Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo

Arturo Maximiliano García

Hace medio año tuve oportunidad de visitar Playa del Carmen, extraordinario destino turístico nacional que, dicen los nostálgicos, no guarda ni siquiera parte de la belleza ni la paz de hace unos 10 años. Pero hoy el crecimiento urbano y de infraestructura de muchas playas mexicanas, pareciera sin embargo, ser necesario para detonar la industria turística, misma que hoy se ve amenazada por la violencia imperante.

En aquella visita no me dejó de sorprender la belleza del lugar, pero también llamó fuertemente mi atención la abierta y descarada oferta de todo tipo de drogas en cada esquina de la Quinta Avenida, sin duda la calle más transitada de Playa del Carmen. Caminando por la playa se repetía la escena de personas ofreciendo droga, así como en la entrada de los baños en bares de las calles donde se reúnen los turistas por la noche. 

Después de ver esto, mi lógica era que la plaza estaba controlada por la delincuencia organizada y, peor aún, que la autoridad estaba coludida con ésta. Para tan compleja deducción no se requiere ser Sherlock Holmes, digamos que era evidente, que es algo que se sabía y que se permitía.

Con la autoridad volteando para otro lado en Playa del Carmen y seguramente en Cancún y otras ciudades de Quintana Roo, entraron al parecer diversos grupos delictivos que empezaron, desde hace ya algunos años, a disputarse esta plaza que por la gran afluencia turística debe ser muy rentable. El resultado de ese enfrentamiento resultó finalmente en hechos trágicos, que al margen de lo más importante que son las vidas humanas, manchó la reputación de un estado, que a pesar de sus malos gobiernos, parecía ser uno donde había una cierta paz, aunque fuera quizá pactada, pero que la violencia no sería un factor que ahuyentara a los millones de visitantes que todos los años llegan a Quintana Roo.

La seguridad es al turismo, como el estado de derecho a la inversión, por lo que, de seguirse contaminando nuestros destinos turísticos con situaciones de inseguridad y violencia, estaría probablemente impactando en el único sector que pudiera verse beneficiado por el alto precio del dólar y que difícilmente sería afectado por las políticas del presidente Donald Trump, ya que se antoja complicado que pueda exigir y controlar que los norteamericanos sólo visiten playas de Estados Unidos. Sin embargo, los norteamericanos sí pueden influir con su conocida Alerta de Viaje con respecto a destinos mexicanos, cuya última emisión, en diciembre de 2016, refirió que en Quintana Roo no se advertían problemas de seguridad sino de telecomunicaciones. ¿Dirá lo mismo en la siguiente?

Por lo pronto el gobernador del estado, Carlos Joaquín, pidió la intervención del gobierno federal para fortalecer la seguridad, película muy vista en México y pésima señal que evidencia que la situación es delicada.

Así las cosas señor Secretario, la inseguridad representa un factor de riesgo para el turismo, tan necesario hoy en día para generar ingresos y empleos en varias zonas del país. Su trabajo ha sido muy positivo, aunque podría verse afectado por la falta de estrategias efectivas de combate a la delincuencia de la federación, estados y municipios, en perjuicio de los que aquí vivimos y ahora también de los turistas que nos visitan.

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