Su América - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Su América | La Crónica de Hoy

Su América

Marcel Sanromà

Bueno, pues ya sólo nos falta soportar a Donald Trump en la Casa Blanca durante 207 semanas más. Menos tres días. Sí, de acuerdo, no es descartable que un juicio político recorte su mandato, pero tampoco es inverosímil que lograra la reelección. Sí, sé lo que están pensando, que sí lo es. Pero, ¿no parecía también imposible que un loco narcisista patológico llegara siquiera a la candidatura presidencial? Vamos a suponer, pues, que serán cuatro años.

La América, el Estados Unidos, de Trump da mucho miedo, en una semana ya ha sembrado el terror entre las minorías (esperamos ver en las próximas semanas algún tipo de movimiento contra los negros), ha destrozado el ambientalismo del país y obligado a la comunidad científica a abrir cuentas alternativas en las redes sociales para poder, de forma anónima, desafiar la mordaza del gobierno y publicar sus descubrimientos y progresos.

Pero me niego a seguir repasando lo que ha ocurrido porque ni quiero deprimirme yo, ni quiero deprimirles a ustedes. Quiero regresar a la investidura del magnate para entender qué es lo que vamos a ver y, sobre todo, por qué.

En la ceremonia en la escalinata del Capitolio, Trump insistió en las claves de su campaña: eliminar el legado de Obama y devolver el poder al pueblo, algo que tantos otros populistas afirmaron antes. A la vez, prometía unir a los EU más divididos de la historia, pero, ¿cómo será posible, si todo lo que hace es atacar a todo el mundo? ¿Cómo es eso compatible con la unión? ¿Cómo va a unir al pueblo el presidente con menos aceptación de la historia?

Vaya por delante que no lo va a hacer. Al contrario, el mandato de Trump agudizará la profunda división del país con cada decisión que tome, cada orden ejecutiva que firme y cada día que pase. No en vano, en el décimo día de mandato, tiene los aeropuertos llenos de manifestantes, e incluso las redes sociales arden con los mensajes de votantes arrepentidos, especialmente por el desmantelamiento inmediato del ‘Obamacare’. Es muy recomendable seguir la cuenta @Trump_Regrets en Twitter para obtener una dosis diaria de agridulces y dolorosas sonrisas.

Pero al lado de la América arrepentida de haberle votado, existe la América orgullosa de haberlo hecho, la América (es decir, los Estados Unidos), que siente –todavía y de momento— que Trump es uno de los suyos. Es a ellos a los que el magnate dirigió su discurso. No debemos entender el mensaje de unidad del republicano como una comunicación con el conjunto de la sociedad estadunidense, sino con ‘su’ gente.

Trump ve el mundo entre los que le respaldan y los que le oponen, sin término medio, como en la mente de un niño, incapaz de percibir matices y apreciar dudas, y mucho menos, críticas. Por ello, su investidura no fue una ceremonia institucional, sino un míting político, la última parada de su ‘Tour de la victoria’, en el que se dirigió a los suyos. Prometió unir a los suyos; prometió devolver el poder a los suyos, e ignoró deliberadamente a todos los demás.

Los suyos son esos estadunidenses blancos, hombres que odian a las minorías, que temen a los extranjeros, que vivieron con tortura cada día del mandato de un presidente negro, y que ven en Trump la esperanza de volver a la sociedad que el progresismo y el avance de los derechos civiles les arrebataron. Para ellos gobierna, pero quién sabe si el fraude se destapará antes aún de lo previsto y lo que logrará es unirlos a todos en su contra, a medida que vayan dándose cuenta de cuánto les había dado el ‘Obamacare’ y cuánto les va a quitar el ‘Trump doesn’t care’.

 

marcelsanroma@gmail.com

 

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