Efectistas y no Efectivas

Jorge Romero Herrera

Medidas impulsadas desde el gobierno. No combaten origen del problema: la doble tributación al combustible.

En días pasados, como respuesta a las manifestaciones de descontento y malestar de una parte importante de la población a nivel nacional, el gobierno federal dio a conocer el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar; signado con organizaciones empresariales y sindicales, en el que se plantean una serie de medidas para tratar de disminuir el impacto económico que enfrentarán millones de familias mexicanas como consecuencia del aumento a las gasolinas, el diésel, la energía eléctrica y el gas LP.

El objetivo, señalaban, era frenar los incrementos indiscriminados en los precios de la canasta básica y de muchos otros productos que utilizan estos insumos para su creación, traslado, distribución y comercialización, cuyos costos serán pagados por los consumidores.

Es de destacar la ausencia de los representantes de la Coparmex en este acuerdo, lo que muestra, una vez más, la falta de talento de un gobierno al que, a dos años de su final, se le ha agotado la capacidad de negociación, ante la situación económica que vive el país.

Por su parte, en la CDMX, el doctor Miguel Ángel Mancera firmó un convenio con autoridades de la Central de Abasto y comerciantes que intervienen en la distribución y comercialización de alimentos, para ofertar a la población precios bajos en productos de la canasta básica; además de anunciar que en próximos días dará a conocer otras medidas en apoyo a la economía.

En el Partido Acción Nacional tenemos claro nuestra responsabilidad política, económica y social con los ciudadanos; sabemos que los impuestos son necesarios cuando estos se traducen en una mejora para el bienestar de la ciudadanía. Pero estamos en contra, como la mayoría de los mexicanos lo ha manifestado, de dar más dinero a un gobierno ineficiente, con evidentes muestras de corrupción y que ha propiciado inestabilidad económica.

Desde el Congreso de la Unión, la bancada de Acción Nacional ha advertido las consecuencias de las malas decisiones en materia económica de este gobierno; el régimen fiscal de los combustibles está sujeto al pago del IEPS e IVA, que son impuestos indirectos, que termina por absorber el consumidor final, lo que explica el malestar generalizado en diversas partes del país.

De acuerdo a cifras oficiales, la inflación en 2016 cerró en 3.36%; el peso se ha depreciado fuertemente y el Banco de México (Banxico) intervino con 2 mil millones de dólares durante los primeros días de enero, para quedar en un saldo de 174,726 millones de dólares las reservas internacionales del Banco de México, constituyendo éstas en uno de los principales amortiguadores con los que cuenta el país para enfrentar un choque externo, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

Ante la situación que vive el país, el Banco Mundial recortó sus previsiones de crecimiento de México para el 2017, ajustándolo a la baja de 2.8% a 1.8%.

Como en algún momento lo expresó Carlos Castillo Peraza: “No es tiempo de inventar futuros con el pretexto de que inventar futuros salva el presente, sino es tiempo de preservar el futuro por la acción responsable en el presente”. Es por eso que Acción Nacional continuará con las acciones para revertir por lo menos en un 50 por ciento el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que consideramos es la manera de revertir el impacto a la economía familiar.

Por ello, desde la Asamblea Legislativa y a la par de nuestros compañeros del Congreso de la Unión y de la mano de nuestro presidente Ricardo Anaya, estaremos impulsando medidas legislativas que reactiven la economía y blinden los precios de la canasta básica.

* Coordinador del GPPAN en la ALDF

* Secretario de la Comisión de Gobierno

@JorgeRoHe

 

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