Arne siempre fue el mismo bandolero - Arturo Ramos Ortiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Arne siempre fue el mismo bandolero | La Crónica de Hoy

Arne siempre fue el mismo bandolero

Arturo Ramos Ortiz

El ex City Manager de la Miguel Hidalgo siempre fue lo que hoy vemos, un tipo ansioso de ganar notoriedad combinado con un nuevo tipo de Mirrey que aplica la ley por propia mano. Lo siniestro de su comportamiento es su capacidad de movilizar. Lo hizo antes Mussolini o Chávez. Estos dos dictadores, al igual que Arne, cuando estaban investidos de poder gubernamental alegaron que su autoridad actuaba para cumplir tal o cual precepto superior; su traducción práctica de esa misión implicó mucho de voluntarismo, mucho de autopromoción (yo soy el que sí hace las cosas vs. todos los que nunca hicieron nada) y finalmente, poco a poco o a zancadas largas, lo condujo a pasar por encima de otros.
En el caso específico de Arne, las grabaciones y ventaneadas que daba el City Manager a ciudadanos que bloqueaban calles indebidamente o que tiraban basura en la acera, entre otras faltas administrativas, no estaban destinadas a que la norma prevaleciera.
Su acción, efímera para efectos de gobernanza, estaba destinada desde un inicio a ese mar de imbecilidad que suele ser la Internet.
La discusión en torno a si todo suceso ocurrido en la calle era público (y, por tanto, validaba que Arne grabara y exhibiera desde su cargo y con dos policías como escolta) terminó por diluirse por sí misma.
Desde un principio, la curiosa aplicación de la norma que hacía el City Manager se limitaba al campo de visión de su cámara-periscope. Es decir, el City Manager estaba gobernando para los 30 metros cuadrados donde se desarrollaba el encuentro con algún ciudadano gandalla o cochinón, en tanto el resto de la delegación Miguel Hidalgo seguía viviendo la ausencia total de respeto por la norma que nos es habitual en la Ciudad de México.
Bastó que Arne abandonara el puesto, para que el asunto dejara de ser un tema de gobierno en Miguel Hidalgo. O mejor dicho, Miguel Hidalgo vio cómo Arne se llevaba consigo ese accionar para aplicarlo ahora desde la esfera ciudadana.
Me parecen indefendibles los diputados casi en su totalidad. Me parecen aún más indefendibles funcionarios públicos que (incluso levantando esperanzas por su formación, por quienes fueron antes de ocupar el cargo) terminan decepcionando a todos y a la memoria de quienes fueron antes.
Agredirlos difícilmente soluciona algo. No es lo lanzado, los jitomates o los pañales, lo que define la acción. En este caso da igual que sea el lanzamiento de una fruta o que lo lanzado sea un puñetazo o una patada. La agresión tiene un significado particular entre los humanos y, generalmente, una profundidad escasa. La agresión planificada como lo ha hecho Arne también es efectiva sólo en el ámbito de una toma de video cerrada, en la que no aparezca nada más allá que la bufonería con la que se agrede.
La actitud de Arne, además, lo acerca a ese discurso pejista en el que todo lo que nos deben aquellos que son gobierno (como, de hecho, él fue, aunque ya lo haya olvidado) justifica todo nuestro proceder presente y futuro.
Arne, finalmente, tiene una peculiaridad. Una observación detenida de su proceder revelará a un tipo que se aburre, que ve los entuertos con los que los ciudadanos debemos lidiar como algo apenas suficiente para ocupar sus días. Un Mirrey con vocación social en el que el embate contra un priista genera la misma autosatisfacción que le genera a un Mirrey tradicional pasarse un alto, ser detenido e infraccionado mientras se ríe del oficial de tránsito y de todos los pobres que deben respetar la ley.
Arne circula en su medio ideal, la red (no usa teléfono) porque sin duda los likes serán infinitos cada vez que una de sus balandronadas se difunda. Acartonados, los agraviados a jitomatazos no podrán parar con palabra el mar de satisfacción que ha generado el nuevo gurú del activismo contra todos los poderosos.
Arne, quizás, esté ahora un poco menos aburrido. Pero no es seguro que con esto que ha logrado hasta ahora le vaya a bastar.


@cronicaaramoso

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