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El Telegrama Zimmermann, el mensaje cifrado a Carranza

El Telegrama Zimmermann abre un debate sobre las comunicaciones seguras, afirma el matemático Guillermo Morales Luna.

A un siglo de que el canciller alemán Arthur Zimmermann enviara un mensaje cifrado con el que se pretendía involucrar a México en una alianza militar, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, para contener el involucramiento de Estados Unidos, el Telegrama Zimmermann, como se conoce al documento, es aún objeto de interés, estudio y fascinación no solamente para los historiadores, pues los especialistas en ciencias de la computación, la criptografía, también tienen qué decir sobre el tema.

El Telegrama Zimmermann fue objeto de análisis y reflexiones en el simposio diseñado por el Departamento de Computación del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, donde participó también el matemático Guillermo Morales Luna, quien hizo un breve análisis de algunos de los elementos criptográficos del documento. El historiador Sergio Martínez, de la Dirección General de Archivo e Historia de la Sedena, abundó en las razones por las cuales Venustiano Carranza resolvió no aceptar la oferta de alianza que enviaba Alemania por medio del telegrama: “De facto, Carranza ya tenía el reconocimiento de Estados Unidos como jefe de Estado, de modo que no iba a arriesgarlo por las estrategias germanas”.

LAS “COMUNICACIONES SEGURAS”. “El Telegrama Zimmermann es importante porque plantea el manejo de comunicaciones seguras”, afirma el doctor Joachim von zur Gathen, profesor emérito del Bonn-Aachen International Center for Information Technology. “Es un hito importante en la historia de la criptografía”, añade el especialista, que ha trabajado con los borradores originales del telegrama que aún se resguardan en la cancillería alemana.

Von zur Gathen indica a Crónica que los métodos de encriptamiento que en su momento se emplearon con fines de inteligencia y seguridad ahora tienen miras mucho más amplias, pues son el sustento de las comunicaciones por medio de internet, desde los dispositivos más variados, como los teléfonos inteligentes.

LA FASCINACIÓN CRIPTOLÓGICA. ¿Qué tiene de fascinante el Telegrama Zimmermann cien años después de haber sido enviado? Responde a Crónica Guillermo Morales Luna, matemático e investigador del departamento de Computación del Cinvestav:

“El problema que plantea el Telegrama Zimmermann es el uso sistemático de comunicaciones seguras. En aquella época (1917) las comunicaciones seguras estaban circunscritas a medios militares diplomáticos y comerciales de gran envergadura y tuvieron implicaciones históricas importantes”.

“Eso ya no ocurre en la actualidad”, añade el especialista. “Las comunicaciones seguras han permeado a toda la sociedad. Hoy día, todo individuo que se comunica electrónicamente, es decir, todo individuo, hace uso, de manera consciente o inconsciente, de la criptografía. En su momento, el Telegrama Zimmermann tuvo importancia por el uso de un código criptográfico muy específico, que tuvo una repercusión que dio la vuelta al mundo y que, circunstancialmente, tocó a México participar de él”.

Hablar de criptografía puede sonar, entre públicos no especializados, a un asunto propio de novelas de espionaje. Pero hoy por hoy, es un campo de investigación científica: “En el Departamento de Computación del Cinvestav desarrollamos la criptografía como disciplina académica, científica y tecnológica; nos interesa motivar a nuestros estudiantes en el uso de esas tecnologías. Nos importa enfatizar el impacto social que tienen, y ciertamente el análisis de la historia de cómo se dieron casos como el Telegrama Zimmermann, permite acercarse a ese análisis del impacto social.

“El método matemático empleado en el Telegrama Zimmermann resulta muy sencillo, visto desde el presente, pero en su momento fue muy importante”, agrega Morales Luna. “Fue utilizado por las potencias más fuertes del mundo, y en la actualidad ya es una cuestión superada.

LA ASTUCIA DE CARRANZA. “No había viabilidad para una guerra con Estados Unidos y Carranza lo sabía muy bien”, afirma Sergio Martínez Torres, historiador de la Dirección General de Archivo e Historia de la Sedena. “Además, en los hechos, Carranza ya tenía interlocución y por tanto reconocimiento del gobierno de Washington. México no quería una guerra con Estados Unidos”.

“La falta de hombres para combatir y las grandes distancias de movilización hacían inviable esa guerra”, agrega el historiador. “Además, no había industria bélica en México y tampoco teníamos con qué bloquear una eventual respuesta estadounidense.

NUESTRA HISTORIA CRIPTOGRÁFICA. La tradición criptográfica en los países de los antiguos virreinatos españoles es larga. Morales Luna señala la existencia de una “Criptografía Indiana” escrita en Lima hacia 1790, y en los viajes de la Nao que iba del puerto de Acapulco a las islas Filipinas y a China, se enviaban mensajes cifrados.

El investigador del Cinvestav agrega que, si bien es cierto que, a la fecha, no se han hallado mensajes cifrados de los insurgentes novohispanos como Miguel Hidalgo o José María Morelos, en el caso de los movimientos independentistas de América del Sur, concretamente Simón Bolívar y José de San Martín, sí hay pruebas del uso de criptogramas.

En el siglo XIX, Benito Juárez enviaba mensajes cifrados a su embajador en Washington, José María Mata, entre 1858 y 1860; Pedro Santacilia, yerno del mandatario oaxaqueño, e Ignacio L. Vallarta, gobernador de Jalisco hacia 1871, también recibían mensajes cifrados.

En el siglo XX, además del gobierno carrancista, refirió el capitán historiador Sergio Martínez, el general Joaquín Amaro, secretario de Guerra y Marina entre 1924 y 1929, con los presidentes Plutarco Elías Calles y Emilio Portes Gil, escribió un manual con directrices para cifrar mensajes, y en el Archivo Calles-Torreblanca se conserva otro manual para esas tareas de inteligencia.

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