Necesito vacaciones después de las vacaciones: síndrome postvacacional

Conacyt -

Víctor Alexander Quintana López*

 

Se le conoce como síndrome postvacacional a la ansiedad y falta de ánimo que existe en un trabajador una vez que se ha reincorporado a sus actividades después de tomar un período vacacional. En fechas como diciembre, donde gran parte de la población está de vacaciones y casi a diario hay actividades que traen consigo un desorden en los horarios, suele presentarse con mayor frecuencia e intensidad.

Entre los principales síntomas de este trastorno se encuentran la ansiedad generalizada, pereza, negativismo, agotamiento frecuente y falta de concentración. En general, no requiere de atención profesional, ya que desaparece durante la primera semana una vez que la persona ha retomado de nuevo su rutina y ha aceptado con menos pesimismo su situación actual.

Sin embargo, existen casos donde los síntomas perduran por más de una semana; en estas situaciones es recomendable acudir con un psicólogo para recibir ayuda y atender los síntomas antes mencionados.

NADIE ES INMUNE. Afecta con mayor frecuencia a los trabajadores que están poco satisfechos con su trabajo, además, se agudiza cuando el ambiente laboral se percibe tenso, existe tensión con los jefes o compañeros o cuando hay retos importantes que requieren de atención y esfuerzo extraordinario.

Es importante tomar medidas durante el período vacacional que puedan ayudar a disminuir el riesgo de padecer este síntoma, por ejemplo, no excederse en el desorden de los horarios del sueño y el descanso.

En el mismo sentido, es recomendable que dos días antes de regresar al trabajo no se realicen actividades que impliquen mucho agotamiento, por el contrario, se debe de intentar descansar para iniciar con ánimo el primer día de trabajo.

Una vez reincorporados a las actividades laborales, será de gran ayuda fijar la alarma del despertador diez minutos antes de la hora habitual, ya que ese tiempo será útil para vencer la falta de ánimo para levantarse de la cama. Practicar alguna actividad deportiva al regresar al trabajo permitirá experimentar un mayor bienestar físico y emocional.

Quizá el mejor consejo para evitar presentar este síndrome reside en la importancia de considerar el trabajo como una oportunidad para desarrollarse en las diferentes áreas de la vida y no como un sacrificio.

RECOMENDACIÓN. Inicia durante los primeros días con aquellas actividades que requieren menor esfuerzo de tu parte, mientras que tu cuerpo y mente se adaptan al nuevo ciclo.

CONSEJOS PARA SUPERAR EL SÍNDROME POSTVACIONAL:

* Programa tu regreso con tiempo. No cometas el error de regresar de tus vacaciones el día anterior a tu vuelta al trabajo. Tómate, al menos, un par de días para retomar tus rutinas y ordenar los enseres y recuerdos que has traído de tus vacaciones.

* Aborda tus actividades laborales progresivamente. Dedica un tiempo a analizar qué tareas tienes que hacer, prioriza las más importantes y urgentes y comienza por las más sencillas y placenteras.

* Respeta las horas de sueño. Aunque en tus vacaciones hayas podido trasnochar y dormir de más o de menos, es importante que regularices tus ritmos de sueño tras tu vuelta al trabajo.

Evita las siestas, al menos los primeros días, y procúrate ocho horas de sueño reparador por la noche.

* Modera el consumo de alcohol y cafeína. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que puede agravar los síntomas de apatía, depresión y astenia provocados por el síndrome postvacacional. El café y las bebidas con cafeína, por su parte, agudizan los síntomas de estrés.
Reduce tu ingesta de estas sustancias para evitar males mayores.

* Haz deporte. Además de ayudarnos a liberar endorfinas, unas pequeñas proteínas responsables de hacernos sentir felices, optimistas y relajados, el deporte hace posible que nuestra mente se libere del estrés al concentrarse en la ejecución del ejercicio físico.
Esta desconexión de las preocupaciones es fundamental para poder solucionar los problemas o dificultades de la vida con objetividad y eficacia.

* Corta con los pensamientos recurrentes. Dar vueltas en la cabeza, una y otra vez, al mismo tema sólo incrementará tu ansiedad y tu sensación de falta de control. No lo permitas.
Sal a la calle a dar un paseo, dedícate a una actividad que te guste o escucha tu canción favorita: lo que sea con tal de cortar esa cascada de pensamientos que no te llevan a ninguna parte.

* Organiza tu tiempo y diviértete. Del mismo modo que empleas un tiempo al día a trabajar, asegúrate de dedicar un tiempo también para ti mismo y las cosas que te gustan.
Tener un hobby no sólo te ayudará a divertirte; como ya te contamos, las aficiones también ayudan a combatir la ansiedad y el estrés.

* Pon límites y aprende a decir “no”. Cada cosa a su tiempo. Frena la impaciencia y las peticiones o exigencias de cualquier tipo diciendo que no.
Poner límites te ayuda a asumir el control y hace que las riendas de la situación las lleves tú y no los demás ni las circunstancias. Quizá te cueste negarte a lo que te piden pero te harás un gran favor a ti mismo —y también a los demás— si dejas de decir sí a todo.

* Fíjate en lo positivo. A lo largo del día también nos pasan cosas buenas. Unas palabras amables, unas risas a la hora del café, una llamada telefónica de alguien que se preocupa por nosotros… Agradecer esos pequeños detalles nos conecta con nuestra parte más humana y nos ayuda a tomar conciencia de todo lo bueno que nos rodea.
No dejes de dedicar una sonrisa o un simple “gracias” a esas personas que hacen del mundo un lugar mejor.

* Ten paciencia. El síndrome post­vacacional es pasajero. Una vez que te hayas encarrilado en tu rutina, los síntomas desaparecerán. Es cuestión de actitud y de tiempo.
No le des más importancia de la que tiene y, si ves que se alarga más de quince días, consulta con tu médico.

➣ Psicólogo especializado en promoción de la salud.

 

Entre los principales síntomas de este trastorno se encuentran la ansiedad generalizada, pereza, negativismo, agotamiento frecuente y falta de concentración. En general, no requiere de atención profesional, ya que desaparece durante la primera semana una vez que la persona ha retomado de nuevo su rutina

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