La voz de ataque “Go Pats…”

Edgar Valero Berrospe

Caminar junto al  Río Charles en esta ciudad en una fría tarde de Enero es toda una experiencia. Los viejos edificios que encaran las calles de Cambridge por un lado, y apenas del otro lado del afluente los primeros atisbos de Boston, contrastan. Ladrillos rojos de un lado, paredes grises profundas de añejo sabor de una ciudad que en medio de la modernidad se aferra a sus tiempos.

Ahí está Back Bay, y Storrow Drive y sólo atravesando de nuevo el legendario MIT, el Instituto Tecnológico de Massachussets, el sitio sagrado de las ciencias de Boston para el mundo… Seguir andando lo lleva a uno irremediablemente al Boston Common, el más antiguo parque público de los Estados Unidos, un orgullo del área de Nueva Inglaterra y el famoso Theater District que rivaliza, a su modo, con Broadway. De aquí han salido muchos de los clásicos del teatro, cuyo éxito rebasó la barrera cultural y de entretenimiento para ir a la Meca de la Actuación.

A Boston nada le roba su tranquilidad. No los rascacielos del Distrito Financiero. No las apasionadas noches de quienes salen de Fenway Park después de una buena velada beisbolera en el más pequeño, más viejo y quizá más tradicional parque de pelota de Estados Unidos. O del Boston Garden donde solía rugir la afición apoyando a sus Celtics.

La zona de Nueva Inglaterra, cuyo nombre defienden los Patriotas de Bill Bellichick, es una región orgullosa en el deporte, clásica triunfadora y hoy más identificada por el éxito arrollador del equipo de Tom Brady, que incluso por los Celtics o los Red Sox, o que las Águilas de Boston College que en el época de Matt Ryan, sí, el de los Halcones de Atlanta, se dio el lujo de ser el segundo mejor equipo de la nación en el futbol americano de la NCAA.

Los Patriotas fueron de Boston, pero era demasiada avaricia. Una franquicia peleadora y orgullosa tenía que ser de toda la región que resguarda las tradiciones de las 13 colonias, por eso son de Nueva Inglaterra y por eso, aunque no juegan ni siquiera cerca, sino muy lejos en los terrenos de la pequeña ciudad de Foxboro, religiosamente cada dos semanas o cada que haga falta, la procesión de fieles aficionados puebla la ruta que a lo largo de casi 40 millas hacia el sur, ya a las puertas de Providence, en Rhode Island, los lleva a la majestuosa construcción donde hoy Tom Brady es un símbolo, es una leyenda, es un ícono idolatrado porque consiguió lo que otros grandes titanes como Steve Grogan o Drew Bledsoe no pudieron hacer.

Boston es una tradición, y doquiera que uno camine, encuentra siempre el sitio ideal para pasar una esplendorosa mañana, fría como las de estos días o soleada en su húmedo verano. Desde el Columbus Waterfront Park, hasta Bunker Hill o Beacon Hill… Un buen café calienta las manos para caminar por el Boston Common hasta el Opera House y luego al Boston Harbor para visitar uno de los casi incontables museos o casas de arte...

Aquí las tradiciones se respetan y cuando el día termina, casi es imposible dejar de mirar en lo alto, como orquestadas en coreografía, las luces iluminadas en las ventanas de casi todos los rascacielos con la tradicional leyenda, que es más bien una señal de ataque… “Go Pats…”

 

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