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El trago más amargo para la vencedora del voto popular

Gestos serios en el matrimonio Cliton.

Hillary Clinton reapareció ayer para pasar el trago más amargo de su vida (si presuponemos que ya superó lo de Mónica Lewinsky), al asistir a la toma de posesión de su adversario en campaña, como nuevo presidente de Estados Unidos.

Al acto acudió con su marido, Bill Clinton, ambos en calidad de ex presidente de EU y ex primera dama, al igual que lo hicieron los otros ex mandatarios, Jimmy Carter, George Bush hijo y el presidente saliente Barack Obama. Bush padre no pudo asistir en la ceremonia por encontrarse hospitalizado.

De poco le sirve a la vencedora moral de las pasadas elecciones —ganó con casi tres millones de votos de diferencia sobre el candidato republicano—, que habría hecho historia al convertirse en la primera mujer presidenta de EU y en la más poderosa de la Tierra.

Ahora sólo le toca presenciar cómo el nuevo mandatario comienza a desmontar lo que construyó Obama y ella se comprometió a salvaguardar.

 

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