Ante conductas violentas, más que preocuparse, hay que ocuparse | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Ante conductas violentas, más que preocuparse, hay que ocuparse

Es responsabilidad de todos los adultos el que la violencia no alcance a las niñas, niños y adolescentes

Una combinación de factores generan violencia en niños y adolescentes

En el mundo hay gran preocupación por la incidencia de los índices de violencia y del comportamiento violento entre muchas personas y lo más lamentable es que no escapan de ello los niños y adolescentes.

El estilo y la complejidad con que se está viviendo actualmente está permeado por situaciones violentas que dejan en claro que el problema de violencia está siendo rebasado y que necesita ser atendido cuidadosamente por padres, maestros, autoridades y sociedad en general. No es lo mismo tener un pleito y discusión de vez en cuando por alguna diferencia, que vivir con odio hacia todos los que nos rodean.Lo más importante es comprender que no se nace odiando, sino que hay muchos factores que desarrollan este antivalor durante la vida.

Educar a las hijas e hijos es la actividad y responsabilidad más compleja que existe y es que lograrlo se da principalmente por el ejemplo, que por reglas impuestas y recitadas. Educar es formar para la vida, es darles herramientas para que desarrollen habilidades que les permitan convivir, crecer como personas y profesionalmente, basados en normas y sobre todo en valores, basados en los derechos humanos que cada quien tiene.

Es hasta cierto punto natural que los niños y niñas acostumbren a mostrar comportamientos violentos desde pequeños, sobre todo por que “defienden” lo que creen suyo o porque hay etapas de rebeldía durante su desarrollo ante diversas situaciones y reglas impuestas por los adultos. El comportamiento violento

Sin embargo se espera que poco a poco vayan comprendiendo lo que sucede a su alrededor y se acostumbre a que en todo lugar hay reglas que cumplir y que estas benefician la convivencia humana. Pero no siempre es así, y cuando un niño manifiesta cierto comportamiento violento y lo hace parte de su forma de ser, hay que poner especial atención.

Factores y señales de alarma para prevenir la violencia.

Hay muchos factores que despiertan o aumentan la violencia en un niño o niña, y que sin duda son señales de alerta que se manifiestan por arrebatos de ira (más allá de los berrinches), agresiones físicas a personas, crueldad hacia los animales, palabras hirientes, gritos hacia los padres y otros adultos, peleas entre hermanos y compañeros, pensamientos y juegos constantes que llevan a matar o herir a alguien, vandalismo, pandillerismo, destrucción intencional de bienes de otros y otras conductas, que se acompañan por depresiones, inconformidad, bullying, aislamiento, falta de interés en las cosas en las que otros niños o niñas se interesan, ira intensa, impulsividad extrema o frustación fácil, entre otras conductas.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de violencia definida como el uso de la fuerza física, emocional, sicológica o mental para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo.

Muchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo del comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:

  • Comportamiento agresivo o violencia previa.
  • Ser víctima de un abuso físico, emocional y/o sexual.
  • Exposición constante a la violencia en el hogar. Ser ignorado cuando los padres discuten o se agreden física o verbalmente.
  • Falta de atención y de tiempo para sus cosas. Sensación de soledad.
  • Factores genéticos (hereditarios de la familia) o enfermedad mental no diagnosticada.
  • Exposición a la violencia en los medios de comunicación (televisión, radio, etc.).
  • Contacto con grupos violentos a través de las redes sociales tan usadas en la actualidad.
  • Uso de drogas y/o alcohol.
  • Ser victimario o víctima de maltrato en cualquiera de sus formas, bullying en su escuela, familia o sociedad, generalmente por algún problema, discapacidad o diferencia física existente.
  • Presencia de armas de fuego en casa o permitir que todos los juguetes de los niños sean armas o estén relacionadas con la destrucción y el poder hacia los demás. Los juegos enseñan mucho.
  • Combinación de factores de estrés socioeconómicos de la familia (pobreza, carencia de medios, etc.).
  • Separación matrimonial, divorcio, padre/madre solteros, desempleo, falta de apoyo por parte de la familia, etc.
  • Daño cerebral debido a heridas o golpes en la cabeza.
  • Exceso de proteccionismo y consentimiento, sin permitirles madurar, el darles todo y facilitarles todo, tampoco es una buena idea y menos cuando se hace supliendo el amor que deben recibir.
  • La falta de límites y el observar el rompimiento de reglas por parte de sus progenitores y personas cercanas.
  • Recordar que cada persona es única y que no tiene que ser comparada con los demás, eso enriquece las familias y sociedades.

¿Qué se debe de hacer si el niño muestra un comportamiento violento?

Cuando un padre u otro adulto se preocupa y está pendiente del comportamiento de su hijo, tiene que seguir los pasos necesarios para llevar al niño a que se le haga una evaluación completa y comprensiva por un profesional de salud mental cualificado. El tratamiento a tiempo por parte de un profesional puede ayudar y tiene como objetivos ayudar al niño a controlar su ira, expresar su frustración y su enfado de manera apropiada, asumir responsabilidades por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, se tienen que tratar los posibles conflictos familiares, escolares y demás.

¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?

Las diversas investigaciones demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan o controlan los factores de riesgo enumerados arriba.

Lo más importante es que se reduzca al máximo la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de comunicación. Es evidente que la violencia genera violencia. Para reducir o prevenir el comportamiento violento se pueden utilizar las siguientes estrategias:

  • Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
  • Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes a criar a los niños.
  • Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
  • Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, vídeos y películas.
  • Supervisión, no prohibición de lo que los niños y niñas, y adolescentes ven en las redes sociales, con quién están en contacto y que estímulos están recibiendo para actuar violentamente.

Y si bien no se les puede aislar de la realidad que se está viviendo, si se les puede orientar, escuchar, prevenir y controlar y en su caso atender oportunamente cuando se note algo que los inquiete y los haga actuar con violencia. Cuando alguien actúa así es porque su familia, la sociedad, su escuela no le están brindando lo que ellos necesitan y que se resume en amor y atención.

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