Mexicana: la herida que sigue abierta

Rosario Avilés

Por estos días se anunció un pago que la Sindicatura de la quiebra de Mexicana de Aviación hará a los que fueran trabajadores de la aerolínea y que corresponde a los salarios devengados en el año de 2010 y que no fueron pagados en su momento. Los recursos que servirán para liquidar esta obligación no están ligados ni a la venta de aeronaves ni al Fideicomiso del MRO y los beneficiarios serían tanto personal de tierra como pilotos sobrecargos y empleados de confianza.

El aviso fue conocido a través de sendas circulares giradas por los sindicatos de Sobrecargos (ASSA) y Tierra (SNTASS), así como una carta enviada por Leonardo Montes, representante de los trabajadores de confianza. Mientras, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) no ha enviado ninguna comunicación a sus agremiados, pues lo están analizando.

Llama la atención que ninguno de los textos coincide en los montos y meses de los salarios ni qué fue exactamente lo que la Sindicatura encabezada por Alfonso Ascencio Trujeque, se comprometió a pagar.

No obstante, se dice que en la primera semana de febrero se realizará este pago y cada sindicato tiene su propia lista de beneficiarios, en tanto que la enajenación de bienes no ha concluido y la posible venta del MRO está aún en veremos, pese a que se ha convertido en un excelente negocio.

El grupo de trabajadores de confianza expresó que, aunque no tienen información suficiente, saben que este pago fue ordenado por el Juzgado Undécimo de Distrito en Materia Civil del Distrito Federal. Por su parte, la Asociación de Jubilados, Trabajadores y Ex Trabajadores de la Aviación Mexicana (Ajteam) insisten ante la SCT que le sean devueltas las rutas y slots que pertenecieron a Mexicana.

Hasta aquí las noticias. Por lo demás en este 2017 se completarán siete años de que Mexicana de Aviación dejó de operar. Como sucede en muchos procesos, todavía se está a la espera de una investigación cabal y sus necesarias consecuencias: es decir, que se determinen conductas ilícitas y responsables de las mismas, así como las sanciones correspondientes.

Todo empieza por reconocer en todos los órdenes que lo que sucedió no fue producto de la Ecasualidadc o la mala suerte o las circunstancias de la industria, que son argumentos que se han dejado caer aquí y allá.

El hecho de que desaparecieran los fideicomisos de jubilación de los trabajadores, para cuyo fondeo les fueron descontados recursos de sus salarios, mismos que después fueron mal utilizados por quienes administraron la empresa, muestra en sí una conducta ilícita.

Como principio esencial hay cosas que son intocables y una de ellas es el salario de los trabajadores, más aún si éstos han confiado en los administradores para que sus ahorros de jubilación se manejen debidamente.

Así que, independientemente de si el resto de las circunstancias pudiera verse sujetas a consideración (lo cual sería muy difícil vista la forma cómo se procedió) lo que es inaceptable es que esos recursos de los trabajadores dejen de pagarse. Es un principio de elemental justicia que mucho le ganaría en el juicio público a la autoridad que lograra recuperarlos.

Esperamos, pues, que el pago de febrero sea el primero y que después de él vengan todos los demás que permitan resarcir, –aunque sólo sea en parte,- el tremendo daño que se causó a esta empresa, a la aviación mexicana y al pueblo de México. Esto último no es demagogia: Mexicana fue sostenida por nuestros impuestos y apoyada por los usuarios y, muchos pequeños empresarios y migrantes en el extranjero.

Este es el primer paso para cerrar una herida que tiene demasiado tiempo abierta y que merece ser sanada para que la aviación mexicana retome su crecimiento sin deudas pendientes.

raviles0829@gmail.com

twitter: @charoaviles

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