¿Luego entonces?

Marielena Hoyo Bastien

“Dependiendo de su intensidad y frecuencia, la

 violencia puede llegar a convertirse en un verdadero

problema de seguridad colectiva o de salud pública”.

“Hay suficiente información derivada de estudios

científicos que permite afirmar que, en efecto, la

violencia genera violencia”.

“También ha quedado científicamente documentado

que la violencia se imita y se contagia. Las

exposiciones frecuentes a escenas violentas en

la vida real o virtual y la resonancia social que esta

tiene, son factores que predisponen a la violencia

con mucho mayor peso que la enfermedad mental”.

No podemos seguir siendo testigos de la violencia”.

 

Frases del psiquiatra Juan Ramón de la Fuente,

ex rector de la UNAM y apasionado taurómaco, al que

por ello le pido congruencia, retirando su constante

presencia de las “plazas de toros” donde LA VIOLENCIA

que tanto le preocupa y ocupa se ejerce abusivamente

contra un ser con demostrada capacidad de sufrimiento,

y donde al igual queda expuesta la vida humana para

diversión y regocijo de unos cuantos; cada vez menos.

 

Y  ahora… insistiré sobre la INICIATIVA NINFA SALINAS para una pretendida Ley General de Biodiversidad, pues ya salió el peine. Desde que el documento “se filtró”, en lo personal me pareció incongruente y mal hecho o hasta perversamente elaborado, en comparación con lo que al respecto habían hecho atinadamente… no sólo el Partido Verde Ecologista de México (no todas sus propuestas de ley han sido deficientes o equivocadas… quizás algunas solamente mal diseñadas) sino la misma Senadora, y por lo que me rebotaba que presentara ahora, como de su autoría, un ordenamiento tan malo en su forma como en su fondo, teniendo en cuenta que la forma es fondo. Y es que, efectivamente, había gato encerrado.

Resulta que el verdadero autor-cabeza del proyecto es el MVZ Felipe Ramírez Ruiz de Velasco, recordado por la serie de fechorías que terminaron con su destitución tras varios años de ejercer como Director General de Vida Silvestre en la SEMARNAT, posición, por cierto, de entre las mayormente susceptibles a la corrupción dentro de la Secretaría a la que le compete el diseño de la política ambiental en el país. Gracias, pues, a Angélica Enciso, reportera de La Jornada, por recordarnos los malos antecedentes del otrora funcionario, información que nos ha permitido entender el inaceptable giro del proyecto para el que, por lo mismo, se exige su retiro in-me-dia-to a fin de abrirle campo a uno correctamente asesorado y elaborado realmente por expertos y no por mercachifles de la vida silvestre, que al son de un falso interés en la conservación buscan volver a contar con facilidades “legales” para traficar especies. Y lo anterior, de ser estrictamente necesario eliminar la vigente Ley General de Vida Silvestre en lugar de actualizarla y mejorarla en lo que toque, pero como sea, sin permitir la elaboración, a modo, de un ordenamiento que incluso desaparece genuinos logros del instituto político referido, tal como es el caso de las prohibiciones para importar, exportar o re-exportar mamíferos marinos, primates y psitácidos (puntos a los que podría abrírseles una ventana de oportunidad más no eliminarse), y así también el del difuminado capítulo dedicado al Trato Digno y Respetuoso a la Fauna Silvestre con el que la PROFEPA suele fundar y motivar la totalidad de sus procedimientos contra abandono y mal trato a la fauna silvestre, y...

Otra vez a falta de espacio les quedo a deber el tema comprometido el miércoles pasado, no sin dejarlo iniciado con la precisa preocupación sobre la segunda parte de la primera disposición, de entre las ya aprobadas para los animales en el proyecto CONSTITUCIÓN CDMX. Luego le sigo con las otras, pero ésta, redactada como aparece, im-pe-di-rá la esterilización de perros y gatos al igual que su eutanasia (¡OJO para quienes como autoridad o sociedad civil la practican en animales sanos!), al tenerse la obligación jurídica de respetar su  vida e integridad. Se las dejo tal cual, esperando comentarios que iluminen:

“1. Esta Constitución reconoce a los animales como seres sintientes, y por lo tanto, deben recibir trato digno. En la Ciudad de México toda persona tiene un deber ético y obligación jurídica de respetar la vida y la integridad de los animales; estos, por su naturaleza son sujetos de consideración moral. Su tutela es de responsabilidad común”.

producciones_serengueti@yahoo.com

marielenahoyo8@gmail.com

Imprimir

Comentarios