Que no se dispersen los recursos para la investigación y desarrollo: Conacyt | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Que no se dispersen los recursos para la investigación y desarrollo: Conacyt

Ante la actual situación económica, el reto es no permitir que los recursos destinados a la investigación y desarrollo tecnológico se dispersen o se atomicen en pequeños proyectos de carácter individual, expresó el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero Mendoza.
Se requiere, abundó, tener proyectos de mayor envergadura y para ello es necesario trabajar en asociación entre instituciones e investigadores, ya que "en el mundo del conocimiento cada vez se requiere más asociación, se requiere más colaboración y cooperación".
Durante la inauguración del Laboratorio Nacional de Investigación y Servicio Agroalimentario y Forestal, en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), Cabrero Mendoza, dijo que el 2017 es un año complejo, de retos económicos no sólo en México sino en el mundo, así como de complejos procesos en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, por lo que se debe trabajar arduamente para que el conocimiento aporte los elementos para transitar hacia una mejor sociedad.
Destacó que a través de la inversión en investigación se podrá impulsar la producción de alimentos y satisfacer la demanda nacional.
Sólo el cinco por ciento de la inversión en investigación y desarrollo, dijo, se dirige al tema de alimentos y agricultura, por lo que sin un apoyo creciente y suficiente en la innovación del sector, los rendimientos de los cultivos no estarán a la altura de las necesidades de las próximas décadas.
De ahí que, resaltó, la inversión en investigación y desarrollo agrícola es un tema primordial, que deberá proveer una ruta a la innovación, que permita transformar las técnicas de producción, encontrar novedosas formas de almacenamiento, de procesamiento alternativo de alimentos y mejores cosechas.
Cabrero Mendoza señaló que el sector alimentario presenta grandes retos a escala nacional y mundial, y mencionó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), será necesario aumentar la producción de alimentos en un 70 por ciento en décadas venideras para hacer frente a la necesidad de alimentar a la población mundial.
Este reto, abundó, es más complejo aún dado los efectos del calentamiento global y la acelerada urbanización en tierras agrícolas.
A través de la inversión en el conocimiento, dijo, será posible diversificar los cultivos, ampliar la producción alimentaria y cubrir la demanda de una población en constante crecimiento en México y el mundo.
Señaló que se han invertido recursos para mejorar la infraestructura científica y tecnológica del país, y ejemplo de ello, dijo, son los laboratorios nacionales de Investigación y Servicio Agroalimentario y Forestal, proyecto del Conacyt que tiene más de diez años.
Al respecto, Sergio Barrales Domínguez, el rector de la UACh, expresó que desde el laboratorio se podrán elaborar productos que permitan promover la floración y el crecimiento de frutos, así como fertilizantes a nivel microbiológico, de bajo costo, que ayuden a sustituir los fertilizantes químicos.
Esto último, dijo, sería de gran ayuda ante el llamado gasolinazo, porque el alza del combustible impactará en la importación de los fertilizantes químicos que actualmente son la fuente de nutrientes para el 20 por ciento de la agricultura en el país.
"Hay quien dice que hay que verlo como un negocio, pero un negocio no significa matar a la gallina de los huevos de oro. No, el negocio significa que nosotros aportemos algo y generemos esa necesidad de que alguien nos compre, y yo creo que como institución estamos en posibilidades de bajarle un poquito para hacer accesibles los productos", señaló.
Añadió que con el laboratorio el propósito es encontrar  insecticidas, fungicidas y bactericidas para detener algunos problemas fitosanitarios y de plagas que afectan a la agricultura.
Barrales Domínguez dijo que el cambio climático no es necesariamente inadaptación de los cultivos, sino la promoción de nuevas plagas y nuevas enfermedades que rebasan las capacidades de resistencia de las plantas.

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