). Hostetler, bajo la sabia tutela Bill Parcells, los llevó hasta el Super Domingo XXV para derrotar a Buffalo. Ganó todos los juegos en que abrió. Su desempeño le valió un contrato con los Raiders de Los Angeles.

UNA CARRERA RESCATADA. Otro que se ha perdido en el tiempo es Jim Plunkett, mariscal de los Raiders de Oakland, y de quien pocos recuerdan que a sus 33 años y en la banca como desecho de los Patriotas y los 49ers, sólo esperaba ser un espectador más de la flamante contratación de los Raiders en 1980 para la posición, es decir, de Dan Pastorini, procedente de los Petroleros de Houston. En el quinto juego Pastorini sufrió fractura en una pierna y el coach Tom Flores debió echar mano de Plunkett. En su debut con Oakland tuvo 5 intercepciones, pero después logró 9 victorias con sólo dos derrotas y guió a los Raiders a ganar el Super Bowl XV ante las favoritas Águilas de Filadelfia. Plunkett jamás soltó la titularidad y ganó otro campeonato, el SB XVIII.

MAGIA CON CADUCIDAD. En la campaña de 1979, los Carneros de Los Angeles volaban para ser campeones, pero el sueño pareció desvanecerse cuando perdieron a su mariscal estrella, Pat Haden. Ray Malavasi puso al inexperto y joven Vince Ferragamo, de apenas 25 años en su tercera temporada en la Liga. Ferragamo, quien tenía un brazo muy potente, cerró la campaña con récord de 4-1 y encaminó al conjunto hasta el Super Domingo XIV. Pudo haberlo ganado, pero le tocó la mala fortuna de enfrentar a la defensiva de Los Acereros de Pittsburgh. Se ganó la  titularidad y su magia le duro apenas un año más.

EL VALOR DE LA VETERANÍA. La lista la completa el caso más extraño de suplentes que llegaron hasta el Super Tazón, nos referimos a Earl Morrall, quien a sus 38 años era un sustituto que daba gran seguridad a los Delfines de Miami detrás del talentoso Bob Griese. En 1972, un tiempo en que las temporadas eran de sólo 14 juegos, Griese sufrió una fractura que lo alejó indefinidamente del equipo, por lo que el entrenador Don Shula confió su ataque a un veterano probado que había jugado para él cuando dirigía a los Potros de Baltimore.

Con Griese, el equipo marchaba invicto con marca de 5-0, con Morrall las cosas no cambiaron, ganó los nueve restantes y los Delfines lograron la temporada perfecta. Su paso por playoff fue aplastante hasta llegar al Super Bowl.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, Shula decidió que Griese abriera el encuentro por el título ante Washington en vez de un enrrachado Morrall (De hecho, Bob ya había visto acción en el juego de Campeonato de la AFC). Es verdad, Griese lo hizo bien y ganó el Super Bowl, pero para la mayoría, Morrall debió jugar y coronar su enorme reemplazo de la única temporada perfecta en la historia de la Liga. Morrall continuó en rol de suplente detrás de Griese, hasta su retiro a los 42 años. 

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