Nacional

Acabar con “sueldazos de políticos privilegiados”, exige Arquidiócesis

Llama a que las acciones de austeridad anunciadas sean efectivas y no sólo paliativos cosméticos sin resultados reales

La Arquidiócesis Primada de México exigió acabar con los “sueldazos”, así como prestaciones y privilegios de ministros, políticos, servidores públicos y partidos políticos, “y que las acciones de austeridad anunciadas por los poderes de la Unión sean efectivas.

En el editorial “Recortes y Austeridad”, publicado en el Semanario desde la Fe, se advirtió además que la clase política “se encuentra en la cúspide de la pirámide de injusticia y avaricia, son estos los que aderezan el discurso con un poco de demagogia populista y juran que es tiempo de amarrarse el cinturón para demostrar la austeridad urgente de estos tiempos”.

En la publicación se puntualizó que los tres poderes de la Unión han anunciado medidas para reducir el gasto y generar ahorro, medidas que se espera sean efectivas y no sólo paliativos cosméticos sin resultados reales y transparentes.

Revisar y ajustar lo necesario, eliminar lo no funcional y aplicar los recursos donde realmente sea  urgente “analizar, por ejemplo, los dineros destinados a una errática Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República que, en todo el gobierno federal, goza de un presupuesto de casi 2 mil millones de pesos para dañar la imagen presidencial con retóricas desafiantes”.

Acabar, se abundó, con sueldazos de casi medio millón de pesos mensuales de los once ministros del máximo tribunal del país, (SCJN) además de prestaciones y privilegios, reducir el “indecente” financiamiento público de los partidos políticos que en el 2017 se repartieron 4 mil millones de pesos, así como acabar con las inmorales prebendas de diputados, senadores y todos aquéllos para quienes el gasolinazo es sólo noticia en la sección de política de cualquier diario nacional.

En este mismo sentido se comparó que las autoridades aseguran que hay una recuperación del poder de compra, pero la realidad indica lo contrario, ya que en los últimos tres años, los productos básicos subieron cerca del 27 por ciento, y el poder adquisitivo de los trabajadores disminuyó en 11 por ciento. Esto sin duda se agravará por eventuales incrementos a los combustibles y energéticos indispensables en los hogares –gas LP y electricidad– sujetos a las leyes de la oferta y la demanda.

Las autoridades argumentan que las medidas son dolorosas, pero necesarias para el futuro, si no se quieren eliminar programas de desarrollo, servicios públicos de salud y de seguridad social, empero, son éstos los que aderezan el discurso con un poco de demagogia populista y juran que es tiempo de amarrarse el cinturón para demostrar la austeridad urgente de estos tiempos”.

 

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