El ambiente académico como elemento básico para favorecer la interacción de las ciencias sociales y naturales - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
El ambiente académico como elemento básico para  favorecer la interacción de las ciencias sociales y naturales | La Crónica de Hoy

El ambiente académico como elemento básico para favorecer la interacción de las ciencias sociales y naturales

Consejo Consultivo de Ciencias

Alfonso Larqué Saavedra*
 

Richard Florida anotó con mucha claridad que “en el pasado, hacer ciencia era un reflejo de la riqueza de un país. Ahora, la ciencia es lo que produce la riqueza de esos países” (citado por Oppenheimer, A., en Ciudades líderes en ciencias. El País, 13 de mayo de 2013). Este señalamiento es más que oportuno en nuestro país, ya que en épocas recientes ha sido señalado en forma reiterada que la ciencia y la tecnología pueden contribuir como palanca para el futuro desarrollo económico. Sin embargo, para que se puedan concretar acciones en este sentido no se debe olvidar que durante el siglo XX y principios del XXI se favoreció el rápido crecimiento de la población, hecho que se ha transformado en un insumo importante que ha acelerado los contrastes entre las clases sociales que actualmente hacen. La sociedad fue alentada con varios espejismos, como el anuncio a finales de la década de los setenta acerca de la existencia de una gran riqueza petrolera, lo que favoreció el establecimiento de expectativas en todos los niveles que, al verse insatisfechas porque nunca llegó la riqueza prometida, alteraron de manera significativa la confianza del sector social hacia las instituciones y los líderes políticos, principalmente. Es así que anticipar “hacia dónde va la ciencia en México” resulta una tarea realmente compleja.

Para proponer hacia dónde va la ciencia es necesario:

1) Revisar las políticas de planeación hechas públicas hasta la fecha para evitar las constantes reiteraciones con el fin de buscar efectivamente criterios de utilidad para la sociedad a la cual debemos nuestro trabajo.

2) Reiterar que la interacción de las ciencias sociales y naturales sólo será posible si se logra eliminar la dependencia colonizadora de las universidades que han formado a muchos de los investigadores mexicanos, principalmente de las ciencias naturales. Los efectos de ésta han sido muy negativos porque el país se encuentra sin propuestas, sin nuevas ideas.

3) Analizar si es común encontrar que las prioridades de la ciencia han sido financiadas por un grupo social o por una élite política que favorece determinadas investigaciones en función de criterios mercantilistas.

4) Mantener en mente que una disciplina científica difícilmente puede separarse del ejercicio del poder. Se debe tener especial atención para que no se insista, a semejanza de un sistema político, en que la academia reparta privilegios y asegure posiciones.

5) Descentralizar la ciencia y la tecnología. La centralización ha sido una constante que ha dañado al país. Cuerpos colegiados de las instituciones del centro del país deciden premios nacionales, apoyos a proyectos científicos, ingreso a academias y colegios, entre otros.

En México resalta como interés particular entre académicos dedicados a la sociología o a las ciencias naturales la idea de construir proyectos y desarrollar investigación en torno a lo que han llamado “grandes problemas nacionales”.

Las problemáticas nacionales actuales han llevado a que se destinen recursos para atender problemas de gran interés social como el hambre, el cambio climático o la pobreza, que demandan modelos y/o proyectos multidisciplinarios e interdisciplinarios para lograr acciones concertadas para la sustentabilidad del hombre en el planeta. Es esta la gran oportunidad de que se integren con mayor intensidad las ciencias sociales y las naturales. Revisando el tema a nivel mundial es posible comentar que en los países desarrollados el modelo que se aprecia para integrar a disciplinas como las mencionadas es la edificación de parques científicos como modelos de innovar las formas de accionar en la ciencia. Estos parques se deben edificar en lugar de los recintos universitarios; con vocaciones definidas y que en ellos trabajen personas de formación muy especializada, con perfiles idóneos para favorecer la creatividad y que los hallazgos sean puestos a disposición del sector social en el menor tiempo posible.

Atendiendo el principio de “piensa global, actúa local”, los académicos avecindados en Yucatán han planteado desde hace algunos años la inquietud de la interacción de las diferentes disciplinas como una urgente necesidad. La respuesta ha sido la conceptualización y el establecimiento del modelo que se ha propuesto a nivel estatal para favorecer dicha interacción, vía el financiamiento de proyectos de gran visión dentro del Sistema de Investigación Innovación y Desarrollo Tecnológico de Yucatán (Siidetey) y la edificación de un parque científico-tecnológico dentro del cual se instalen centros de primer nivel en ciencias sociales y ciencias naturales. Con este modelo se ha apostado en gran medida por favorecer el establecimiento en el futuro cercano del “ambiente académico”, que se ha pensado que es un ingrediente fundamental para capitalizar el talento y propiciar avances.

En este ambiente académico, que se estima se consolide en el futuro cercano, se debe favorecer que los integrantes de las comunidades académicas tengan:

 A) Una permanente participación en actividades de evaluación o autocritica del quehacer científico y tecnológico internacional, nacional y local, a través de conferencias, artículos, talleres, patentes, distinciones, programas televisivos, etcétera. B) Un deseo de participación en proyectos de urgente atención a nivel estatal, nacional o internacional, como son los relacionados con el cambio climático, el hambre o la pobreza. C) Un modelo que favorezca una escrupulosa selección de los integrantes de las instituciones, lo que reduce significativamente la endogamia. Esto es, las instituciones no deberán contratar a sus propios egresados para los proyectos bandera de las actividades sustantivas. D) Una actitud de respeto a la comunidad que evite la creación de conflictos internos y que las formas de trato entre los miembros de la comunidad sea la correcta, donde se reconozca la calidad humana de cada integrante. E) El apoyo administrativo permanente para facilitar y agilizar las acciones que coadyuven a que las instituciones, los investigadores o los estudiantes sean competitivos en la actividad propia de la investigación o el servicio, a escala nacional o internacional. F) La posibilidad de planear investigaciones a largo plazo sin la amenaza de huelgas, sobresaltos laborales o excesivos días de asueto que afecten la actividad sustantiva de las instituciones donde se desarrolla la investigación científica. G) El financiamiento suficiente para proyectos de gran visión.

Debe quedar claro que el ambiente académico no se crea por decreto o por ley alguna. Se propician los espacios para que sus integrantes transiten con el objetivo de consolidar avances en el conocimiento que pueda, en el mejor de los casos, traducirse en bienestar social. Debe agregarse que el modelo propuesto por Yucatán se vería beneficiado con políticas de descentralización de la ciencia en México y si el capital humano en los estados recibiera el apoyo necesario para proyectos de gran visión.

Se puede abonar en beneficio de las ciencias del futuro que se han reducido los planteamientos preconcebidos que señalaban que existen posturas irreconciliables entre las ciencias sociales y las naturales. Hay que recordar que las ciencias sociales tienen como objetivo central el estudio de la sociedad en sus diferentes ángulos, y que históricamente sus relaciones con las ciencias naturales han sido muy cercanas, recuérdese el organicismo de Spencer y Compte, sus principales expositores, y que a la fecha se sigue hablando de la Acélulac de la sociedad. Se ha anotado también, entre otros hechos, el de la inconsistencia de los fenómenos sociales frente a la persistencia de los hechos científicos. Ahora sabemos que hay ejemplos de inconsistencia también en las ciencias naturales que fueron propuestos a la sociedad como verdaderos, aunque no resistieron el paso del tiempo. La alquimia es uno de ellos. Independientemente del modelo que se siga para facilitar la interacción entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, se debe estar atentos y alertas y recordar que en el futuro cercano se debe lograr que se dé el espacio social favorable para el establecimiento de políticas públicas que permitan consolidar un consorcio en el que las ciencias sociales y las naturales puedan integrarse para hacer propuestas que den respuesta a los grandes problemas nacionales, regionales o locales, y la sociedad mexicana transite como todos anhelamos a la era del conocimiento, con base en la solidez de su capital humano.

difusion@ccc.gob.mx

*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la
República y Coordinador de Agrociencias de la Academia Mexicana de Ciencias e Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán

 

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