Conferencias autoritarias

Gerson Hernández Mecalco

Los políticos autoritarios utilizan una comunicación “democrática” para maquillar sus intenciones dictatoriales. No es novedoso que las conferencias de prensa de políticos se caractericen por ser autoritarias. Frases de Donald Trump como: “no seas grosero, no seas grosero… no seas maleducado. Ustedes representan fake news”, no le piden nada a algunos diálogos de las conferencias matutinas de AMLO hace 16 años cuando fue jefe de Gobierno del DF: “vamos a tener que hablar más con los jefes de redacción…”, cuando los cuestionamientos a su administración no cesaban. Las respuestas estaban acompañadas de un lenguaje beisbolero al “batear” las preguntas incomodas, frases célebres como la de “lo que diga mi dedito”, y las caras de enojo e intolerancia cuando lo interrumpían, pero mejor vamos por partes:

Conferencias de prensa: Es la convocatoria que realiza una institución o personalidad para reunir a los periodistas y comunicarles alguna información y recibir preguntas. En alguna ocasión mencionó el ex secretario de Estado de los Estados Unidos y ex consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, previamente a una  conferencia de prensa en la Casa Blanca: “Espero tengan preparadas sus preguntas para mis respuestas”, sin embargo, las respuestas y comportamientos de políticos hacen repensar si esa frase sigue vigente, ya que les importa más comunicar lo “que diga mi dedito”.

Conferencias mañaneras: La frase de “lo que diga mi dedito” por parte de AMLO se hizo famosa para negar sus respuestas en algunas conferencias mañaneras. Cada pregunta incómoda permitía al actual líder de Morena salir del paso con un leve movimiento de su dedo índice. Por ejemplo, en la conferencia del sábado 27 de septiembre de 2003, ante la pregunta:

-  ¿El DF está de maravilla?, AMLO contestó: 

- “Lo que diga mi dedito. No voy a hablar de eso”. 

Muchas veces, el que AMLO contestara a sus interrogantes fue considerado por los reporteros que cubrían sus conferencias como un verdadero logro. Fue entonces más común usar la metáfora del beisbol para explicar su comportamiento frente a los representantes de los medios; que comentar la profundidad de sus respuestas, de ahí que se utilizara el término batear para explicar su negativa a responder. Por ejemplo, en la conferencia del jueves 19 de junio de 2003, ante la pregunta del periodista Kevin Sullivan, de The Washington Post, acerca de:

- ¿Cómo ve las elecciones que vienen, van a ser importantes, vamos a ver cambios fuertes en el país?, AMLO contestó: 

-  “Que se me hace que… Pregunte aquí a los compañeros lo que significa bateo. Muchísimas gracias”.

El presidente tuitero: A partir del 20 de enero, Donald Trump será no sólo el presidente de Estados Unidos, sino el Tuitero en Jefe, con 18 millones de seguidores en Twitter, Facebook e Instagram, donde por cierto no se obliga a nadie a responder los cuestionamientos. Sean Spicer, jefe de prensa del presidente electo, confirma lo que estamos observando: “Creo que su uso de los medios sociales en particular va ser algo que no hemos visto antes”. El uso de las redes socio-digitales le permiten expresar sus ideas sin intermediarios, refiriéndose a qué los medios pueden ser considerados inservibles para la comunicación presidencial. Trump utiliza casi a diario Twitter, ya sea para insultar a sus adversarios, felicitar a Carlos Slim, criticar la cobertura de los medios, quejarse de la imitación que hace Alec Baldwin de él en Saturday Night Live, alabar al presidente ruso Vladimir Putin, aterrorizar a las empresas automovilísticas, hacer diplomacia en Twitter o anunciar nuevas políticas en 140 caracteres.

Hillary Clinton lo advirtió durante la campaña electoral: “Imaginen (a Donald Trump) en el Despacho Oval enfrentándose a una crisis real. Un hombre al que se le puede provocar con un tuit no es un hombre en el que podamos confiar los códigos de las armas nucleares”. El problema es que, a partir del 20 de enero, Trump no sólo tendrá al alcance de su mano su teléfono móvil para lanzar tuits, sino también los códigos nucleares.

Dijo Trump que en año y medio comenzará la construcción del muro en la frontera con México; es decir, que el próximo presidente de nuestro país será el que se encargará de pagarlo, ¿será por eso que algunos quisieran que su homólogo autoritario no sólo de conferencias de prensa (López Obrador) gane justamente en año y medio? Al final tiene razón el malabarista Barack Obama al afirmar —influenciado por Bauman—que los medios han quedado escindidos en un canal para cada gusto… nos sentimos seguros en nuestras burbujas, tal vez porque tendremos que estudiar los efectos de un mensaje de Twitter o una conferencia con mensajes autoritarios que se distinguen por la comunicación políticamente incorrecta y olvidar diálogo y disensos. #Jap


@gersonmecalco

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