Alejandra, Alejandro, el castigo al PRI y a Peña

René Arce

2017 será un año muy complicado para México y sus habitantes: mayor inflación, expulsión de migrantes, menor número de empleos, violencia y crímenes por todo el territorio, además de  protestas sociales crecientes.

La llegada de Trump sólo traerá consecuencias negativas al mundo y en particular a México porque afectará a cientos de miles de familias.

Todo lo anterior sería soportable si contáramos con un gobierno federal y gobiernos estatales que en su mayoría fueran honestos, gobernaran con verdadero espíritu de servicio público e involucraran a la población para tomar las mejores decisiones que enfrentaran esta difícil situación.

Al no existir este tipo de gobiernos, salvo contadas excepciones, la indignación popular está llegando a niveles del más del 80 % de los ciudadanos: manifestaciones, cierre de carreteras, toma de edificios públicos, bloqueo a comercios e incluso saqueos, llevan ya más de quince días de este año; seguramente el gobierno federal apuesta a que con el paso de semanas y meses esta indignación se vaya diluyendo y de esa manera ganar el suficiente tiempo para intentar manipular dicho descontento.

Pero a lo que el gobierno si le tiene verdadero pavor es a que en las elecciones estatales de este año pueda perder la gubernatura del Estado de México, entidad que tiene el mayor padrón electoral, una gran participación económica en el producto interno bruto y es sede del grupo Atlacomulco, de donde salió el actual Presidente y es el agrupamiento político y económico con mayor influencia en la Presidencia de la República.

El Estado de México es el gran aportador de votos y recursos económicos para el PRI; perderlo, significaría un golpe mortal a las posibilidades, ya muy débiles, de volver a ganar la Presidencia de la República en el 2018. Sería como el clavo que remacharía el ataúd priista con un año de anticipación. Por ello, un día sí y otro también, los miembros del gabinete presidencial “visitan” esta entidad y el mismo Presidente tiene el mayor número de eventos ahí. Miles de millones de pesos se están destinando en tratar de conservar este coto de poder priista, donde no se conoce la alternancia.

Alejandra Barrales se juega una presidencia perredista exitosa y una candidatura a Jefa de gobierno de la CDMX si entrega buenas cuentas en las elecciones de este año, pero sobre todo en el Estado de México que es la “joya de la corona”; para ello tendrá que vencer la oposición férrea de interés pragmático al interior del PRD, en donde un importante grupo, sin ideología alguna, pero que defiende a capa y espada sus acuerdos económicos y clientelares, así como espacios políticos, como el Municipio de Nezahualcóyotl que mantiene con el gobierno del Estado de México y que está intentando por todos los medios impedir la existencia de una candidatura común entre el PRD y el PAN con grandes y reales posibilidades de derrotar al PRI.

Alejandra está contando con el apoyo de Miguel Ángel Mancera, quien en las últimas semanas se ha ido alejando de la buena relación que mantenía con Peña Nieto, que le estaba costando una baja en su popularidad; ante las primeras críticas que realizó al gobierno federal, éste le reviró retirando el Fondo de Capitalidad de casi 4 mil millones de pesos como castigo. Al Jefe de Gobierno solo le está quedando la opción de impulsar un gran acuerdo con el PAN, ya que Morena nunca le permitiría que el candidato a la Jefatura del Gobierno en el 2018 lo propusiera el PRD o Mancera, en cambio el PAN de llevar la candidatura presidencial no tendría, seguramente, ninguna objeción a ello.

Alejando Encinas puede ser el candidato apoyado por el PAN y el PRD, su trayectoria política desde el Partido Comunista en las décadas de los 70 y 80, así como su formación política que devino en un demócrata y reformador, solo tiene algunos obscuros en su súbita conversión hacia caudillos populistas y nacionalistas como López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, lo que ha generado en algunos sectores desconfianza hacia cierta propensión a que en el 2018 pudiese apoyar a López Obrador en su candidatura presidencial. Sin embargo, su cercanía actual a Cárdenas, quizás ayude a que esto no sea una realidad.

En fin, Peña y el PRI pueden recibir el peor castigo de la ciudadanía, si en unos cuantos meses son derrotados en el Estado de México.

renearcecirigo@gmail.com

@renearcemx

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