Nacional

Vive en riesgo de violencia 63% de menores de 16 años

En nuestro país, resultan preocupantes los altos niveles de violencia que viven a diario niños, niñas y adolescentes, ya que de los 39.2 millones de personas cuyas edades oscilan de los cero a los 17 años de edad, sólo el 16 por ciento —es decir, apenas 6 millones 664 mil niños en estos rangos de edad— viven en estado de bienestar.
Valeria Suárez, gerente de programas de la Fundación ChildFund México, refirió que diversos estudios han demostrado que quienes experimentan violencia o abandono durante la infancia tienen mayor probabilidad de reproducir este tipo de comportamientos, con lo cual, podrían encontrarse en situación de riesgo, al menos el 63 por ciento de las niñas, niños y adolescentes de 1 a 14 años quienes en la actualidad han experimentado algún método disciplinario violento.
Aunado a lo anterior, el tejido social descompuesto aumenta las conductas agresivas que pueden presentar los jóvenes, como la violencia entre pares, que produce niveles de estrés y depresión tales que el 60 por ciento de los suicidios en menores de edad son causados por bullying, es decir, acoso en las escuelas.
En este contexto, lamentó que la sociedad mexicana valida de manera formal únicamente las opiniones y preocupaciones de los adultos, por eso tragedias como las sucedidas esta semana el tiroteo en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey y las quimioterapias falsas administradas a niños con cáncer en Veracruz, graves acontecimientos ante los cuales, dijo, somos participantes creyéndonos sólo testigos:
“Hemos construido y tolerado a instituciones que están muy lejos de buscar el interés superior del niño y dejado de brindar atención a las palabras y conductas de los adolescentes en sus hogares, escuelas y espacios donde se desenvuelven”, señaló.
Además de este contexto social fragmentado, ahondó, el Estado Mexicano carece de garantías de derechos para niñas y niños, ya que la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes tiene lagunas importantes que dificultan su implementación y la inversión en temas de protección a la infancia es prácticamente nula. Desafortunadamente, esto abre espacio a situaciones trágicas como las mencionadas.

Imprimir