El festejo olvidado: La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
El festejo olvidado: La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal | La Crónica de Hoy

El festejo olvidado: La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal

Carlos Matute González

El ajetreado inicio de año, la expectativa por la toma de posesión de Trump, la persecución de Duarte, la extradición del Chapo Guzmán, la repatriación del Chueco, el espeluznante tiroteo en el Colegio Americano del Noroeste y los nombramientos en el gabinete opacaron cualquier mención o recuerdo que se haya hecho en el ámbito académico, oficial o periodístico sobre el 40 Aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (LOAPF).

El 29 de diciembre de 1976 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, para iniciar su vigencia el día siguiente, la legislación que estructura el funcionamiento de la Administración Pública Federal (APF) que, en una definición tradicional y formalista, es el aparato subordinado al Poder Ejecutivo que cuenta con recursos humanos, materiales, financieros e informáticos y procedimientos para que éste puede llevar a cabo las atribuciones que le han sido asignadas en la Constitución y que se desempeña bajo un orden jurídico previamente promulgado.

La APF es centralizada y paraestatal. La primera integrada por dependencias sometidas al poder de mando directo del Presidente y la segunda por entidades que colaboran con éste y gozan de autonomía técnica, personalidad jurídica, patrimonio y régimen jurídico propios.

La LOAPF es lo que teóricamente se conoce como el derecho administrativo estatutario y tiene sus antecedentes en las ordenanzas reales, que el monarca en el Estado moderno expide para organizar racional y jerárquicamente al gobierno, la hacienda pública, las relaciones exteriores, la administración de justicia y el ejército y dividir el trabajo entre los servidores directos de la corona.

La ley cumpleañera es producto del primer proceso de modernización de la APF, el primero llevado a cabo formalmente, iniciado en la década de los sesenta y dirigido por quien después sería Presidente, José López Portillo, apoyado por Alejandro Carrillo Castro. Abrogó la Ley de Secretarías y Departamentos de Estado del 23 de diciembre de 1958, que se limitaba a distribuir los negocios públicos entre las secretarías de estado y departamentos administrativos sin tener un sentido sistémico ni organizacional. Antes de la LOAPF había una regulación dispersa e incluso no había claridad sobre la extensión y funcionamiento de los órganos gubernamentales.

En contraste con las normas que la antecedieron, la LOAPF reguló con un sentido integral las relaciones entre las dependencias y entidades con el Presidente de la República; creó formalmente las oficinas de apoyo y asesoría al Ejecutivo; definió y clasificó los órganos de la APF; otorgó responsabilidades de coordinación sectorial y consignó una estructura homogénea a las dependencias; referenció las técnicas de administración como la desconcentración, la adscripción, la suplencia y la delegación; vinculó a los órganos con el proceso de planeación y ejecución del gasto a través de las dependencias globalizadoras y determinó la naturaleza del tipo de entidades y sus fines: organismos públicos descentralizados, empresas de participación estatal y fideicomisos públicos.

Desde 1977, esta ley ha sido el eje de la transformación de la APF y conjuntamente con la Ley Federal de Entidades Paraestatales (1986) sirvió para llevar a cabo el segundo proceso de modernización, consistente en la reordenación y redimensionamiento del sector público. Por ejemplo, con base en la creación de la Secretaría de Programación y Presupuesto, en 1977-1982, se identificaron e inscribieron en un solo registro las entidades, que eran 818, y posteriormente se procedió la desincorporación para que hoy sean 205, incluidas las empresas productivas del Estado (2) y sus subsidiarias (16).

La LOAPF ha sido reformada 55 ocasiones en las que se han escindido, fusionado y desaparecido dependencias, modificado el peso específico de las mismas con la distribución y otorgamiento de nuevas facultades. El control interno de la APF ha variado significativamente, se han creado nuevos tipos de dependencias como la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal y los órganos desconcentrados coordinados en materia de energía (estos últimos con personalidad jurídica propia).

A partir de mediados de la década de los noventa, con la creación de los órganos constitucionales autónomos se inició un tercer proceso de modernización fundado en el redimensionamiento del papel del gobierno en el que se incorporaron conceptos tales como gobernanza, transparencia y rendición de cuentas, lo que ha significado que el derecho estatutario se transforme sustancialmente.

La LOAPF ha sido iniciadora y acompañante de estos tres procesos, pero ya requiere una cirugía mayor en la que se reconozca la existencia de la multiplicidad de administraciones públicas no dependientes del Ejecutivo y un reordenamiento conceptual que facilite su comprensión y difusión. Si en 1976 la motivación principal de la Ley era que el gobierno se organizara mejor para que a su vez organizara a la sociedad, hoy debemos diseñar normativamente un gobierno transparente y abierto dispuesto a colaborar con la sociedad en la búsqueda del desarrollo sustentable incluyente.

Profesor del INAP

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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