Política de acuerdos - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Política de acuerdos | La Crónica de Hoy

Política de acuerdos

José Fernández Santillán

El lunes 9 de enero de 2017 se firmó, en la Residencia Oficial de Los Pinos, el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. La ceremonia estuvo encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto. Participaron miembros de su gabinete. Entre las organizaciones que signaron el acuerdo estuvieron la Confederación de Trabajadores de México (CTM), encabezada por Carlos Aceves; el Consejo Coordinador Empresarial, presidido por Juan Pablo Castañón, quien dijo: “Este acuerdo es un primer paso para la enorme tarea que tenemos por delante.” (Página web del Gobierno de la República, 10/I/2017)

La COPARMEX, que dirige Gustavo de Hoyos, no quiso adherirse al acuerdo argumentando que resulta “insuficiente; carece de metas y objetivos puntuales.”(Reforma, 10/I/2017).

De conformidad con la nota de Cecilia Téllez Cortés (La Crónica, 10/I/2017), “el sector empresarial asume el compromiso de coadyuvar a que no se incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios; el sector laboral se compromete a intensificar los procesos de productividad que permitan incrementar la competitividad; el sector del campo se compromete a trabajar en la mejora de la productividad de campo en beneficio de los pequeños y medianos productores y de la oferta nacional agroalimentaria, en tanto que el sector gubernamental se compromete a impulsar las acciones que permitan mantener la estabilidad de los precios de la canasta básica, así como vigilar y sancionar cualquier abuso en los términos de la ley.” (p. 4)

El Jefe del Ejecutivo anunció la reducción en 10 por ciento los sueldos y salarios de servidores públicos federales de mando superior. Invitó a los otros Poderes de la Federación, organismos autónomos y a los gobiernos locales a que adopten medidas similares de austeridad “para hacer más con menos”.

Todo esto con el propósito de hacer frente al aumento de los precios de las gasolinas que ha provocado descontento entre la población, manifestaciones pacíficas de protesta, pero también saqueos.

El propio Presidente de la República, días antes, en un mensaje a la Nación distinguió el tipo de expresiones sociales que se generaron a raíz del aumento a los precios de las gasolinas: desde aquellas manifestaciones de compresible descontento hasta aquellas otras que, aprovechando la ocasión, se dedican al vandalismo afectando establecimientos comerciales.

Conviene recordar que ya en el pasado, en nuestro país, se ha utilizado el expediente contractual para hacer frente a las crisis económicas. Por ejemplo, al final del sexenio de Miguel de la Madrid, en octubre de 1987 se firmó el Pacto de Solidaridad Económica para encarar la crisis de la deuda externa. En ese acuerdo participaron los sectores obrero, campesino y empresarial además del gubernamental. El entonces Presidente de la República dijo lo siguiente: “Llegamos hoy a un pacto que implica la adopción de medidas fuertes, de medidas amargas, dolorosas que implican sacrificios y esfuerzos para todos; no estamos ofreciendo una ‘cura mágica’ de nuestros males económicos; estamos pidiendo a la sociedad más esfuerzo y más sacrificio.”

Jorge Fernández Menéndez ha recordado en su artículo “Treinta años de pactos”, (Excelsior, 10/I/2017) el ambiente que el Presidente de la Madrid describió en sus memorias: en el terreno político surgieron mayores posibilidades de conflictos y radicalización de la discusión. Las circunstancias complicaban la campaña electoral y las elecciones del año siguiente. “Lo único que podía salvarnos era el temor al conflicto.”

Esta última frase es fundamental: los pactos pueden tener muchos propósitos, pero la idea fundamental que los anima es evitar la confrontación; arreglar las diferencias por la vía pacífica, no mediante la violencia.

Es indudable que la experiencia política de la negociación como vía para transitar a la democracia ha incidido en la práctica de los acuerdos como ruta para enfrentar las crisis económicas en México.

En 1988 se firmó otro acuerdo anti-crisis promovido también por el Presidente Miguel de la Madrid, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico. Buscaba detener el incremento de las tasas de interés bancarias y la devaluación de la moneda. Este pacto fue reforzado por Carlos Salinas de Gortari en 1989. Su propósito fue combatir la inflación.

El 3 de enero de 1995, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, se firmó el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica. Trató que el peso de la crisis no recayera en los sectores menos favorecidos; evitar que la devaluación se tradujera en una espiral inflacionaria e inestabilidad del tipo de cambio.

Convengamos en que la actual situación del país, con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, junto con el aumento al precio de las gasolinas, es de preocupación. La gente está inquieta: tiene dudas acerca de lo que puede pasar con el gasto familiar y con el empleo. La economía está dando señales de inestabilidad. Es preciso, en consecuencia, brindar certeza a la población. Los acuerdos, mientras más incluyentes sean, serán mejores mecanismos de legitimidad y confianza. Se trata de ventilar los desacuerdos; pero también de poner de relieve los puntos en común. Se pueden incluir a otros actores, incluir otros temas y puntualizar objetivos. Debe ser un pacto abierto.


Twitter: @jfsantillan
Mail: jfsantillan@itesm.mx

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