Desgaste, la fórmula de negociación de México

Julio Brito A.

Ya están agendadas dos fechas importante entre la administración del presidente Enrique Peña y de los Estados Unidos Donald Trump.  La primera, una reunión a nivel ministerial en donde participarán, por el lado de México los secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray y de Economía, Ildefonso Guajardo. El tema es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, promesa que llevó a Trump a la Casa Blanca.
Van a ser negociaciones muy difíciles y duras, porque Donald Trump y sus millonarios están acostumbrados a llegar hasta la extorsión de ser necesario; sin embargo, el principal punto débil de Trump es el tiempo. Ávido de lograr acuerdo en tres patadas, como señalaba el ex presidente Vicente Fox, querrá llegar a sus primeros cien días con rabo y oreja. Es decir, anulado o renegociado el TLCAN y con un barda, pagada por los mexicanos.
Por el contrario, México no tiene absolutamente ninguna prisa por renegociar el TLCAN, por lo que la estrategia será como aquella arma que manejaba de manera extraordinaria el boxeador mexicano Juan Manuel Márquez, experto en los contragolpes, que le permitió noquear a Manny Pacquiao, cosa que nadie había logrado en su historia. Desgaste y aguantar los primeros tres rounds. Después se irá aflojando.
Hay que evitar un nocaut temprano, producto de querer traer resultados milagrosos. Hay que pastorear el tema, llevarlo hasta que el contrario se     desespere y empiece a cometer errores. La administración de Trump no puede jugar en equipo a estas alturas porque se conocen en el mundo de los negocios, pero la política es otro cuadrilátero.
Hay que desgastarlo. Buscar entre los políticos importantes que se pronuncien cuando estén a favor de México. El Presidente y sus secretarios deben empezar la partida presentando posturas –haciendo fintas, sin presentar ser franco claro de Trump, porque un trancazo seguro que nos noquea. Hay que golpear en las zonas blandas, que no se notan mucho, pero que duelen hasta el alma.
En México debemos tener paciencia, saber que esto se lleva tiempo y que no es de la noche a la mañana. Hay que buscar que Trump anuncie programas de impulso y desarrollo a las zonas atrasadas, que votaron por él, para atraer la inversión, sin tener que abrir por fuerza el TLCAN. México puede firmar esos anexos como lo hicieron  con  el ex presidente Bill Clinton.
No conozco de manera personal  a Luis Videgaray para el tema de las renegociaciones. Sé que es un buen economista y que llevó a cabo todos los amarres con partidos de oposición para impulsar el Pacto, que llevó a las reformas estructurales. Lo hizo bien, pero son en el  medio local.
A quien sabemos y conocemos que tiene capacidad de negociar es a Ildefonso Guajardo. La última que llevó fue el TPP –Acuerdo Transpacífico. Los resultados fueron positivos y muestra capacidad en el tema de comercio global. No estoy muy seguro en su manejo de macroeconomía, pero sabe negociar.
Por lo pronto aguantar el embiste del primer tercio, como dicen en las corrida de toros, y esperar al toro con el capote en la mano bien plantado.

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