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Cena romántica, cumpleaños, de amigos, familiares… en Chapultepec

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La luz roja ilumina a una pareja. Los enamorados se acuestan sobre un tapete mientras escuchan “With or without you”. La noche no puede ser mejor, dice uno de ellos.

Son las 9:30 de la noche en el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec.

El gobierno capitalino organiza, como cada segundo sábado del mes, un picnic nocturno. Esta vez un centenar atiende la convocatoria para charlar con los amigos y, otros, para usarlo como escenario de una cita romántica.

Los enamorados endulzan la cita con un vino y un par de copas. Brindan por el amor y el futuro juntos, por las promesas que se cumplirán.

A un lado de ellos hay un grupo de ocho amigos. Se ríen cuando alguien suelta un chiste de la oficina.
La luz cambia de rojo a morado, después a verde, amarillo, azul. Es una noche multicolor para todos los presentes.

Parece que todo está musicalizado para una película cuyos protagonistas son jóvenes.

En el piso y el pasto hay también niños jugando a la pelota, a perseguirse o a echar la carrera.

Se miran despreocupados y como si su energía fuera matutina. Ya habrá tiempo para dormir.

A las 10 de la noche tocan Las Mañanitas, de Pedro Infante, una de las canciones más populares de los mexicanos.

Se escuchan los gritos de emoción y los asistentes se preparan para entonar la melodía.

“El día en que tú naciste nacieron todas flores / En la pila del bautismo cantaron los ruiseñores”, cantan emocionados los invitados del cumpleaños número 21 de Fernanda. Cuando termina la canción la llenan de abrazos.

-¿Por qué festejaste aquí tu cumpleaños?- se le pregunta.

Fernanda dice que le pareció singular celebrar en el Bosque de Chapultepec. “Nunca se me va a olvidar”, asegura.

En el picnic también hay algunos corazones rotos. Tres amigas cantan, como un himno, una canción de Shakira. “Conocí más de mil formas de besar / Y fue por ti que descubrí lo que es amar”.

Algunos llegan preparados para la noche. Traen cobijas, chamarras abrigadoras y un menú para alivianar las horas.

Otros vienen improvisadamente. Pero adentro encuentran un tapete y se surten de una carpa en la que venden vino y algunas golosinas por un costo desde 15 a 320 pesos.

Como el picnic se realiza de 8 a 11 de la noche, sólo abren algunos accesos del Bosque de Chapultepec.

Precisamente por Chapultepec abren una pequeña puerta, pero hay que recorrer el pasillo que conecta al Lago con el Altar a la Patria.

Todo es solitario, pero algunos policías se colocan en algunos puntos para orientar a los visitantes. Lo ideal es ingresar por la avenida Reforma.

Ya adentro, las horas parece que transcurren rápido.

“Quisiera que este día fuera eterno”, le dice una chica a su novio mientras le roza la mejilla. Ambos se miran como un par de cómplices.

“En tu planeta me quedé / Fue por un tiempo y nunca fue mi plan”, se escucha a lo lejos.

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