Nacional

Energías renovables, “alternativa viable” a nuestra dependencia del petróleo

En México hay un enorme potencial en energía eólica, solar, biocombustibles y geotermia, lo cual abre oportunidades para sustituir el consumo de energía fósil, señala Enrique Cabrera, director del Conacyt

Para abaratar costos, no sólo en el uso de combustibles, sino de energía, México requiere avanzar en la producción de biocombustibles y energías renovables, coinciden especialistas.

Enrique Cabrero Mendoza, director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), expresa que en México hay un enorme potencial en energía eólica, solar, biocombustibles y geotermia, lo cual “nos abre oportunidades para ir sustituyendo el consumo de energía fósil, cada vez tener por lo tanto mayores posibilidades de dependencia energética”.

La inversión inicial es muy grande, pero lo que se puede lograr es casi un sueño: evitar repercusiones por los sobresaltos de precios internacionales del petróleo.

Tras resaltar que las energías alternativas son un campo donde México tiene que avanzar a la mayor velocidad posible, Cabrero Mendoza señala que impulsar las energías renovables y biocombustibles permitiría ir sustituyendo el consumo de energía fósil y cada vez tener mayor independencia energética, justamente los temas que han dado dolores de cabeza de diciembre a la fecha.

Cuestionado sobre cuánto se podría ahorrar con el uso de energías alternativas, el director del Conacyt expresa que la inversión inicial en las energías renovables es considerable, que aún son tecnologías y procesos que aún no han logrado su nivel de eficiencia y productividad.

“Nosotros estamos actualmente financiando proyectos, financiando instituciones e incluso empresas para que vayan incorporando nuevos elementos de energías renovables, y esa es la parte más compleja de los costos, por eso deben ser inversiones públicas con recursos públicos”, dice.
Mientras más se usen este tipo de energías, el costo disminuirá “y esto va a redituarle a México en unos diez, quince años; ese es más o menos el plan, que cada vez tengamos menos repercusiones de los mercados energéticos, particularmente de los hidrocarburos”.

Considera que en la reconversión de fuentes energéticas, México no está muy atrás de otros países que han desarrollado energías alternativas desde hace tiempo. México está llegando justo en el mismo momento que lo hacen varios países europeos.

“Sí es importante que haya un compromiso de la sociedad, de los gobiernos, no sólo el federal sino estatales y municipales y del sector empresarial por incorporar cada vez con mayor énfasis las energías alternativas”, expresa el responsable del Conacyt.

Destaca que México tiene su fortaleza en energía solar, eólica, geotermia y biocombustibles, en ese orden.

INVERSIÓN. El año pasado, la Secretaría de Energía invirtió tres mil millones de pesos en los Centros Mexicanos de Innovación en Energía (Cemie), para incrementar el uso de energías limpias.

Al respecto, Cabrero indica que los Cemie significan grandes inversiones sobre todo en materia de energía solar y geotermia, pero también se trabaja en biocombustibles.

“México tiene un compromiso de ir sustituyendo parte del uso de los combustibles fósiles en los próximos años y vamos avanzando en esa dirección”, refiere Cabrero Mendoza.

De acuerdo con la Declaración conjunta Mission Innovation, de la cual México es miembro desde 2015, los países integrantes deben duplicar sus inversiones e investigación en energías limpias en cinco años.

Gerardo Noriega, investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), señala que en la institución académica están en marcha diversos proyectos de energías alternativas, como producción de biogas a base de residuos orgánicos y uso de energía solar a nivel hogar e industrial, pero hace falta inversión para llevarlos a cabo como política social.

El efecto invernadero que han causado los combustibles fósiles, así como los daños ambientales por el cambio climático, hacen necesario pensar en energías alternativas, enfatiza el académico.

En Chapingo, dice el investigador, se han desarrollado diversos proyectos en materia de recursos renovables, entre ellos el de biodigestores, que funciona a partir del proceso de descomposición de los residuos orgánicos para generar metano y, a partir de ahí, producir biogas, que ya es utilizado en algunos hogares más pobres en el país, en la sierra norte de Puebla y en Chiapas, donde por vivienda se invierte entre cuatro o cinco mil pesos.

Con este tipo de energía, expresa, se reduce el efecto invernadero y los procesos de deforestación.

En cuanto a la energía solar, Noriega opina que es un campo muy amplio para explotar, por lo que en el mediano plazo se deben redoblar esfuerzos para su aprovechamiento y con ello, entre otras cosas, incrementar el rendimiento de los cultivos y para uso doméstico e industrial.

Llevar a cabo el proyecto a nivel de política pública, señala Noriega, generaría beneficios a las comunidades más apartadas y reducción de costos en el suministro de este tipo de energía.

 

Imprimir