Mochila Segura ha sido tarea diaria en escuelas públicas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Mochila Segura ha sido tarea diaria en escuelas públicas

No son revisiones exclusivas de zonas identificadas como violentas

Mochila Segura ha sido tarea diaria en escuelas públicas | La Crónica de Hoy

Un operativo Mochila Segura pasa, necesariamente, por el trabajo conjunto de las autoridades escolares y los padres de familia, pues sólo estos últimos tienen atribuciones para abrir las mochilas de los escolares y desarrollar el operativo de revisión que, si bien ha cobrado actualidad a raíz del incidente ocurrido la semana pasada en la ciudad de Monterrey, forma parte de la vida cotidiana de muchas comunidades escolares.

Mochila Segura es un concepto que originalmente se desprendía de una estrategia mayor: el Programa Nacional Escuela Segura que, creado en 2010 durante la gestión de Alonso Lujambio en la SEP, aspiraba a la creación de “ambientes seguros” en las escuelas públicas de nivel básico. Recién creado, el Programa Escuela Segura (PES) incluía la asignación de recursos para garantizar la creación de esos “ambientes seguros”. En marzo de 2014, argumentando que se había cumplido la temporalidad del programa, fijada originalmente, el entonces titular de la SEP, Emilio Chuayffet,  derogó las reglas de operación del PES.

LA “MOCHILA SEGURA”, PARTE DE LA VIDA DIARIA. No obstante, la revisión de mochilas en escuelas públicas de los más variados niveles socioeconómicos continúa vigente, porque el modelo de participación social donde los padres de familia articulan esfuerzos con el personal docente y los directivos de las escuelas para satisfacer las necesidades de los planteles no sólo no ha desaparecido, sino que ha ganado en relevancia con la reforma educativa. Esta organización puede resultar  muy socorrida en planteles ubicados en zonas donde la inseguridad y la violencia son el pan de cada día.

Por eso, la participación de los padres de familia en los protocolos de Mochila Segura intenta construir una “red de prevención”, como originalmente se estipulaba. De hecho, una de las razones por las que el protocolo ha sobrevivido es porque se trata de un procedimiento que no exige recursos, sino el apoyo y la presencia de los padres interesados en participar en esta práctica de carácter preventivo.

Idealmente,  la participación de padres de familia en las revisiones de Mochila Segura se organiza a partir de las Asociaciones de Padres de Familia (APF) o de los Comités de Desaliento de las Prácticas que Generen Violencia entre Pares, también formado por padres de familia, pero que pertenecen a los Consejos Escolares de Participación Social en la Educación (CEPSE). No es raro que sean los mismos padres los que integren ambos equipos de trabajo.

Son los padres de familia los que, en acuerdo con los directivos del plantel, fijan las fechas en que se aplica Mochila Segura. Una revisión mensual solía ser, al menos hasta antes de los sucesos de Monterrey, la frecuencia usual en los planteles que lo aplican. Algunos planteles solicitan la anuencia de los padres para efectuar las revisiones; otras escuelas incluyen en sus reglamentos internos la indicación de que el alumno muestre el contenido de su mochila cada vez que le sea requerido.

No se advierte a la comunidad escolar de la revisión; es, en ese sentido, un “operativo sorpresa”. Fundamentalmente, son padres de familia los que ejecutan el protocolo; pueden colaborar algunos maestros, a fin de agilizar la actividad. No se requiere la participación de cuerpos policiacos, aunque los directores de escuela pueden invitarlos a presenciar la revisión.

Aunque hay padres de familia que cuestionan las revisiones, lo cierto es que el protocolo está normado por el Marco para la Convivencia Escolar, que establece como “conductas de riesgo” la portación y uso de armas de fuego, armas blancas y drogas. Las “medidas disciplinarias” van de suspensiones de 3 días hasta los traslados de plantel y la denuncia ante las autoridades competentes. Cosa curiosa, ninguna de estas conductas implica la expulsión del plantel.

Los puntos relevantes

La revisión de mochilas en seis pasos

El Marco para la Convivencia Escolar, norma vigente en las escuelas de educación básica, dispone que todos los alumnos deben ser tratados con respeto en sus derechos y en sus pertenencias.

1. Padres de familia organizados acuerdan con las autoridades escolares fecha de ejecución del protocolo. No se avisa a los alumnos.

2. Los revisores son padres de familia voluntarios. Pueden apoyar la revisión profesores. No participan cuerpos policiacos.

3. No hay un horario fijo para realizar la revisión de mochilas. Es frecuente que se elija la hora de entrada, pero se puede efectuar en cualquier momento de la jornada escolar.

4. Los objetos que distraen la actividad escolar, como dispositivos electrónicos, pueden ser recogidos para entregarse después a los padres de los propietarios. En esa categoría entran juguetes, maquillajes y objetos de uso personal restringidos por el reglamento interno del plantel. Llevar esos objetos a la escuela se clasifica como “conductas de indisciplina leves”.

5. La portación de encendedores, hebillas de cinturón, navajas y bóxers (puños de acero) son clasificados como “conductas violentas” y se aplica el “Protocolo para la atención de casos de bullying”. Se aplican medidas disciplinarias que van desde “actividades extracurriculares” hasta suspensiones dentro de las instalaciones del plantel y traslados de plantel.

6. La portación de drogas, armas blancas y armas de fuego se clasifican como “conductas de riesgo”. Las medidas disciplinarias van de la suspensión dentro del plantel con actividades dirigidas hasta el tratamiento psicológico y la denuncia ante las autoridades correspondientes.

 

 

Imprimir