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México está lejos de desarrollar alta tecnología computacional

Luis A. Pineda (d) ha realizado importantes avances en tecnología robótica e inteligencia artificial en el IIMAS de la UNAM.

México es un gran consumidor de tecnología computacional; no obstante nuestro país genera poca alta tecnología computacional, señala en entrevista Luis A. Pineda Cortés, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS) de la UNAM.

El especialista añade que este desbalance dejará imposibilitado a México en el mediano y largo plazo para competir en una de las más importantes áreas de desarrollo para en la humanidad en el futuro.

Luis A. Pineda es presidente de la Academia Mexicana de Computación (Amexcomp) y en el IIMAS ha desarrollado uno de los robots de servicio e inteligencia artificial más avanzados de México. Con las diversas versiones y actualizaciones de Golem, los universitarios han participado en diversos torneos nacionales e internacionales, como el RoboCup.

En combinación con otras de alta gama, estas tecnologías permearán de manera cada vez más importante y eficaz diversas actividades humanas. Como ejemplo, se encuentra el advenimiento del “internet de las cosas”, que en algunos años se generalizará en los hogares. 

A los miembros de la Amexcomp, refiere su presidente, les preocupa que la sociedad mexicana comprenda cuál y qué es la tecnología computacional, así como su importancia científica y tecnológica. Pero también el futuro de esta área del conocimiento en México.

Recientemente, la asociación publicó el libro Políticas y estrategias para el desarrollo de la computación en México, donde aborda temáticas relacionadas con el fortalecimiento estratégico de esta disciplina en el mediano y largo plazos. “Describimos el ecosistema de la computación en México, uno de cuyos elementos somos nosotros, los académicos e investigadores”. Agrega que, desde una perspectiva histórica y funcional, realizan un análisis de las tecnologías computacionales, como la asimilación de éstas por los ciudadanos mediante computadoras, tabletas, móviles, internet…, “amplificadores de las personas, que les otorga un poder sin precedente en la historia”.

CONSUMO Y NO DESARROLLO. Pero éste no es el único tema sobre el cual la Amexcomp basa su discurso académico, sino también el proceso de creación de la tecnología, “donde nosotros como país hemos tenido una participación discreta. 

“Nos preocupa que México no es un generador de tecnología computacional porque no está dentro de las naciones donde se originan, esto tendrá consecuencias para nuestro país. Por otro lado, esa pasividad nos priva de la riqueza que esta tecnología pude proveer”.

La definición de tecnologías computacionales es amplia y compleja, explica Pineda, y contempla productos de tecnología media hasta la alta. En ésta última, puntualiza, es donde se encuentran las computadoras y teléfonos inteligentes, por ejemplo. “Esta parte la entendemos todos, porque estamos acostumbrados a utilizar esta tecnología, pero por otro lado tenemos otro aspecto: los mercados laborales de alta tecnología donde se produce, los cuales no disfrutamos. En México no existen este tipo de compañías que desarrollen productos e innovaciones”.

Frente a la reducción del presupuesto federal al sector de ciencia y tecnología, el cual afectó de manera sensible el financiamiento de Conacyt, Pineda menciona que si bien es un retroceso, un tema vital es cómo generar empresas que inviertan en ciencia y tecnología, puesto que los países desarrollados que destinan mayores montos al sector son aquellos donde las empresas destinan más dinero  que los gobiernos. “Nosotros no tenemos empresas con presiones por producir productos que lleguen al consumidor final cada año y que, de lo contrario, estén en riesgo de salir del mercado por otras que sean su competencia”.

Cambiar este panorama tiene en sus cimientos un cambio en la valoración social del sector, tanto en gobierno como en las personas. “Lo que se valora depende de lo que se conoce, sin conocimiento cultural y educativo no se valora la ciencia y tecnología, y menos se desarrolla la alta tecnología”.

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