El Volcán de Colima enciende alerta | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

El Volcán de Colima enciende alerta

  • cronica.com.mx
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En esta semana el Volcán de Colima registró actividad considerable, con exhalaciones de hasta tres y medio kilómetros de altura, esparcimiento de ceniza que afectó cuatro poblados cercanos y caída de material incandescente.

El lunes el coloso produjo una exhalación de tres mil 500 metros con moderado contenido de ceniza. La explosión generó derrumbes pequeños en sus laderas, por lo que el municipio de Cuauhtémoc  se vio ligeramente afectado con la ceniza.

Para la noche del martes y la madrugada del miércoles, el comportamiento explosivo provocó una fumarola de 2 kilómetros acompañada de material incandescente. Hacia las 08:52 horas del miércoles, volvió a lanzar otra fumarola de menor extensión (mil 300 metros) pero con contenido de ceniza que afectó al municipio de Zapotlán El Grande, Jalisco.

El jueves se registró la mayor actividad, pues el llamado Volcán de Fuego, ubicado entre los límites de Jalisco y Colima, realizó una fuerte explosión, seguida de caída de material incandescente y ceniza.

 A las 4:32 horas del jueves, emitió una fumarola de dos kilómetros, la cual afectó a dos municipios del sur de Jalisco.

En consecuencia, a las 9:43 horas de este viernes el coordinador Nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente Espinosa, reportó una nueva fumarola, de mil metros de altura, que estuvo acompañada de ceniza. Sin embargo, la exhalación no afectó poblaciones aledañas.

SE MONITOREA DÍA Y NOCHE. La actividad y el comportamiento en general del Volcán de Fuego o de Colima, se vigila y monitorea día y noche, pues eso es fundamental para recudir al mínimo el riesgo de pérdidas humanas y materiales.

Así lo menciona un comunicado de la Universidad de Colima, en el que científicos universitarios exponen las diversas acciones que se realizan, tanto para conocer el comportamiento del coloso, como para notificar de la situación a las autoridades de Protección Civil.

“El monitoreo, especialmente en sus épocas de más actividad eruptiva, lo realiza la Universidad de Colima, a través del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones de Vulcanología (CUEIV), y la Red Sismológica Telemétrica de Colima (Resco)”, precisó el documento.

Refirió que la actividad de vigilancia incluye estudios geológicos, geofísicos, geoquímicos, de percepción remota y deformación, entre otros, además de los sismos volcánicos, que son unas de las principales señales que emite el coloso previas a una de sus etapas eruptivas.

“Con la información recabada en cada ciclo efusivo o emisión de lava, y explosivo con la fragmentación de la lava del volcán, los científicos universitarios elaboran y envían un diagnóstico a Protección Civil del estado”, indicó.

Añadió que allí se determina si debe o no evacuarse determinado lugar o en qué color debe mantenerse el semáforo de alerta”, mencionó.

La institución educativa indicó que, desde la Resco, se monitorea la sismicidad que ocurre en el edificio volcánico, tarea que involucra el conteo de eventos, sus magnitudes, la energía liberada y el análisis espectral de los distintos tipos de sismos que ocurren en las fases eruptivas.

Señaló que esta sismicidad del edificio volcánico o sismos volcánico-tectónicos, ocurre cuando el magma emerge desde el subsuelo y va rompiendo las rocas que se han solidificado.

“Los eventos de largo periodo están asociados con el movimiento de fluidos como gas, ceniza o magma, que recorren las fracturas dentro del edificio volcánico, siguiéndole los conocidos como tremores que, a diferencia de los anteriores, tienen grandes duraciones y a veces son precursores de explosiones”, refirió.

También a la sismicidad que se genera fuera del edificio volcánico se le conoce como derrumbes, pues al rellenar la lava el cráter, comienza a fluir y bajar por los costados formando los flujos.

Explicó que, por su parte, los investigadores del CUEIV visualizan y miden la forma del volcán y su deformación con una técnica geodésica de inclinometría, la cual consiste en medir la dilatación y presión volcánica, pues al emerger el magma el volcán se dilata o infla.

“Otra forma de conocer y anticipar el comportamiento del volcán, es analizar los gases que emite, como dióxido de carbono y de azufre, y es uno de los más importantes en el monitoreo, pues a través de la concentración de dichos elementos químicos se puede determinar incluso el tamaño de una erupción”, aseveró.

En cuanto a los estudios geológicos, si bien no se realizan durante los periodos activos del volcán, ayudan a entender su comportamiento actual a través de erupciones pasadas, mediante el estudio de las rocas y materiales expulsados, de los que se pueden obtener datos como el año en que fueron arrojados y sus componentes.

“Gracias a los estudios geológicos, por ejemplo, hoy es posible saber con precisión que la comunidad de la Yerbabuena está asentada sobre depósitos volcánicos de la erupción de 1913”, dijo.

La Universidad de Colima comentó que la función de los investigadores, en líneas generales, es reunir y evaluar estos parámetros para emitir un informe del ciclo efusivo o explosivo en el que se encuentra el volcán.

Puntualizó que esto sirve a las autoridades de Protección Civil para emitir alertas y salvaguardar la seguridad de la población.

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