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Viven combatientes de incendios forestales en riesgo y sin apoyos

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Vulnerables a los incendios, provocados o naturales, en México hay unas 60 millones de hectáreas forestales que, en la medida de lo posible, son vigiladas y conservadas por unos seis mil combatientes del fuego.
La mayoría de ellos son habitantes de las comunidades asentadas en esas zonas; quienes participan recibe apenas 900 pesos semanales.

Con una jornada laboral de ocho de la mañana a dos de la tarde, de lunes a sábado, sin seguro de vida y expuestos a caídas, raspones y quemaduras, comuneros que habitan zonas forestales han asumido la responsabilidad de apoyar en el control de incendios, en parte para conservar su forma de vida y en parte para recibir un ingreso adicional que les ayude a enfrentar la precaria situación económica.
La Comisión Nacional Forestal (Conafor) señala que las áreas forestales de México están habitadas por doce millones de personas en su mayoría en situación de pobreza extrema.

OPCION LABORAL. Aproximadamente el 80 por ciento de los bosques y selvas del país está bajo el régimen de propiedad social, constituidos en aproximadamente ocho mil 500 núcleos agrarios que están vinculados directamente con los recursos forestales para satisfacer sus necesidades de vida.
Carla Susana Pérez Izquierdo es una de los cuatro mil 230 combatientes rurales que apoyan a la Conafor en la prevención de incendios y conservación forestal.

Madre de tres hijos, de 9, 6 y 2 años, Carla Susana era ama de casa, pero desde que se separó de su marido se dedicó a trabajar como brigadista, lo cual implica subir cerros, aguantar bajas o altas temperaturas, remover piedras y abrir zanjas con pala o pico para formar la llamada “línea negra” que evitará la expansión de algún incendio que se suscite.   
“Trabajo para la comunidad de San Miguel y Santo Tomás Ajusco (Ciudad de México); trabajo para el medio ambiente, para que el aire sea más puro. Trabajo haciendo brechas cortafuego, planto arbolitos, podo árboles, hago zanjas, entre otras cosas. Todo lo hago por temporadas, pero casi todo el año estoy ocupada, yendo de una zona a otra”, relata la mujer de unos 30 años de edad.
Señala que los 900 pesos semanales que gana son insuficientes, pero no le da tiempo de tener otro empleo, porque también tiene que hacerse cargo de su casa, de sus hijos y de su madre.
Y aunque el trabajo es rudo, “se acostumbra uno; de principio es muy pesado, a veces dejas de hacer este trabajo y te salen las ámpulas. Pero la verdad es que mi trabajo me gusta mucho”.

ACOTADOS. En la prevención y control de incendios forestales, la Comisión Nacional Forestal además de tener el apoyo de 423 brigadas comunitarias integradas por cuatro mil 230 comuneros, cuenta con 172 brigadas propias integradas por mil 728 combatientes en todo el país, que ganan poco más del salario mínimo, pero que sí tienen seguro de vida. De 1969 a 2014 han fallecido 205 brigadistas.

A decir de Diego David Reygadas Prado, asesor técnico certificado de la Conafor, hay el propósito de otorgar también seguro de vida a los comuneros que ayudan en el control de incendios.
Combatir el fuego en zonas forestales, señala el funcionario, cuesta recursos y mucho esfuerzo humano.
“Los combatientes hacen su trabajo con un sueldo muy bajo para proteger el bosque, y son cosas que la gente desconoce y no tiene idea de la magnitud de lo que esto implica en beneficio del bosque”, expresó.

Los recortes presupuestales, dijo, afectarán de manera importante, “porque va a ser menos superficie y menos cantidad de núcleos agrarios los que van a tener acceso a este tipo de apoyos por parte del gobierno federal y lo mismo en el caso del gobierno local”.

ENEMIGO. La Comisión Nacional Forestal señala que los incendios son uno de los grandes enemigos de los recursos forestales, los cuales junto con las plagas y enfermedades, causan la muerte de árboles y, por ende, degradación y deforestación.

Refiere que México cuenta con aproximadamente 64 millones de hectáreas de bosques y selvas que abarcan el 32 por ciento del territorio nacional y durante las temporadas de sequía aumenta el riesgo de incendios ocasionados de manera natural, debido a la acumulación de hierba o combustible orgánico seco.
Sin embargo, la principal causa es por acción humana, que representa el 90 por ciento de los incendios, sobre todo por las prácticas tradicionales de uso inadecuado del fuego para la agricultura y quemas intencionales.
Para evitar grandes incendios, la Conafor lleva a cabo el Programa Nacional de Protección contra Incendios Forestales, con el que cada año realiza acciones específicas en materia de prevención, detección, control y combate de incendios.
A manera de reconocimiento a los brigadistas, desde el 2014 se estableció el 11 de julio como  el Día Nacional del Combatiente de Incendios Forestales.

 

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