Diócesis de Saltillo en control de daños por la muerte de presbítero | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Diócesis de Saltillo en control de daños por la muerte de presbítero

La información relacionada a la muerte del joven aspirante a sacerdote sólo es conocida realmente por la Diócesis de Saltillo. Incluso a la familia le fue impedido conocer más detalles sobre el caso.

Diócesis de Saltillo en control de daños por la muerte de presbítero | La Crónica de Hoy

Era una casa enorme de dos plantas al sur de Saltillo en la colonia San Lorenzo. Tenía pasillos largos y ventilados. Los muchachos del Seminario Menor de Saltillo estudiaban ahí el propedéutico. Joaquín, de unos 18 años, era uno de ellos. Uno de sus compañeros de estudio que no tendrá nombre, lo rememora como amigable, servicial, tranquilo.

—Siempre traía un rosario en la bolsa, recuerda la fuente.

Fanático de los pantalones con pinzas y la camisa abotonada hasta la garganta, Joaquín estudiaba en esta casona de ladrillos amarillos y compartía clase con unos 25 muchachos aspirantes a sacerdotes. Eran los tiempos del Saltillo donde el reloj se detenía en sus calles forradas de casas viejas.

Fue en esta misma ciudad, en la parroquia del Sagrado Corazón donde según la información recopilada, Joaquín tuvo un altercado con una persona muy cercana. La familia nos ha dicho que sospechan de alguien con quien mantenía una relación, indica el informante.

Joaquín tenía desde el 3 de enero desaparecido. Ayer su cuerpo fue encontrado en Parras de la Fuente, Coahuila, a unos 150 kilómetros de Saltillo. Estaba semienterrado en una zona del semi desierto.

Fue la Diócesis de Saltillo quien confirmó su crimen. Esta sede católica tiene un estratega que dice cuándo se habla, qué se divulga y quiénes deben guardar silencio. Raúl Vera, un sacerdote activista y defensor de migrantes, encabezó el operativo para informar y confirmar la muerte de Joaquín Hernández Sifuentes.

Fuentes consultadas y certificadas por Crónica indican que el obispo fue el primero en acudir a identificar el cadáver del presbítero de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

—El fue el primero en acudir al forense. Pero también impidió que la familia tuviera más información, indicó el informante.

Incluso reunió a los curas para decirles que no dieran entrevistas a los reporteros locales. Para los periodistas de Saltillo algo quedó claro. Vera y sus estrategias de comunicación dictaron las reglas de lo que diría. Incluso, lo hizo antes que la Fiscalía de Coahuila, que se mantuvo en silencio para ceder el control al Obispo que hace un par de años fue cuestionado por presuntamente proteger a pederastas.

Ayer, los únicos avances de la investigación que salieron a la luz es que el religioso murió estrangulado y hay dos personas detenidas por el caso.

“El padre Joaquín se caracterizaba por ser una persona que buscaba la perfección en cualquier actividad que realizaba; el deseo de siempre innovar en la forma de trabajar, se refleja en el cariño que los feligreses demostraron incluso en estos últimos 10 días”, puntualizó la diócesis de Saltillo, mediante un comunicado.

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano lamentó la muerte del sacerdote y envió sus condolencias a los familiares y amigos de Hernández Sifuentes:

“Pedimos a Dios por su eterno descanso y también para que el Señor conceda a sus familiares y amigos fortaleza y esperanza”.

SU AUTO, EN NL. Abandonado, en el municipio de Santa Catarina, localidad al poniente de la zona metropolitana de Monterrey, fue localizado el auto del párroco, quien desapareció desde el pasado 3 de enero.

La Unidad Especializada Antisecuestros de la Agencia Estatal de Investigación de Nuevo León localizó el auto Volkswagen Derby blanco, con placas de circulación FKM-32-00, en la calle Puerto Natales de la Colonia Residencial Cuauhtémoc.

Se informó que la Procuraduría de Justicia Estatal colaboró en las investigaciones con las autoridades coahuilenses para ubicar el auto del sacerdote.

Según informaciones difundidas en Saltillo, unos 80 kilómetros al poniente de Monterrey, dos jóvenes fueron vistos cuando abordaron el auto del sacerdote el pasado 3 de enero, y se llevaron el vehículo.

Sin embargo, se desconoce si observaron que el sacerdote que estaba asignado a la Parroquia Sagrado Corazón, iba también en el vehículo.

 

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