Academia

Diseñan nanopartículas cargadas y dirigidas para “volar” tumores

Nuestros Científicos. Patricia Juárez, investigadora del CICESE, Centro Conacyt, obtuvo el reconocimiento Rising Star 2016 de la Sociedad Americana para la Investigación en Huesos y Minerales, por su investigación en el desarrollo de nanomoléculas para el tratamiento de cáncer

El potencial de una joven investigadora mexicana en ciencia por su innovador proyecto fue premiado. Ésta es la base del reconocimiento que Patricia Juárez, investigadora del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), obtuvo a finales de 2016 por sus investigaciones en nanopartículas para el tratamiento de uno de los cánceres de mama que más predomina en nuestra población.

La científica obtuvo el premio Rising Star 2016 de la Sociedad Americana para la Investigación en Huesos y Minerales por este tipo de estudios, que en el futuro podrían estudiarse en hospitales para posteriormente ser una opción clínica en la medicina del futuro más inmediato.

La investigadora egresada de la Universidad Veracruzana se especializó en cáncer y metástasis de huesos, lo cual se presenta en cánceres de mama y próstata, entre otros. En el CICESE la especialista estudia estos mecanismos y busca además nuevas moléculas terapéuticas. Es con nuevos tratamientos y otros a partir del uso de nanopartículas que busca hacer más eficiente la liberación de medicamentos y proteínas que inhiban células cancerosas.

En colaboración con el Instituto de Nanotecnología de la UNAM, su grupo de investigación desarrolla nanopartículas dirigidas a las células cancerosas, un vehículo que porta las moléculas para neutralizarlas y que no daña las células normales, con lo cual se reducen efectos secundarios. “Es una investigación en curso, pero ya tenemos los primeros resultados”, señala en entrevista.

Uno de los aspectos más novedosos de la investigación es que los expertos diseñan nanopartículas dirigidas contra una enfermedad en particular que no ha sido muy estudiada: el cáncer metastásico triple negativo. “Éste es muy frecuente en la población hispana, pero no hay muchos estudios y terapias aplicados. Entonces, la utilización de nanopartículas en este cáncer ofrece una ventaja tremenda para aportar conocimiento en el tratamiento de la enfermedad, la cual no es posible abatir con las terapias normales”.

La investigadora del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE explica que estas nanopartículas se “funcionalizan”, es decir, se recubren de una sustancia muy afín que sólo se “pega” a las células cancerosas. Las nanopartículas vienen cargadas y acarrean una proteína fundamental para inhibir el crecimiento de cancerosas. “Esa es la innovación de este método, que no sólo es específico contra células cancerosas sino también que portan una proteína, no un medicamento, la cual inhibe el crecimiento de los tumores. Esto ya lo probamos en el laboratorio y sabemos que es fundamental para el establecimiento y progresión de la célula cancerosa”.

La científica refiere que ya se han realizado pruebas en otros laboratorios con este tipo de tecnología, pero ninguna ha sido probada clínicamente, por lo que validar modelos como éstos es una aportación grande al campo de la nanomedicina.

PROCESO. Para generar este tipo de tratamientos se requiere esfuerzo multidisciplinario, apunta Patricia Juárez, y no es un solo laboratorio o una persona quien logra los avances, sino la fusión de diferentes grupos. Una nueva molécula se tiene que construir, desarrollar y estandarizar, después hacer estudios celulares, validar su efecto in vitro en células, agrega, después se llevan a cabo estudios preclínicos,  se utilizan modelos animales y se analiza su toxicidad, para así verificar su actividad e inocuidad. Posteriormente se hacen estudios clínicos y pasan años de desarrollo para que sean un producto que se venda por una industria.

Dentro de todo el proceso, los científicos realizan los dos primeros ensayos: el desarrollo  de las moléculas, su caracterización y pruebas in vitro. “Ya no nos encargamos de la fase clínica, pero dependiendo del potencial de la molécula se podría realizar una colaboración con investigadores clínicos. De que falta mucho para obtener un tratamiento disponible, falta mucho, pero de que estamos trabajando un montón para lograrlo, no hay duda”.

REGRESAR A MÉXICO. Quimicofarmacobióloga de la Universidad Veracruzana, la originaria de Xalapa se interesó por la investigación científica después de participar en un Verano de la Investigación Científica de la Academia Mexicana de Ciencias. Posteriormente realizó su posgrado en Ciencias Bioquímicas por la UNAM; después estancias postdoctorales en las universidades de Virginia y de Indiana, EU.

Fue entonces que se relacionó con los temas que actualmente estudia en el CICESE. La científica recuerda que “estaba muy contenta”, pero los caminos de la investigación a veces llevan a casa. Patricia Juárez regresó al país hace apenas un par de años e inauguró el departamento de biomedicina del CICESE donde trabaja ahora. “La aventura en ciencia nunca termina y yo quería regresar a México. Ahora, tengo el trabajo que siempre he soñado y además tengo la oportunidad de ser pionera de esta área de la biomedicina en el norte del país”.

 

Imprimir