Cultura

"El poder de los gringos está en la desunión entre nosotros", dijo el Centauro del Norte

Libro. El FCE edita la última entrevista que ofreció Pancho Villa y en ésta dice: “… a ustedes que son jóvenes les pido que no olviden ese gran peligro… para que cuando llegue el día, los gringos no nos cojan dormidos. Es doloroso pensar, señores, que sobre el poder de los gringos está la desunión entre nosotros...Seríamos derrotados, señor”

El escritor Ignacio Solares señala que este libro también aclara lo que fue Villa para México.

La última entrevista que ofreció Francisco Villa a un reportero, Regino Hernández Llergo, sucedió un año antes de su muerte, en 1922, y por lo tanto la publicación de ese encuentro en forma de reportaje hace que sea un documento histórico. Además, es vigente porque advierte contra el poder de Estados Unidos, opina el escritor Ignacio Solares (Chihuahua, 1945) a propósito de la reciente publicación de Una semana con Francisco Villa en Canutillo.

“Esa entrevista que ahora publica el Fondo de Cultura Económica (FCE) es vigente, porque nos advierte contra Estados Unidos, ahí Villa dice que el enemigo lo tenemos en el norte. En segundo lugar, es vigente porque nos aclara lo que fue para nosotros Francisco Villa”, señala Solares, quien realizó el prólogo para esta edición.

El reportaje realizado por el periodista Regino Hernández Llergo, sobre la vida de El Centauro del Norte en la hacienda Canutillo, Durango, se publicó en El Universal, del 12 al 18 de junio de 1922 y en ese texto Villa habla de su interés por la educación de los niños, del respaldo político a Adolfo de la Huerta y de sus pensamientos sobre Estados Unidos.

“En mi libro Columbus que está dedicado a Villa, explico que él invadió a los gringos (en 1916). Villa fue y es el único ser humano que ha invadido Estados Unidos por tierra y quiero imaginar qué otro mexicano se atrevería a hacerlo, a invadir Estados Unidos por tierra, ahora que está Trump. Porque Villa entró a caballo soltando bala y gritando: ‘Mueran los gringos. A ver si nos atrevemos a hacerlo de nuevo, no está fácil y con el muro estará más difícil’”, comenta.

En la entrevista hecha por Regino Hernández Llergo, Francisco Villa le externa que un peligro para los mexicanos son los estadunidenses: “Hay un gran peligro para los mexicanos, que lo tengo muy presente, que no se me olvida nunca, y que temo porque son muy poderosos: los gringos. El día que llegue, que llegará, va a ser una lucha muy dura, señor, una guerra que no se acabará nunca…”

Prosigue el caudillo: “A ustedes que son jóvenes, y como buenos mexicanos que han de ser, les pido que no olviden ese gran peligro, y que siempre se lo recuerden a sus amigos, a sus hijos, para que cuando llegue el día, los gringos no nos cojan dormidos. Es doloroso pensar, señores, que sobre el poder de los gringos está la desunión entre nosotros...Seríamos derrotados, señor”. 

LAS CARAS DE VILLA. Otro aspecto valioso de esta entrevista, añade Solares, es que Francisco Villa accedió a ser visitado por un periodista, ante su negativa de hablar ante medios de comunicación desde que la hacienda de Canutillo le fue dada cuando el 28 de julio de 1920 firmó un acta de rendición.

“Villa depone las armas para retirarse a la vida privada. Cuidadosamente se evita la palabra rendición. Le entregan la hacienda de Canutillo, donde deberá tener su residencia, le permiten tener una escolta de 50 hombres armados con sueldos a cargo de la Secretaría de Guerra”, detalla Solares en la introducción del libro.

—¿Por qué Villa aceptó dar la entrevista?

—Fue una concesional al periódico El Universal, porque él decía que estaba retirado de la política, quería mostrar cómo se había vuelto ya un hacendado, cómo era su rancho y lo que pasó en esa visita hecha por Hernández Llergo es que tuvo la astucia para sacarle la sopa a Villa, porque éste manifestó claramente su apoyo a De la Huerta. Eso le costó la vida.

—¿Qué elementos biográficos de Villa aporta esta entrevista?

—Nos demuestra que habían pacificado a Villa. Hay muchos Panchos Villas, uno es el gobernador de Chihuahua que en cada esquina en donde había un terreno baldío, decía que había que abrir una escuela; otro es el Villa que gana la batalla de Zacatecas; otro es el que se vuelve un asesino que llega a pequeños poblados y pasa por las armas a todos los españoles y a los curas que hay ahí; otro es el Villa de Canutillo que es un Villa alejado de política.

Otro elemento que se resalta en el libro, en palabras de El Centauro del Norte, es su  popularidad, evidencia de ellos es que en las encuestas sobre quién podría ser el sucesor de Álvaro Obregón, Francisco Villa era una opción de respuesta.

“A Villa nunca le interesó la Presidencia, le interesaba en ese momento apoyar a Adolfo de la Huerta. Tenía mucha popularidad y no necesitaba ser presidente de la República, no tenía capacidad, él había propuesto tiempo atrás a Felipe Ángeles como presidente. Entonces ya te imaginarás lo que significó políticamente manifestar su apoyo De la Huerta, (porque) con la popularidad que tenía, selló su sentencia de muerte”, opina Solares.

—La política, ¿era un interés aparente?

—Aparentemente porque le dijo a Hernández Llergo: “Mi raza me quiere mucho; yo tengo amigos en todas las capas sociales, ricos, pobres, cultos, ignorantes…me tienen miedo, porque saben que el día que yo me lance a la lucha, ¡uh, señor! … ¡los aplastaría!”.

“Entonces está aplacado hasta cierto punto y lo que determina, el desenlace (de Villa) está marcado en el libro por su apoyo a De la Huerta, entonces  Calles se sintió, quien quiso imponer a Obregón. La entrevista es un tesoro valiosísimo porque pasa a la historia de la política mexicana como un testimonio único”, agrega Solares.

Por último, el autor y prologuista explica que Villa estableció una escuela dentro de la hacienda porque cuando era gobernador, el revolucionario decía que en tiempos de paz, incluso el ejército debía dedicarse a dar clases. “Él creía mucho en la educación, era un hombre con espíritu humanista y como todos los hombres, era ambivalente. Igual fue humanista y un asesino”.

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