La marcha de las mujeres - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
La marcha de las mujeres | La Crónica de Hoy

La marcha de las mujeres

José Fernández Santillán

El sábado 21 de enero de 2017 quedará inscrito como una fecha memorable para la democracia internacional. Esto, por la demostración de fuerza y dignidad que las mujeres norteamericanas, y de muchas partes del mundo, dieron al salir a las calles y plazas en defensa de sus derechos y en contra de lo que representa Donald Trump. El epicentro fue Washington D.C. en donde los organizadores y las autoridades de la ciudad fueron rebasados en los cálculos originales acerca del número de personas que asistirían a la marcha, aproximadamente unas doscientas cincuenta mil. Los ríos de gente que fueron confluyendo al centro de la ciudad capital obligaron a cambiar de planes. Se pensaba que la gente caminara por la Avenida Pennsylvania y otras vías para llegar a la Casa Blanca. Al final, se decidió que nadie se moviera de dónde estaba; era literalmente imposible dirigir a tal avalancha de personas.

Se calcula que se reunieron en el National Mall, y en sus alrededores, medio millón de manifestantes provenientes de diversas partes de la Unión Americana. El doble de los que se estimó. Cifra que rebasó por mucho al número de personas que se reunieron el día anterior, en ese mismo sitio, para la toma de posesión de Trump como Presidente de Estados Unidos. Una figura mítica del feminismo, Gloria Steinem, de 82 años de edad, al ver aquella multitud dijo: “Esta es la otra cara de la moneda. Es una efusión de democracia como jamás había visto en toda mi vida.” (The Washington Post, 21/I/2017). Fue la respuesta a las expresiones misóginas que Donald Trump tuvo durante su campaña.

Efectivamente, esta marcha de las mujeres presentó un contraste respecto de la ceremonia del día anterior en la cual Trump habló a nombre del pueblo norteamericano, así en conjunto, como si ese pueblo fuese un todo ordenado y compacto. Pocas horas después fue desmentido: no hay tal unidad armónica ni docilidad alrededor de su liderazgo. Las mujeres le dijeron claro y sin rodeos muchas cosas con sus pancartas. Entre ellas: “Bienvenido a tu primer día; nosotros no nos vamos a ir”; “los derechos de las mujeres son derechos humanos imprescriptibles”; “queremos un verdadero líder, no un horripilante tweetero”; “las cosas están tan mal que hasta los introvertidos deben protestar”.

Entusiasma ver esa respuesta en estos días en que parecía dominar el desánimo. Si el viernes 20 de enero fue de preocupación y tristeza; el sábado, al ver esta demostración de coraje y valentía, a muchos les regresaron las expectativas de tener un futuro mejor; hay esperanza de que las cosas cambien: Trump no les puede robar la ilusión a las personas que no comulgan con sus ideas. Habrá que empeñarse en un compromiso contra sus políticas conservadoras.

Las órdenes ejecutivas que Trump ha firmado en esta primera semana lo llevarán directamente a una confrontación política y social: echó para atrás el Programa de salud del Presidente Obama; retiró fondos federales para apoyar el aborto; autorizó el oleoducto Keystone en Dakota prohibido por el anterior mandatario por posibles daños a la ecología; aprobó la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos; autorizó afectar a las ciudades santuario que protegen a los inmigrantes. Ciertamente, estos eran puntos contenidos en su programa de campaña pero, en abono de la unidad nacional, podrían haber sido reconsiderados.

Por lo que se ve, Trump no tiene intención de moderarse. Está en acto una polarización de gran calado. Trump sabe que llega con un déficit de legitimidad; es decir, como el Presidente con menos reconocimiento popular en los últimos cuarenta años. En la primera línea de fuego contra el magnate están las mujeres.

Como hemos dicho, la convocatoria de la marcha no se circunscribió a la ciudad de Washington. Ese día, el sitio de internet “Heavy” registró 673 movilizaciones hermanas (#WomensMarch) en Estados Unidos y en el mundo. Todo un record.

Londres, París, Madrid, Roma, Atenas, Berlín, Amsterdam y otras capitales europeas se unieron a las protesta. Son lugares significativos en virtud de que en esas capitales y países también hay un ascenso del populismo. Ojalá y esto se convierta en una inversión de tendencia. 

El reto está en transformar esta expresión de poderío en algo permanente. El cambio viene del nivel local. Y en esto, Estados Unidos tiene una larga tradición. Como dice E.J. Dionner: “Esta reacción contra Trump no tiene precedentes. Ningún otro Presidente encaró una reacción inmediata de manifestaciones tan contundente luego de rendir protesta. Ningún otro Presidente movilizó tan rápido a tanta gente contra él.” (The Washington Post, 21/I/2017). En esta coalición que se ha formado—sigue diciendo este autor—no ha habido sectarismos. Todas las personas que han llegado, todas las ideas que se han propuesto, han sido aceptadas sin reticencia. La red que se formó para organizar, coordinadamente, esta acción debe permanecer y fortalecerse a nivel nacional e internacional.

Lo que ha unido a las personas, grupos y naciones (87 en total) es la defensa de la democracia, los derechos humanos, el estado de derecho, en contra del populismo.

Twitter: @jfsantillan

Mail:jfsantillan@itesm.mx

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