Una tarde en La Lagunilla entre recuerdos para XV años y balas perdidas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Una tarde en La Lagunilla entre recuerdos para XV años y balas perdidas

Ayer pudo ser un sábado de descanso como cualquier otro. Salvo porque decidí ir a La Lagunilla, en compañía de mi tía Martha Beatriz, a comprar copas para los XV años de mi prima Michelle.

El final de ese día terminaría inesperadamente, con ella y conmigo huyendo a toda velocidad de balazos.

Escogimos el mercado de La Lagunilla porque muchas veces vi que allí es amplísima la variedad de artículos destinados justamente a servir de recuerdos para fiestas.

Pero eso fue lo primero que no resultó bien. Hacia las 2:30 de la tarde estaba convencida de que la variedad no servía de mucho: nada de lo que vi me gustaba.

Y fue justamente eso, que no me gustara ninguna copa, lo que se tradujo en una caminata inesperada en dirección a La Merced, curioseando en los puestos de ropa. En el trayecto se escucharon detonaciones, muchas personas alarmadas, mi tía una de las que más.

Los disparos no se escuchan como cohetes, suenan muy diferentes cuando se escuchan en vivo. “Güey, es allá enfrente”, dijo un joven cerca de nosotros. La escena se congeló. Nadie se movía.

Un vendedor gritó “ahí vienen, si se acercan nos echamos a correr”, lo que descongeló a la gente. Mi tía gritó: “Corre, corre” y emprendimos la huida.

En mi casa, en la Pino Suarez, Álvaro Obregón, ya había escuchado disparos, pero siempre resguardada por las paredes. Esta vez los disparos fueron en la acera de enfrente, sin más.

La huida terminó entre chinos y coreanas, en la Plaza Peña Peña, le compré un cigarro a mi tía y, después de comprobar que no había más balazos, decidí que debía conseguir las copas. En la semana tendría mucho trabajo y ya no podría hacer compras. En lugar de irnos a casa intimidadas por la balacera, proseguimos el camino. Preguntamos a los coreanos cómo llegar a La Merced sin seguir caminando.

La Merced se nos hizo una zona de seguridad. Las copas finalmente fueron compradas. Mi prima tendrá su regalo.

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