Trump, aborto internacional

Wendy Garrido Granada

"Vine a Washington porque la administración Trump amenaza todos los aspectos de mi identidad. Soy latina, soy mujer y soy gay”, dijo al New York Times Morgan Spencer, de 18 años, residente en Los Ángeles, durante la marcha de mujeres realizada el pasado sábado en la capital estadunidense.

Y es cierto. Donald Trump es la personificación de la misoginia, la xenofobia, la intolerancia y el racismo. Bajo el conservadurismo nacionalista está atentando contra los derechos civiles recién conquistados por diversos sectores de la población.

Afortunadamente, esos grupos que históricamente han luchado, como las feministas, las personas afroamericanas, los migrantes y la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transexuales), se encuentran  encabezando diferentes movimientos contra lo que representa el actual presidente de Estados Unidos.

La marcha de mujeres es una muestra de ello. Logró opacar la investidura de Trump, con más del triple de asistentes, y permitió que personas de diferentes nacionalidades, estratos sociales y razas exigieran al presidente de Estados Unidos una política pública que garantice los derechos de las mujeres y de todos.

Sin embargo, Trump respondió como Trump. Este lunes firmó una orden ejecutiva para reactivar la Mexico City Policy (¡qué horrible que lleve el nombre de nuestra ciudad!) o Global Gag Rule, que prohíbe a las organizaciones no gubernamentales utilizar fondos federales para promover actividades relacionadas con la salud reproductiva en el extranjero.

Donald Trump, desde su campaña, se pronunció contra el aborto y amenazó retirar los fondos a los centros de salud sexual y reproductiva, conocidos como Planned Parenthood por prestar ese servicio a las mujeres estadunidenses. Asimismo, advirtió que los miembros del Tribunal Supremo serían “pro vida” y buscaría penalizar el aborto.

Tampoco hay que olvidar que Trump fue acusado de agresión sexual por diferentes personas y un audio evidenció la forma como cosifica a las mujeres.

Al parecer, la batalla no será simple. La sociedad civil tendrá que organizarse mucho mejor y salir a defender y recordarle al actual presidente de Estados Unidos que está para representar los intereses de las personas, no sólo de aquellos que piensan y actúan como él. No se puede dar marcha atrás a los derechos civiles ni al empoderamiento de las mujeres.

La imagen viral de la anciana portadora de una pancarta con el texto “I can’t believe. I Still have to protest this fucking shit” (“No puedo creerlo. Todavía tengo que protestar por esta maldita mierda”) tiene un sentido irónico que duele. La batalla ha sido larga y parece que continuará en Estados Unidos y el resto del mundo. Todavía hay muchos Trump que vencer.


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

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