México: Voluntad y diálogo constructivo, con firmeza y sin sumisión, ante las negociaciones con EUA

Jesús Casillas Romero

A partir del pasado 20 de enero, comenzó una nueva etapa en la relación bilateral de México con Estados Unidos. Su Presidente, Donald Trump, asume el cargo y reitera su intención de expulsar a millones de migrantes, construir un muro fronterizo y amenaza con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Increíblemente minimiza el hecho que la relación entre ambas naciones es muy amplia, profunda y polifacética. Implica cuestiones comerciales, históricas y culturales con más de 193 años de relaciones diplomáticas, compartiendo una frontera de más de tres mil kilómetros.

Por ello, la relación México y Estados Unidos debiera ser sólida, de reconocimiento mutuo y estratégica, porque es la mejor manera de que le vaya bien a ambas naciones. Sin embargo, desde la campaña del político republicano, se advertía un escenario muy distinto.

Ahora ha llegado el momento de iniciar una serie de nuevas negociaciones, en las que la voluntad y el diálogo constructivo, pero con firmeza del gobierno mexicano, deberemos posicionar una serie de condiciones básicas en beneficio de los mexicanos, pues de lo contrario resultaría insustancial.

Para ello, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha dado a conocer los objetivos de la política exterior que se observarán durante el resto de su administración:

PRIMERO: Garantizar el trato humano y el respeto a los derechos de los migrantes mexicanos.

SEGUNDO: Que cualquier proceso de repatriación de migrantes indocumentados sea de manera ordenada y coordinada; siempre sobre la base de un trato digno y respetuoso.

TERCERO: El compromiso de la responsabilidad compartida para trabajar de manera conjunta, en promover el desarrollo de los países de Centroamérica.

CUARTO: El libre flujo de remesas de los connacionales que viven en Estados Unidos, evitando que se dificulte o encarezca su envío.

QUINTO: Trabajo corresponsable con México, para detener el ingreso ilegal de armas y dinero de procedencia ilícita.

SEXTO: Preservar el libre comercio entre Canadá, Estado Unidos y México.

SÉPTIMO: Modernizar el marco comercial de América del Norte, incluyendo nuevos sectores como las telecomunicaciones, la energía y el comercio electrónico.

OCTAVO: Que cualquier nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos se traduzca también en mejores salarios para los trabajadores en México.

NOVENO: Proteger el flujo de inversiones hacia México, como un destino confiable y atractivo para invertir.

DÉCIMO: Trabajar por una frontera que una y no que divida.

Es aquí, con estos objetivos, donde el Quinto Eje de Gobierno, plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, cobra mayor vigencia que nunca: “Un México con Responsabilidad Global”, en el que se honre el lugar que nuestro país históricamente ha tenido en el concierto internacional y se continúe promoviendo nuestros principios de respeto y colaboración mutua entre las naciones.

Estrechar más las relaciones con otros países es siempre una opción, como el caso con Brasil con más de 200 millones de habitantes, cuyo mayor acercamiento entre ambas naciones podría beneficiar incluso, el desarrollo económico de toda la región. Y qué decir de Argentina, con más de 40 millones de habitantes, considerado el cuarto socio comercial con México; como tampoco, descartar el profundizar los vínculos comerciales con la región Asia-Pacífico.

No obstante, en las subsecuentes fechas, México habrá de demostrar su capacidad de diálogo, de respeto, con firmeza y sin sumisión, en un nuevo contexto global aderezado por el discurso nacionalista, malentendido y arcaico de un actor político al frente de una de las naciones más poderosas del planeta.

Sin duda, inicia una nueva etapa, con retos enormes, pero que el trabajo constante, la unidad, nuestra cultura y valores habrán de permitirnos la oportunidad de demostrar al mundo, la lustre calidad de los mexicanos.

Senador de la República por el estado de Jalisco

 

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