El carnaval de los canallas

Juan Manuel Asai

Los canallas toman el mando. Expanden su discurso de odio por el mundo. El discurso antecede a las acciones violentas. De modo que los sembradores de odio cosecharán tormentas. Las anhelan. Es lo suyo. Dentro de algunos años, cuando intentemos recordar cómo comenzó todo, tendremos que recuperar el inicio del año 2017, cuando los canallas tomaron el mando y sus cómplices se frotaban las manos pensando que podían sacar algún provecho.

En febrero los canallas celebrarán carnaval. Ya con las primeras víctimas fatales. Podrán asistir todos aquellos que piensen que los valores democráticos, me refiero a tolerancia, inclusión, diálogo, pluralismo sobran en el planeta y que las respuestas están en la discriminación racial, la misoginia, la ignorancia, la mentira y sobre todo la crueldad, que es su divisa.

Donald Trump es un mega patán y un empresario gandalla. Tiene el instinto criminal usual en los hombres con habilidad para acumular grandes fortunas. Esos rasgos de su personalidad son una bomba atómica en la Oficina Oval. Su primera semana como presidente de Estados Unidos ha cumplido las expectativas más sombrías. Intentó varias veces humillar a México, uno de los socios y aliados más constantes de Estados Unidos. Lanzó su veneno sobre los musulmanes, lo que garantiza nuevas y más despiadadas oleadas de terrorismo. Regresó el reloj en los derechos reproductivos de la mujer. En suma, una calamidad. Lo realmente grave es que no hemos visto nada todavía.

Slim, el optimista

El brote de nacionalismo y unidad nacional registrado en el país es bienvenido. ¿Durará el tiempo suficiente para resistir? Es muy difícil. Creo que la prueba de fuego será la primera semana de febrero con el nuevo gasolinazo. Hasta ahí llegará la unidad política. El enfado y la unidad no se llevan. El nacionalismo es una fortaleza que debemos alimentar porque estaremos a prueba como mexicanos cuando comiencen las deportaciones, se cancele el TLC o empiece a construirse el muro. El señor Carlos Slim dice que en realidad Trump no es Terminator, sino sólo un negociador rudo, lo cual nos tendría sin cuidado si estuviéramos en el marco de un concurso de belleza o en la construcción de un nuevo hotel, pero en el caso de la viabilidad de la nación sí es ocasión para sonar las alarmas.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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