Nacional

El aplausómetro panista ruge con Anaya, Zavala y Moreno para 2018

En asamblea nacional, eligen a 300 notables que definirán las formas de competencia por las candidaturas a senador y presidente del país

Acción Nacional recurrió a la técnica del aplausómetro para valorar su situación interna rumbo a la elección presidencial del 2018. El batir de palmas generado en su asamblea dominical, de la que salieron los 300 notables que decidirán las formas de competencia para obtener las codiciadas candidaturas a senador y a Presidente de la República, dejó en claro que son tres los postulantes.

Los aplausos, afinados, quizá no pudieron alcanzar el máximo sus decibeles: faltó uno de los tres que hoy acaparan las afinidades en el blanquiazul. Hubo ocasión de agrupar las ovaciones a dos de los tres competidores, pero no era posible que los tres requirieran simultáneamente el aplauso de la asamblea.

Ayer, en la XXIII Asamblea Nacional Ordinaria del PAN estuvieron presentes sólo Margarita Zavala y Ricardo Anaya. Ellos, en persona, hicieron zumbar el aplausómetro. El otro que abiertamente ha dicho que jugará sus cartas hacia la presidencial, Rafael Moreno Valle, no asistió al evento, pero sus huestes gritaron su nombre y también se llevó ovaciones y aplausos.

Zavala y Anaya dividieron, salomónicamente, palmas y cariños; empate técnico en esta ocasión.

Moreno Valle se hizo presente a distancia cada vez que sus seguidores coreaban su nombre y arrancaban carretadas de aplausos.

Dos panistas más recogieron simpatías, pero muy lejanas a las que se destinaron a los postulantes del 2018. Uno de ellos fue Felipe Calderón, el candidato que nadó a contracorriente y que ganó la Presidencia en 2006. Sigue en el corazón de sus huestes. La otra, Josefina Vázquez Mota, también fue aplaudida y cobijada (ella fracasó en el intento por suceder a Calderón).

La Asamblea inició a las 11:30, con un discurso precisamente del presidente del partido, Ricardo Anaya… es decir, uno de los tres posibles abanderados azules.

Antes, Margarita Zavala, que arribó acompañada de su esposo, arrancó una estruendosa ovación cuando algunos de los consejeros se percataron de su ingreso al salón de la Expo Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México.

El aplausómetro quedó bien calibradito desde allí.

Cuando el dirigente Ricardo Anaya saludó en su discurso a Zavala, esa herramienta virtual de popularidad se puso a prueba de verdad. Subió prácticamente al máximo posible los decibeles marcados. Dos de los tres postulantes, los presentes en la asamblea, combinaron sus fuerzas, aunque es probable que sólo sea para ese momento.

El ausente gobernador de Puebla apareció en los gritos desde la sillería. Así, sin estar siquiera presente, activó también el medidor de aplausos y emparejó lo logrado por quienes serán sus rivales en los procesos internos.

Estuvieron presentes en la asamblea el resto de los gobernadores de extracción panista: Miguel Ángel Yunes, de Veracruz, Javier Corral, de Chihuahua, Miguel Márquez, de Guanajuato, Francisco Domínguez, de Querétaro, Carlos Mendoza, de Baja California Sur, y José Rosas Aispuro, de Durango. Nadie explicó la ausencia de Moreno Valle, pero aun así se dejó sentir.

También estuvo el primer gobernador blanquiazul (y opositor) en la historia del país, Ernesto Ruffo Appel, de Baja California. También estuvo la emblemática Elenita Álvarez, viuda de Vicencio.

El PAN arrancó la maquinaria rumbo a las elecciones presidenciales de 2018. Antes, en 2017, deberá afrontar los comicios de Coahuila, Estado de México y Nayarit.

Por ahora, como en las ceremonias previas de los más importantes eventos deportivos, todo ha sido paz y concordia, saludos y abrazos, agitar a los seguidores saludando con las manos al cielo.

El aplausómetro regresó a la estantería después de cumplir su misión: ayer quedó ratificado claramente que son tres, tres los postulantes.

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