Ivonne alborota, Alejandra despega, Anaya tropieza - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Ivonne alborota, Alejandra despega, Anaya tropieza | La Crónica de Hoy

Ivonne alborota, Alejandra despega, Anaya tropieza

Juan Manuel Asai

Ivonne Ortega anda en la grilla desde chamaca. Lo ha visto todo. Sobrina del legendario político yucateco, Víctor Cervera, descubrió muy joven su vocación. Fue presidenta municipal de la localidad de Dzemul, que a pesar de ser minúscula es cuna de dos gobernadores, Víctor e Ivonne. Muchos creían, comenzando por ella misma, que era cercana al grupo de Enrique Peña, pero la verdad es que el mexiquense nunca le dio juego. Dicen los que saben que Ivonne se sitió herida cuando el mexiquense prefirió a Rosario Robles, la ex perredista, para encabezar la Sedesol y no a ella, una priista literalmente de toda la vida. Desde entonces la relación se enfrió hasta llegar hoy casi al rompimiento. Ivonne ya metió ruido en el proceso de selección de candidato presidencial del tricolor.

El riesgo es que su autodestape anime a otros cuadros a hacer lo mismo, conformando un berenjenal que el bisoño presidente del PRI, Enrique Ochoa, sin ascendencia sobre la militancia, puede hacer algo. Ivonne sabe que se está confrontando con Peña, pero calcula que el Presidente tiene tantos frentes abiertos y problemas tan graves que no se concentrará en tratar de obstaculizar sus aspiraciones. Peña pidió que nadie se mueva, que primero los priistas iban a preparar el plan y después a buscar al hombre, que es una manera de decir: ¡Quietos todos, daré un dedazo! Pues Ivonne no le hizo caso. Anda en la grilla desde chamaca, sabe lo que hace y también las posibles consecuencias de ser la  chica  alborotada.

Alejandra Barrales consiguió en poco tiempo hacer olvidar la dirigencia de su antecesor en el PRD, Agustín Basave, que pasó con más pena que gloria por la dirigencia nacional del sol azteca. El respetado académico fracasó. Era una bola cantada. No conoce al PRD ni los perredistas lo conocen a él. Barrales, sin embargo, es un compañera de cientos de batallas, muchas de ellas perdidas, pero ha sido perseverante, luchona. Llegó al partido en el  2002, invitada por López Obrador. Al  tabasqueño le llamó la atención la combatividad y destreza de la que fuera dirigente del sindicato de sobrecargos. La principal tarea de Barrales es ganarle la partida a Morena como el partido de izquierda más efectivo para combatir el gasolinazo. Lo  está consiguiendo. Barrales es una dirigente aceptada por las diversas tribus del partido con las que tiene interlocución permanente, lo que en el interior del PRD puede considerarse un milagro. Alejandra despega, puede llegar lejos, al Palacio del  Ayuntamiento y  más allá.

Ricardo Anaya ha tenido un arranque de año desastroso. Durante todo el segundo semestre del año pasado, el 2016, el dirigente nacional panista se paseó como pavorreal. Asumió como logro personal los resultados de la elección de junio cuando candidatos del PAN, varios de ellos tránsfugas del PRI, ganaron comicios ante el desgaste pronunciado del partido en el poder. De hecho, resolvió que era la oportunidad de arrancar su personal campaña para quedarse con la candidatura presidencial del partido. No obstante, la suerte le cambió. Se descubrió que el señor que quiere ser presidente de México tiene a su familia viviendo en Estados Unidos, lo que fue como una cubetada de agua helada para sus fans. Cerró el año mal y no ha podido recuperarse. Su mandato se trompica en la definición de candidatos del PAN en Coahuila y sobre todo el Edomex, donde enfrenta revueltas internas que no auguran nada bueno para el PAN. Anaya perdió el toque, ¿será  sólo una mala racha?

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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