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Actriz, cantante, leyenda... Meryl Streep

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Meryl Streep siguió el consejo de su querida y cerna amiga Carrie Fisher: tomó su corazón roto y lo llevó a las artes, para transformarse en una de las mejores actrices de todos los tiempos. El 24 de enero pasado, la histrión se superó a sí misma, batió su propio récord al convertirse en la persona más nominada en la historia del premio Oscar. Obtuvo su mención número 20.

Una carrera iniciada como y donde se debe: interpretando al autor de autores en el festival Shakespeare al Parque, en ese escenario tan peculiar Streep representó Enrique V, La fierecilla domada y Measure for Measure, donde conoció a quien causó uno de esos dolores desahogados a través de su amor por el arte.

John Cazale (El Padrino) formaba parte del elenco. El flechazo se dio e iniciaron un romance, pero el destino tenía otros planes. En 1978, tras varios meses de vivir juntos, su primer gran amor murió víctima de cáncer de pulmón. “No importa lo que hagas, el dolor está siempre allí, en algún rincón de tu mente, y afecta todo lo que pasa después”, dijo Streep en su momento.

Sin embargo, superó su trance, no sólo enamorándose nuevamente de un amigo de su hermano, quien le ayudó a sacar sus cosas del departamento de su desaparecido amor, el escultor Don Gummer —con quien sigue casada en la actualidad— y encontró en la actuación, la cinematográfica, el camino amarillo a la Ciudad Esmeralda del éxito.

Desde aquella leyenda urbana, la cual asegura Dino De Laurentiis la consideró “fea” para interpretar el papel de Dwan en King Kong, ante lo cual recibió de Streep una fluida respuesta en italiano, pasando por Julia (1977), su primera película y roce con estrellas de la talla de Jane Fonda y Vanessa Redgrave, hasta llegar a sus 30 nominaciones al Globo de Oro, Meryl es única.

En Holocausto (1978) dio fe de cómo la televisión también se rindió a sus pies, obtuvo su primer Emmy. El cine ganó la partida con su primera nominación al Oscar, por su actuación secundaria en The Deer Hunter. A partir de entonces, Streep es hija favorita de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS, por sus siglas en inglés) de EU.

“Meryl Streep es lo legendaria que se puede llegar a ser en Hollywood: 20 nominaciones a los Oscar (tres victorias, por supuesto), varios éxitos de taquilla y un respeto sin igual de críticos y sus compañeros. Es la reina de su arte, ha utilizado su talento e influencia para pavimentar el camino para las mujeres en la industria.

“A lo largo de su carrera, Streep ha sido firme defensora de las mujeres en el negocio, y la amplitud de los diversos roles que ha asumido han empujado los límites y abierto nuevos caminos para las mujeres en la pantalla. Después de cuatro décadas en el negocio, Streep sigue siendo una pionera”, consideró Melissa Hugel, de MIC.

Profesional, no le importó ser abofeteada por Dustin Hoffman durante la filmación de Kramer contra Kramer (1979), sacó la casta y su actuación fue digna de su segunda nominación al Oscar. En 1981 fue pronunciada como “camaleónica” por la New York Magazine, por su actuación en La mujer del teniente francés, al lado de Jeremy Irons, ganó su primer BAFTA.

Bajas, como ser considerada por Vincent Canby, editor de The New York Times, como “impresionante, pero no lo bastante cerca de la pantalla” y altas como su consolidación como actriz protagónica con la llegada del anhelado Oscar en 1982 con el filme La decisión de Sophie, donde hizo gala de su don para imitar el acento, en este caso, de una polaca, son su constante.

Sin olvidarse del drama, en 1989 Streep abrazó un género difícil de roer: la comedia. She-Devil, al lado de Roseanne Barr, marcó su debut. Con seis People’s Choice Awards bajo el brazo, Streep llegó a la década de los 90 y en Death Becomes Her (1992) siguió con ese interés por hacer reír.

La casa de los espíritus (1993) la unió a otra grande de la pantalla, con quien ha sido confundida en varias ocasiones: Glenn Close. Mientras con Los puentes de Madison (1995) sentó las bases y probó su facultad para generar taquilla, con los 70 millones de dólares alcanzados.

Su regreso a las tablas, tras 22 años de ausencia, fue en La Gaviota (2002), co-estelarizada por Kevin Kline, Natalie Portman y Philip Seymour Hoffman. A la televisión lo hizo con HBO en Angels in America, al lado de Al Pacino y Emma Thompson. El nuevo milenio marcó su triunfo en los Emmy, se alzó con el segundo, y en los Globos de Oro obtuvo el reconocimiento Cecil B. DeMille.

Durante la edición 74 de los premios otorgados por La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, Meryl se granjeó una mayor aceptación al pronunciar un discurso con el cual puso de manifiesto las penosas acciones cometidas por el entonces Presidente Electo, Donald Trump, e hizo un llamado a proteger a la prensa y su libertad de expresión.

“Meryl Streep es una mujer que desafió los estereotipos de belleza y calló a todos con su talento. Solvente en cualquier papel que le pongan, destaca por su facilidad para los acentos. Es una mujer activista, ocupada y preocupada por los derechos humanos.

“Tal vez es la mejor actriz de su generación, en la que hay grandes nombres como Jessica Lange, Diane Keaton y Sissy Spacek. Ha demostrado que hay papeles para mujeres maduras que son de interés al público. Es una leyenda viva”, aseguró Adrián Ruiz, especialista de cine en Grupo Imagen Multimedia.

El diablo viste a la moda (2006), La dama de hierro (2011) —la cual le valió su tercer y más reciente Oscar— o la cinta causante de su vigésima nominación: Florence Foster Jenkins (2016) ponen de manifiesto una carrera, pero sobre todo una vida marcada por el éxito, la sencillez y el talento dignos de la mejor actriz, cantante, leyenda… Meryl Streep.

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