¿Sin motivación? La dopamina puede ser la culpable | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

¿Sin motivación? La dopamina puede ser la culpable

Los beneficios de la actividad física son conocidos

El ejercicio puede mejorar la salud física y mental

Es posible que muchas veces te hayas dicho que, a partir de la siguiente semana, vas a hacer más ejercicio. O a partir del próximo mes. O incluso del próximo año. Sin embargo, para muchos de nosotros, apegarnos a un programa disciplinado de ejercicio físico es uno de los propósitos de Año Nuevo más difíciles. Nuevas investigaciones nos dan pistas de por qué puede ser tan difícil encontrar la motivación para ejercitarse.

Los beneficios de la actividad física son conocidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) reportan que la actividad física regular puede reducir el riesgo de padecer enfermedades graves, como diabetes tipo 2, cáncer y enfermedad cardiovascular.

El ejercicio también puede mejorar la salud física y mental general de los individuos, además de volverlos más longevos.

Si estás buscando controlar tu peso, las ventajas de ejercitarse son numerosas. La actividad física no sólo ha demostrado reducir el síndrome metabólico—lo que significa que es bueno para regular el metabolismo—sino también quema calorías y, en conjunto con una dieta saludable, el ejercicio puede ayudar a mantener el peso durante largos periodos.

Aunque en teoría mucha gente está consciente de los beneficios de la actividad física, en la práctica a muchos de nosotros nos es especialmente difícil estar físicamente activos. Nuevas investigaciones pueden ayudar a explicar la razón.

El investigador líder Alexxai V. Kravitz – del Área de Diabetes, Endocrinología y Obesidad en el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) en los Estados Unidos– se preguntó por qué a los animales obesos les costaba tanto trabajo realizar actividad física.

La percepción común es que los animales, o la gente obesa, son físicamente menos activos debido a que cargan consigo mucho más peso corporal. Sin embargo, debido a que Kravitz ha estudiado la enfermedad de Parkinson, notó similitudes entre ratones obesos y ratones con Parkinson mientras realizaba el estudio. Esto dio paso a su hipótesis de que quizá algo más podría estar contribuyendo con la inactividad física. "Sabemos que la actividad física está vinculada a una buena salud general, pero no se sabe mucho sobre por qué la gente o los animales con obesidad son menos activos. Hay una creencia común de que los animales obesos no se mueven tanto porque cargar peso corporal extra es físicamente debilitante. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que esa suposición no explica el porqué”. Alexxai V. Kravitz

Los investigadores se propusieron examinar señalizaciones de dopamina en ratones delgados y obesos, y los hallazgos fueron publicados en el boletín Cell Metabolism. Para lograrlo, alimentaron con una dieta normal a un grupo de ocho ratones y con una dieta alta en grasas a otro grupo durante 18 semanas.

A partir de la semana 2, los ratones de la dieta alta en grasas comenzaron a aumentar de peso significativamente más que los ratones delgados. Para la semana 4, los ratones obesos pasaron menos tiempo activos, realizaron menos movimientos y fueron más lentos cuando se movían, en comparación con los ratones delgados. 

Los científicos examinaron si los cambios en el movimiento estaban correlacionados con el aumento de peso, y hallaron que no era así. Curiosamente, los ratones de la dieta alta en grasa se movían menos antes de subir la mayor parte del peso, lo que sugiere que el peso extra no pudo haber sido responsable de la reducción en el movimiento.

Para identificar los mecanismos detrás de la inactividad física, Kravitz y su equipo cuantificaron varios aspectos de la señalización de dopamina. Hallaron que la vinculación del receptor tipo D-2 (D2R), hallada en el estrato, se reducía en los ratones obesos. Este hallazgo fue consistente con investigaciones previas en roedores.

Después, los científicos eliminaron genéticamente los D2Rs del estrato de los ratones delgados para determinar si había alguna vinculación casual entre los D2Rs y la inactividad. Después, los investigadores dieron una dieta alta en grasas a los ratones delgados.  Sorprendentemente, hallaron que estos ratones no subieron de peso, a pesar de su inactividad física.

Esto sugiere que, aunque los déficits en el D2R estratial contribuyen con la inactividad física en la obesidad, dicha inactividad es más “una consecuencia que una causa de la obesidad”, tal como explicaron los autores.

Déficit de dopamina puede explicar inactividad física y romper estigmas

Aunque "probablemente también haya otros factores involucrados, el déficit de D2 es suficiente para explicar la falta de actividad”, dice Danielle Friend, autora principal del estudio y ex becaria postdoctoral de NIDDK.

Kravitz menciona que futuras investigaciones examinarán la conexión entre dieta y señalización de dopamina. Kravitz y su equipo investigarán si una dieta poco saludable afecta la señalización de dopamina y qué tan rápido los ratones recuperan niveles de actividad normales una vez que comienzan a comer sanamente y a bajar de peso.  Kravitz espera que esta investigación ayude a romper el estigma al que se enfrenta la gente con obesidad.

"En muchos casos, se invoca a la fuerza de voluntad como una forma de modificar una conducta. Sin embargo, si no entendemos la base física de dicha conducta, es difícil decir que sólo la fuerza de voluntad puede resolver el problema”. Alexxai V. Kravitz

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