¿Estallar una revuelta? - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿Estallar una revuelta? | La Crónica de Hoy

¿Estallar una revuelta?

Juan Manuel Asai

¿De verdad queremos estallar una revuelta?

Lo pregunto porque leo en redes sociales, escucho en programas radiofónicos y en charlas con amigos, colegas y familiares llamados a emprender una rebelión para tirar al Presidente de la República. Una suerte de primavera árabe tropicalizada, pero con el mismo uso intensivo de las redes sociales. Están enojados por el gasolinazo. Es la gota que derramó el vaso. Asumen que sería justo que el gobierno pagara la osadía de aumentar los precios del combustible con su caída.

Sus arengas se detienen en el motín, pero no se toman la molestia de decir cómo le harán para que una vez con los integrantes del actual gobierno sean expulsados, bajen los precios de las gasolinas. Lo más probable en un escenario de caos es precisamente lo contrario: que la gasolina no sólo no baje, sino que se cotice, ante la escasez, en el valor del combustible que inspiró la saga de Mad Max. Emprender una revuelta para tirar al Presidente supone descarrilar la vida institucional del país. Sería peor el  remedio que la enfermedad.

Si se registra una revuelta y el Presidente cae, el país se desbarrancará en una espiral de inestabilidad que incluirá episodios de violencia, fuga de capitales, caída todavía mayor del peso frente al dólar y que gente enojada que hoy tiene un trabajo y expectativas no tenga ni lo uno ni lo otro. Si a pesar de todo quieren hacerle el caldo gordo a los tuiteros disolventes, que todo mundo tenga claro que al final de ese camino no hay luz, sino más oscuridad.

No hay atajos

En esto no hay atajos. El largo camino de las instituciones es mucho más seguro. México ha invertido muchísimo dinero, tiempo, esfuerzo y el talento de docenas de mexicanos notables para crear un andamiaje democrático que es envidia de muchas naciones. El Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación son instituciones que permiten encausar las inquietudes ciudadanas para formar gobiernos con ofertas diferentes. Hay caminos para que la gente exprese su rechazo y genere el cambio que le apetezca. Estallar una revuelta, abrirle la puerta a la violencia, trasladaría de manera natural amplias porciones de poder a las fuerzas represivas. ¿Acaso eso quieren los  promotores de la revuelta?

Que conste que no digo, para que no haya equívocos, que no se muestre el rechazo. Sostengo que saltarse las trancas institucionales opera a favor de los enemigos de México, dentro y fuera del país, incluido el megapatán que tomará posesión de la Casa Blanca el 20 de enero. Saquear tiendas y camiones repartidores puede ser, como dicen algunos, una catarsis social que despresuriza, pero envía un mensaje muy peligroso: podemos violar la ley de manera impune e irnos a  casa con un electrodoméstico. Hay que darle una oportunidad a la democracia que con tanto trabajo hemos construido. Protestar, marchar, levantar la voz, presionar y,  llegado el momento de la verdad, votar. El pillaje y las acciones disolventes nos meten en un callejón sin salida, del que usualmente emergen con banderas desplegadas los grupos más reaccionarios, siempre favorecidos del país.

El presidente Peña hizo una pregunta que le ha granjeado una ráfaga de críticas: ¿qué hubieran hecho ustedes? Responderla es justo lo que necesitamos, no con frases demagógicas que resuenan fuerte, pero que son fuegos artificiales,  sino con medidas específicas, concretas, con cifras. El modelo de desarrollo del país, incluido  el consumo de  hidrocarburos, requiere con urgencia redefinirse. Hay que poner manos a la obra sin colocar un pie fuera del marco legal.


@soycamachojuan

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