Tendencia autodestructiva inconsciente | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Tendencia autodestructiva inconsciente

Característica. Por naturaleza el cerebro humano es autocomplaciente, sobre todo el de los mexicanos, hecho que detona conductas que van en contra de la propia integridad.

Tendencia autodestructiva inconsciente | La Crónica de Hoy

Cada día la mayor parte de los mexicanos da un paso adelante hacia una lenta agonía, pues de manera silenciosa suma los factores que contribuirán al desarrollo de alguna enfermedad catastrófica.

Parece que algunas personas asumen que el hecho de envejecer es motivo suficiente para estar anclados a fármacos, consulta médica con diferentes especialistas y sobrevivir dependiendo de la caridad de los familiares que lo quieran apoyar. Ésta, que cada vez es más la realidad y necesidad de muchos mexicanos, ocurre porque desde edades tempranas se atenta contra la estructura más importante del cerebro humano: la corteza prefrontal, centro de mando que rige todas nuestras conductas y que dependiendo de cómo se programe será la calidad de vida de las personas.

Por ejemplo: al final de la década de los setentas, los padres de familia se enorgullecían de poder poner grandes botellas de refresco en la mesa, hecho que los hijos registraron en su memoria como acto de cariño, emociones que el azúcar de la bebida gaseosa selló en su cerebro al comenzar la intoxicación de la red neuronal. Dicho de manera coloquial, esto podría explicar la razón por la que algunas personas no pueden dejar de tomar refresco, pues el azúcar que ingiere desde la infancia ha corrompido a la corteza prefrontal y ésta no la codifica como una sustancia dañina, por el contrario, en cada sorbo va un “álbum inconsciente” de recuerdos gratos.

Esta capacidad para dominar la voluntad humana que tiene el refresco la poseen todos los productos comestibles industrializados que dan placer al paladar: aderezos, cereal de caja, golosinas y pan empaquetado, sólo por mencionar algunos ejemplos.

A sabiendas de este dominio, los ingenieros en alimentos implementan sutiles estrategias para desarrollar las fórmulas con las que posteriormente se harán los productos que llegarán a la mesa de las familias mexicanas. “Para que el sabor del chocolate tenga un sello distintivo, les preguntamos a las personas cuáles son los recuerdos gratos que tiene al ingerir este dulce. Si nos refieren que en algún momento de la vida esta golosina la degustaban con su abuela y que su casa tenía aroma a gardenias, lo que hacemos es adherir esencias de la flor a la fórmula del chocolate”, explicó Sandra N, quien trabaja en una planta de alimentos y prefirió mantener su nombre en el anonimato. Agregó que éste es sólo un ejemplo de las estrategias que la industria alimentaria lleva a cabo, las cuales pueden ser más complejas y precisas para manipular la decisión de los consumidores.

Aunque no se puede satanizar a toda la industria alimentaria, es difícil encontrar productos comestibles éticos que aporten nutrimentos reales al organismo; para saber cuáles son los que debemos evitar o consumir ocasionalmente, basta con revisar la sección “Radiografías” del portal del Poder del Consumidor.

PACTO DE SANGRE. Podría hacerse una lista interminable de evidencia que ilustre las consecuencias a las que se enfrentan las personas que tienen inconscientemente su voluntad dominada por los placeres que ofrecen los productos que atentan contra su salud, sin embargo poco útil sería pues la corteza prefrontal corrompida lo va a negar.

Nuevamente, si lo anterior se duda habría que indagar un poco en la vida de las personas que por lo menos en apariencia, parecen gozar de una salud aceptable, ya que por lo general no tienen en su rutina diaria el consumo de productos comestibles industrializados de dudosa calidad.

El dominio del azúcar (y otras sustancias nocivas para la salud) también podría atentar contra las relaciones interpersonales, pues las personas seducidas por estos productos tienden a ser más irritables y menos tolerantes, factores que generan ficciones en la convivencia diaria.

Por una parte, si en verdad se desea modificar esta realidad, habría que ser más críticos al momento de seleccionar los alimentos que se ofrecen a los niños, ya que es habitual que en cada fiesta de cumpleaños infantil abunden golosinas empaquetadas, una sutil forma de comenzar a corromper su voluntad.

Aunado a esto, carece de utilidad aceptar el ofrecimiento de dulces a los infantes bajo el argumento de que son niños y de que se trata de una fiesta, pues de esta manera es como en sus cerebros se comenzará a sembrar la asociación del azúcar con momentos gratos.

En el caso de los adultos el reto es más complicado, pues al tener la sangre contaminada de azúcar y otros elementos nocivos, cambiar de hábitos se vuelve una tarea casi imposible de lograr. Si existe el deseo pero la voluntad carece de fuerzas, lo que se podría hacer es asistir a una terapia, en este caso la de tipo cognitivo conductual ayudaría mucho, sin embargo también existen otras alternativas como los terapeutas que ayudan al desarrollo de la conciencia propia.

Imprimir