¿La comida se enfría y el refresco se calienta? - Cristóbal Miguel García Jaimes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿La comida se enfría y el refresco se calienta? | La Crónica de Hoy

¿La comida se enfría y el refresco se calienta?

Cristóbal Miguel García Jaimes

Letras merecidas a la señorita Ana Altamirano, los ojos más hermosos en los que me he reflejado.

Ésta es una hermosa cuestión. No tanto porque remonta a la termodinámica misma, sino porque me recuerda el día que me formularon dicha pregunta y la hermosa voz que la pronunció. Mi novia, aparte de ser una ingeniera muy buena y de nombre Ana, también hace preguntas increíbles. Y es cierto, ¿si la comida se enfría, por qué el refresco se calienta?

Ya hemos abordado eso de que un objeto está más frío que otro y viceversa. Recapitulando, tenemos que la sensación de que algo esté más frío tiene que ver estrictamente con su temperatura, y si no me creen es hora de sacar los termómetros. Esas cosas, con un líquido adentro (llamado mercurio), nos indican qué tanta temperatura tiene un cuerpo. 

Se necesita un punto de referencia para determinar las temperaturas de los cuerpos, en la vida cotidiana nosotros somos el termómetro. Dependiendo de lo que toquemos está a mayor o a menor temperatura que la de nuestro cuerpo, decimos que algo está más caliente o más frío. Y sucede lo mismo con el ambiente, hay una temperatura promedio. 

Las cosas caen por su propio peso, siempre y cuando haya gravedad y masa. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y las cosas tienden al equilibrio. Por ello cuando aumentamos la temperatura de algo, estamos agregándole calor a ese algo (aquí ese algo será una sopa caliente de la abuela). Después con el paso del tiempo y si se interrumpe el suministro de calor, como cuando se lleva ese algo a la mesa, éste va a perder el calor que se le prestó con la flama de la estufa. Por lo que va alcanzar la temperatura de equilibrio a menos, claro, que lleguemos con otro artefacto para extraer más calor y dejarlo a una temperatura “menor= más fría” que del ambiente. 

Por el caso contrario, para los “chescos= refrescos”, funciona que al ponerlo en el refri o en la yelera (la hielera, la de los hielos, pues) le estamos quitando el calor, por lo que una vez se deje de hacer dicho proceso (saquemos los chescos del refri) éstos van adquirir su calor que les quitaron y  alcanzarán la temperatura del equilibrio. 

En estos tiempos termodinámicos cambiantes de préstamos y devoluciones, la moneda de cambio es el calor. Ése es el único que se mueve, no hay más, no hay otro, no existe. Sí tienes frío es porque no hay calor. Por lo que se llega a decir que el frío no existe, ¡Vaya peculiaridad!

Por ello para evitarnos problemas aún más existenciales dejemos esto por el momento, y piensen: ¿ustedes deben o el Universo les debe?

 

¡Hasta la próxima!

Twitter: @chicoparticulas

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