Reacciones de la Iglesia ante la investidura de Donald Trump

Carlos Villa Roiz

La ceremonia de toma de posesión de todos los presidentes de los Estados Unidos tiene un profundo sentido religioso, e incluye a la participación de los funcionarios en las liturgias de sus respectivos credos y el jurar el cumplimiento de la Constitución sobre la Biblia.
El sentido que en los Estados Unidos dan al estado laico es más abierto que en México, sin duda, pero esta vez, el presidente Donald Trump ha subrayado su convicción religiosa, por encima de lo que han hecho algunos mandatarios anteriores.
Donald Trump es Protestante Presbiteriano, según él mismo lo ha dicho. Los presbiterianos tienen sus raíces en el Calvinismo y en la Reforma Protestante en Escocia. Se calcula que hay 55 millones de presbiterianos en el mundo. Una de sus creencias es la predestinación, y solo acepta dos sacramentos: el bautismo y la Santa Cena, pero no creen en la transustanciación del pan y del vino consagrados.
Si bien, durante la ceremonia de inicio de gobierno del Presidente Trump participaron representantes de distintas iglesias, entre ellos, el cardenal Tomothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, no todos las iglesias están plenamente conformes con la política anunciada.     
La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos ha emitido varios pronunciamientos en los que muestra su preocupación por los migrantes que radican en los Estados Unidos, y cuenta con una página en español en Facebook.
Los hispanos representan un 16 por ciento del total de la población estadunidense y casi un 40 por ciento son católicos.
El pasado 12 de enero, el Cardenal Daniel DiNardo, Arzobispo de Galvestón-Houston, y presidente de la Conferencia de Obispos, exhortó a respetar “la dignidad inherente como hijos de Dios” de los mirantes y refugiados, y precisó que una reforma migratoria integral y una política humanitaria de refugiados son igualmente necesarias y posibles”.
Pocos días antes, el 7 de enero, declaró que la migración, más que nada, es un acto de gran esperanza y en un texto publicado en inglés y en español, hablaron de “las muchas formas en la que los migrantes y refugiados han contribuido con nuestra iglesia y nuestra nación… La mayoría de nosotros puede encontrar historias en nuestras propias familias de padres, abuelos y bisabuelos que han dejado el viejo país por un futuro prometedor en los Estados Unidos”, dice el documento.
Por su parte, el pasado 20 de enero, Mons. Alfonso Miranda Guardiola, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, le envió a través de las redes sociales un saludo al Presidente Donald J. Trump, en el que dice: “Mr. Trump. Te saluda la comunidad latina, la más grande minoría étnica en los Estados Unidos, y la de mayor crecimiento poblacional, joven cada vez más educada, empleada, activamente conectada, emprendedora y ascendente en términos de ingresos, y de consumo”.
“Y de este lado del Rio Bravo, tus amigos, pobres pero con dignidad, y que no nos dejaremos humillar con la construcción de un muro, y que lucharemos día a día por sacar nuestro país adelante, luchando a muerte contra la corrupción, pero siempre de pie, construyendo con pasión nuestros sueños, con la cara levantada, creyendo en Dios y confiando en nuestra madre de Guadalupe que nos sostiene”.
El papa Francisco envió un mensaje de felicitación: “le ofrezco mis cordiales buenos deseos y la garantía de mis oraciones para que Dios Todopoderoso le conceda sabiduría y fortaleza en el ejercicio de su alto cargo… en una época en la que la familia humana es acosada por graves crisis humanitarias que demandan respuestas previsoras y políticamente unidas, rezo para que sus decisiones sean guiadas por la espiritualidad rica y los valores éticos que han dado forma a la historia del pueblo estadounidense y el compromiso de su nación por el avance de la dignidad humana y la libertad en todo el mundo.”
En la Catedral Metropolitana de México y en la Basílica de Guadalupe, el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado, también ha rezado para que Dios ilumine al presidente Trump y en su corazón ponga la problemática que enfrentan los migrantes.

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