Educación en la ciudad, responsabilidad del gobierno capitalino

Ulises Lara López

La Ciudad de México (CDMX) tiene la oportunidad de diseñar una Constitución de vanguardia, innovadora, que responda a los retos actuales, decíamos cuando se planteó la reforma política y la actualización de su estatus jurídico. Más ahora que las condiciones internacionales, en particular la llegada de una nueva administración en el vecino del norte (la era Trump), demandan volver la vista a lo nacional y las capacidades locales para enfrentar el futuro incierto. Pues no, nada más lejos que lo que está sucediendo en el Constituyente en diversos temas. Como ejemplo claro de dicha aseveración está el artículo 13, que aborda el tema de la educación. Veamos:

Dicho artículo está dividido en cuatro apartados: el primero para declarar a la CDMX como una ”Ciudad educadora y del conocimiento”, lo que en general es sólo una tipificación, en tanto no dice cómo es que se conforma una ciudad con tales cualidades; el segundo relativo al “Sistema educativo”, del que no dice absolutamente nada al respecto; el tercero sobre la “Derecho a la ciencia y a la innovación tecnológica”, donde la novedad es un programa de desarrollo científico, tecnológico y de innovación y un porcentaje presupuestal, temas muy específicos para dejarlos pasar, en tanto no sucede lo mismo en ninguno de los cuatro puntos, claro, y el internet en todos lados y para todos; el cuarto relacionado con los “Derechos culturales” sin lograr concretar ideas sobre la riqueza museográfica, la arquitectura, los espacios públicos o la protección de los patrimonios materiales e inmateriales, por ejemplo; y finalmente el quinto destinado al “Derecho al deporte”, que sólo dice que todos hagamos deporte y para ello se contará con las instalaciones y los preparadores.

Con más detalle, si revisamos las funciones de las secretarías de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología o el Instituto del Deporte, todos de la CDMX, podremos entender la visión sobre los enunciados que componen tal artículo, limitado a lo que en realidad ya hacen las instituciones señaladas que, por cierto, deja mucho que desear. Temas como el señalamiento de que “Las leyes locales establecerán… un apoyo económico para los estudiantes de educación media superior” es referencia directa al programa Prepa Sí.

Para ser más preciso. El numeral 1 del apartado A señala “…todas las personas tienen derecho a la educación en todos los niveles, al conocimiento y al aprendizaje continuo. Tendrán acceso igualitario a recibir formación adecuada…”, sólo que nada se señala al respecto de ¿cómo se garantiza el derecho a todos los niveles educativos?

De forma que en el numeral 2 del apartado A se afirma que “Se garantizará el derecho universal a la educación obligatoria”. Más allá de la coincidencia obvia al respecto, siguen sin aclararnos cómo operará la Ciudad de México para garantizarlo.

La ciudad cuenta con una oferta de servicios en educación inicial (guarderías), sin tener una propuesta articulada de un modelo educativo, por señalar un dato; el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) y el Bachillerato a Distancia (B@D), una propuesta diseñada en la UNAM que la ciudad le renta y derivado de esta, sin referente normativo oficial, el conocido como BADI y el proyecto de la Prepa Tepito, que sumados no rebasan el 4% del total de la cobertura educativa del nivel, todo lo demás es federal, autónomo o particular con reconocimiento federal (RVOE); y finalmente la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), cuyo espacio está señalado en el texto de la nueva Constitución conforme a su carácter y atribuciones. No hay más.

No se señala nada respecto a los niveles que integran la educación básica. Pero en el numeral 3 del mismo apartado se afirma: “Las autoridades educativas de la Ciudad de México impartirán educación en todos los niveles y modalidades, en los términos y las condiciones previstas en la Constitución Federal y las leyes de la materia… En la Ciudad de México, la población indígena tendrá derecho a recibir educación bilingüe, en su lengua originaria y en español con perspectiva intercultural”.

Una visión más positiva del tema diría que se establecen las bases para que suceda todo lo que se menciona. Sólo que olvidaron comentar, aunque sea en artículos transitorios, como el que en el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa detuvo la transferencia de los servicios básicos al gobierno local.

(Continuará el análisis del artículo 13)

P.D. Mis más sinceras felicitaciones a las titulares del Colegio de Bachilleres y del Conalep, por su ratificación al frente de dichas instituciones.

 

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