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Errores arbitrales y en cancha hacen empatar al Barça

Ni la Premier League ni la Serie A, ni la Bundesliga ni la Ligue 1, ni la Eredivisie… Ni la Champions. El futbol europeo de primer nivel usa el Ojo de Halcón de manera unánime para evitar que pasen algunas cosas que no deben pasar. En España es diferente.

El Barcelona quería meter presión al Real Madrid y acabó presionándose en Sevilla. Debía ganar al Betis y no lo hizo, al terminar 1-1.

Los culés hicieron un partido irreconocible, cargado de muchos errores individuales, y también porque el árbitro no concedió un gol legal de Jordi Alba con el balón traspasando la línea. Él sí lo vio, su juez de línea no.

Luis Suárez empató en el minuto 90 pero el 1-1 es un frenazo de un Barça que nunca creyó en un liderato provisional.

El Barça podrá argumentar, con razón evidente, que el gol no concedido a Jordi Alba inmediatamente después del 1-0 marcó el desenlace final del choque, pero el campeón mostró en Sevilla, en el Benito Villamarín, una imagen muy alejada de lo esperado, con una alineación revolucionaría de Luis Enrique que no respondió a la exigencia. Con Mathieu y Digne juntos en una zaga que completaba Aleix Vidal junto al único habitual, Piqué, el entrenador mantuvo a Denis y le juntó con Rakitic y Arda en un centro del campo que ofreció fútbol pero adoleció de punch en ataque.

Incomprensibles y repetidas pérdidas de balón –la culpabilidad era general- que irritaron al técnico en la banda.

Los azulgrana solo respondieron con los béticos cansados. Hasta el 37’ fueron incapaces de hilvanar una jugada con sentido y orientación. Pase interior de Messi para que Neymar probara un tiro con efecto que Adán adivinó.

El gol iba cocinándose a fuego lento pero nadie sabía qué equipo lo sacaría antes del horno. Aleix Vidal lo intentó con un tiro desviado y también el Betis con un tiro lejano que detuvo Ter Stegen. Lejos de venirse abajo, el Betis se convenció de sus opciones.

Messi no daba con la brújula para salir del laberinto e, incluso, Luis Suárez resultaba errático. Y cuando trataba de levantarse, el Betis marcó en un tiro de esquina. Un tanto que vino precedido de dos balones al atravesaño y al poste, el último de Rubén Castro.

El Barça despertó con el gol en contra y llegaron las jugadas polémicas. Un gol fantasma que el árbitro no señaló y otro que pudo ser y no llegó entrar.

En el último minuto, el Barcelona logró empatar con un gol fabricado por Messi, filtrando un pase que Luis Suárez logró enviar a la red.

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