Cultura

“Busco que la escritura suene a través de instrumentos musicales”: Carlos Amorales

El artista y su proyecto fueron seleccionados para representar a México durante en la 57 Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia.

Escritura y música son las dos disciplinas que Carlos Amorales conjuga en La vida en los pliegues, proyecto en el que conjuga animación, video, cine, dibujo, performance y sonido, y que fue seleccionado para representar a México durante la 57 Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia.

El artista plástico Carlos Amorales comenta que es un tema que lleva casi siete años desarrollando: “Es mucho sobre la escritura y en este caso busqué que la escritura suene a través de instrumentos musicales donde cada letra tiene un sonido. Siento que sintetizo dos cosas, por un lado la parte gráfica de la escritura y por otro lado cómo suena la escritura”.

Amorales comenta que la música es algo que siempre ha estado presente en su vida, no sabe si por cuestiones generacionales, aunque especifica que deviene de música que escuchó durante su adolescencia: “No es punk, pero sí se desarrolló en la década de los 80, pues trabajé en la industria musical no como músico, sino a través de la compañía discográfica Nuevos Ricos.

“Nunca aprendí a tocar un instrumento, pero con el tiempo me empezó a interesar esa parte, la manera en la que me aproximé fue más visual, al ver cómo se escribe la música en las partituras y cómo eso tiene un efecto en el músico y en el instrumento”, añade.

Para este proyecto, el artista plástico explica que se vale de la estructura que posee el alfabeto para crear un sonido que podría ser musical o un idioma: “Son como una colección de formas abstractas. El reto para mí es contar una historia que está hecha de texto, pero que va a prescindir de él porque no va a estar, aún pienso cómo contar esa historia”.

MOTIVACIONES. Carlos Amorales menciona que exponer su obra en la Bienal de Venecia es una especie de reconocimiento, pues aunque ya había estado en Europa, es la primera vez que le toca representar al país, por lo que se convierte en una responsabilidad que a la par da presión.

“Quiero hablar de cómo encuentro al país, reflexionar sobre cómo estoy sintiendo lo que está pasando en el país. Lo quiero plantear no como un discurso político, sino como uno de esos cuentos tradicionales que pudieran ocurrir en cualquier lugar”.

Amorales señala que el título de la obra, La vida en los pliegues, se debe al texto del mismo nombre de Henri Michaux, “poeta francés que también fue artista visual, no sé si él fue el primero, pero investigó sobre las caligrafías chinas, árabes, y trajo a Occidente ese tipo de caligrafía abstracta, idea que llevó a la pintura”.

En La vida en los pliegues el artista plástico conjuga animación, video, cine, dibujo, performance y sonido, con lo cual se convierte en una instalación que aún no termina, pero que, asegura, estará lista para cuando inicie la Bienal de Venecia. “De alguna forma es como una ópera, género que conjuga todo eso”.

El artista comenta que la parte del performance estará presente “porque eso le dará el sentido escénico y también de gente que lo experimentará. Será una instalación con lecturas en distintos niveles, pero donde todo es consecuente”.

TRABAJO MEXICANO. El creador señala que es complicado hablar de la situación de la producción de la plástica mexicana, puesto que quizá no tiene la distancia necesaria para ver el panorama general. “Lo que sí ha ocurrido es que en los últimos años muchos artistas ya hemos empezado a exhibir en otros países”.

Carlos Amorales indica que México “se encuentra en un momento interesante”, porque es un lugar donde surge mucho arte, lo cual hace que se voltee a ver al país, “ya no se le ve como un lugar exótico, que nos reduce al realismo mágico”, concluye.

 

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