Trump, TLCAN y nuestro laberinto - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Trump, TLCAN y nuestro laberinto | La Crónica de Hoy

Trump, TLCAN y nuestro laberinto

Wilfrido Perea Curiel

El pasado 20 de enero, Donald Trump juró como presidente de los Estados Unidos de América. Su discurso inaugural confirmó su intención de iniciar una política económica proteccionista. AmericaFirst es el concepto clave de su cosmovisión.
En este contexto, el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) se ubica en la primera fila de sus objetivos programáticos. Sólo detrás del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), que ya a estas fechas se ha convertido en la primera víctima del proteccionismo trumpista.
La renegociación del TLCAN ofrece desafíos y grandes oportunidades, pero estas llegan en un momento particularmente difícil e inoportuno para México.
De entrada, debemos señalar que el TLCAN posee su propia fuerza y dista mucho de las condiciones del TTP, mismo que es apenas un proyecto.
El dinamismo comercial entre México y Estados Unidos ha generado fuertes lazos comerciales, basados en la consolidación de cadenas regionales de intercambio de manufacturas, las cuales sustentan una fuerte codependencia, realidad y condición poco atendida en México y en Estados Unidos y que, sin embargo, se convierte en un factor de primer orden que exige prudencia a cualquier tipo de renegociación. Un eventual error surgido de intentos de abuso, desconocimiento o desprecio de las condiciones y la realidad podrían generar nocivos efectos en las economías de ambos lados de la frontera, incluso con secuelas regionales.
A Trump parece molestarle el déficit comercial que su país registra respecto de México, sin embargo, el déficit es engañoso. Representa apenas cerca el 8.8% de todo el déficit global norteamericano, por debajo del que experimenta con Alemania y muy por debajo del registrado con China.
Por otro lado, buena parte de este déficit se concentra en manufacturas con alto valor agregado, manufacturas que por efecto del TLCAN y específicamente de las cadenas regionales de intercambio poseen al menos un 40% de componentes norteamericanos.
México, por su parte, consume más productos norteamericanos que cualquier otro país, razón por la cual es el principal socio comercial de los Estados Unidos, habiendo rebasado por poco a Canadá.
Cierto es que los periodos de espera y preparación para arribar a las tasas “cero”, dentro del TLCAN, ya pasaron; en ese sentido, ¿qué es lo que Trump quiere renegociar?
Supondríamos que manufacturas y productos con alto valor agregado, pero como ya se mencionó, la inmensa mayoría de las mismas poseen un alto contenido norteamericano. Materias primas y productos agrícolas es poco probable, el tema ofrece más oportunidades a México que a los Estados Unidos, así que surge la inquietud y la duda sobre lo que técnica y específicamente pretende Trump respecto de la renegociación del tratado con sus contrapartes mexicanas y canadienses.
Bajo esta óptica, surge una nueva perspectiva: la renegociación pudiera ofrecer más oportunidades a nuestro país que a los norteamericanos. En el tema agrícola, por ejemplo, pugnar por aranceles afectará las exportaciones norteamericanas hacia nuestro país, de productos como maíz, almendra y manzanas, entre otros. Los votantes duros de Trump se verían afectados enormemente.
Habría que decir que, aunque la oportunidad se abre, ésta se da en momentos difíciles para el país. Justamente cuando la Presidencia se encuentra en su nivel más alto de desaprobación, cuando las políticas económicas no tienen en el visor el fortalecimiento del campo mexicano, ni la autosuficiencia alimentaria y cuando la visibilidad del proyecto de nación es sumamente difusa.
¿Qué es lo que defenderá el gobierno mexicano? La política espejo anunciada por el secretario de Economía es buena señal, pero insuficiente, cuando percibimos que se pueden ganar posiciones para México.
En el panorama son más las dudas que las certezas de ambos lados. Sin embargo, de alguna forma habrá que salir de nuestro laberinto. La agresividad de Trump nos urge a empezar a hacer lo que hace muchos años debimos haber emprendido.


pereawilfrido@me.com

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