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Ciclistas mal portados y desobedientes

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Invaden los carriles confinados del Metrobús y Trolebús, circulan sobre las banquetas, no respetan los semáforos ni las llamadas de atención de policías, se enojan con los peatones y algunas veces se pelean con los automovilistas... Son los malos ciclistas de la Ciudad de México.

Agentes de Tránsito coinciden en que “son un dolor de cabeza”, ya que con sus faltas ponen en riesgo la seguridad de los peatones, automovilistas, usuarios del transporte público y la suya.

Incluso, aseguraron, en la mayoría de las ocasiones quienes son amonestados reaccionan de forma agresiva y grosera.

“Luego te quieren hasta madrear”, contó uno de los oficiales que se ubica en el cruce de Hamburgo e Insurgentes, que en su placa traía Rodríguez H.

Los ciclistas padecen, por un lado, la falta de infraestructura para circular, pero, por otro, también carecen de educación vial y son irresponsables, pues hay quienes conducen con una mano y con la otra cargan a sus hijos; además, abusan de que no existen sanciones para ellos y retan a la autoridad.

Agustín Martínez, líder de la organización Bicitekas, admite que los ciclistas suelen cometer infracciones de tránsito y abusos con los peatones; sin embargo, asegura que la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México es omisa con las faltas.

“La policía sólo puede hacer amonestaciones verbales, pero yo nunca he visto que hagan una. La verdad es que hay un agujero legal”, dice Martínez a Crónica.

De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública, no hay un solo registro de amonestación a los ciclistas, ya que sólo se hace de manera verbal.

En tanto que los oficiales aseguraron que, al día, un policía hace de 8 a 10 amonestaciones en promedio, dependiendo de la vialidad en la que se encuentre.

TEMERARIOS. Crónica hizo un recorrido por la Línea 3 del Metrobús, que va de Tenayuca a Etiopía. En esta zona, los ciclistas suelen usar el carril confinado, pese a que significa un riesgo para sus vidas.

Al respecto, Agustín Martínez explica que los velocipedistas circulan por esta zona debido a que las unidades de Metrobús transitan lentamente.

Aun así, las violaciones al Reglamento de Tránsito han generado molestias de automovilistas y de los propios peatones.

En Reforma, por ejemplo, suele haber confrontaciones entre peatones y ciclistas que intentan cruzar la avenida.

“Algunos ciclistas no bajan la velocidad, pero también es cierto que hay gente que te ‘echa el cuerpo’. Es una cuestión de cultura”, refiere Martínez.

Este diario hizo un recorrido también por esta zona. Durante el ejercicio de observación se detectó que a los peatones se les dificulta cruzar la avenida Reforma, a la altura del Centro Comercial Reforma 222, no sólo por los automóviles, sino también por los ciclistas, quienes circulan sobre el camellón o no respetan el semáforo.

BICIVERNÍCOLAS. En la Condesa, un joven ciclista, en su afán de ganarle al semáforo, estuvo a punto de atropellar a una mujer. Apenas vio que la luz cambió a amarillo y pedaleó más rápido… Logró esquivar un vehículo que estaba estacionado en doble fila, pero alcanzó a empujar a una señora que estaba esperando un taxi.

Sin embargo, al joven le importó poco el incidente. Y la justificación que dio a los peatones que le reclamaron con recordatorios familiares fue: “soy ciclista”.

“Míralo, míralo. Ni si quiera le importó que aventó a la señora”, dijo molestó Raúl Sánchez, vecino de la colonia.

Y agregó: “como si andar en bicicleta lo eximiera de sus actos”.

Raúl contó que en su colonia todos los días ocurren casos similares, sobre todo con repartidores de comida, a quienes no les importa la seguridad de los peatones.

Por acá ya les llamamos “los bicivernícolas”, por su falta de educación vial, “se comportan como personas inmortales que tienen derecho a todo, sin respetar nada”.

MUJERES, LAS QUE MÁS FALTAS COMETEN. Uno de los oficiales de Tránsito asignado a la vigilancia de la calle Durango y su intersección con Valladolid, en la colonia Roma Norte, indicó que son las mujeres que andan en bicicleta las que más faltas cometen; un ejemplo, dice el agente Ortiz, “de 10 amonestaciones que hacemos, 7 son a mujeres”.

Otro agente de apellido Álvarez que se encuentra en la esquina de Insurgentes y Hamburgo refirió que es en las avenidas principales donde más sanciones verbales se aplican.

Mientras que un policía en los alrededores del Parque México, en la colonia Hipódromo, señaló que los ciclistas al verse evidenciados son sumamente agresivos.

En un recorrido hecho por Crónica se constataron las faltas que algunos ciclistas cometen.

Por ejemplo, en la calle de Tamaulipas esquina con Cadereyta, en la colonia Hipódromo, un joven de aproximadamente 22 años circulaba por la acerca e impedía el libre tránsito de los peatones.

Al ser cuestionado del porqué transitaba por la acera, explicó que temía por su seguridad si lo hacía en el arroyo vehicular, pues “los automovilistas nos avientan la lámina”.

Otro caso fue el de tres ciclistas, que usaron el carril confinado de la Línea 3 del Metrobús, en avenida Cuauhtémoc.

A estos tres hombres parecía que sólo les importaba ver quien pedaleaba más rápido para llegar al semáforo que en ese momento se encontraba en rojo, fijarse si alguna unidad del transporte podía embestirlos no tenía cabida.

No sólo los ciclistas particulares infringen las reglas, también los policías que utilizan este medio para hacer rondines de vigilancia cometen faltas, que para ellos no son importantes, pero podrían ocasionar un accidente.

Éste fue el caso de un oficial que circu­laba en sentido contrario en la avenida Alfonso Reyes y su cruce con Atlixco, en la Condesa.

A pesar de los recordatorios familiares, el oficial continúo su camino sin mostrar mayor preocupación por lo que estaba haciendo.

IMPRUDENCIA. En calles de la colonia Del Valle, en la delegación Benito Juárez, algunos ciclistas tampoco respetan el Reglamento de Tránsito o simplemente hacen caso omiso a los señalamientos de oficiales de la SSP.

Por ejemplo, un joven de 18 años recorría la calle Pestalozzi en sentido contrario; los automóviles se quitaban para evitar golpearlo y el ciclista aprovechó para rodar casi a mitad de la calle.

Al llegar a la esquina cruzó intempestivamente los carriles y un auto que daba vuelta en esa dirección estuvo a punto de embestirlo. El conductor del coche, visiblemente molesto, comenzó a lanzar insultos hacia el joven, mientras que éste aseguró que no había sido culpa suya.

Argumentó que esa delegación carece de señalamientos especiales para los ciclistas y que da igual si se circula en el sentido correcto o no, ya que los automovilistas agreden sin razón.

“Si los conductores te ven pegado a la banqueta, aun así se te cierran y te avientan el carro, entonces es lo mismo”, se limitó a decir el ciclista.

Otro caso similar fue el de una mujer que contaba con el equipo de seguridad, es decir, casco, coderas y un chaleco reflejante del Gobierno de la Ciudad de México, e iba en el carril confinado para bicicletas en avenida Juárez.

Sin embargo, por ir a gran velocidad y no fijarse, se pasó el alto y un auto estuvo a punto de arrollarla.

El conductor tocó la bocina del claxon varías veces como forma de reclamo y giraba la cabeza de un lado a otro como signo de desaprobación. Finalmente a pesar de que la mujer fue la culpable, se enojó y se alejó culpando al conductor del susto.

Algunos otros ciclistas se atraviesan avenidas donde los automóviles circulan a altas velocidades, tales como Revolución, Patriotismo o Reforma. Lo peor es que la mayoría no lleva casco y por las noches no utilizan chalecos reflejantes a pesar de que el gobierno capitalino ha realizado campañas para concientizar y ofrecer un kit especial para los que gustan de utilizar este tipo de opción de transporte.

Reglamento

Artículo 19

Se prohíbe a los conductores de vehículos no motorizados:

I. Circular sobre las aceras y áreas reservadas al uso exclusivo de peatones, con excepción de los niños menores de doce años y los elementos de seguridad pública que conduzcan vehículos no motorizados, salvo que el conductor ingrese a su domicilio o a un estacionamiento, en este caso debe desmontar y caminar;

II. Circular por los carriles exclusivos para el transporte público de pasajeros; excepto cuando estos cuenten con el señalamiento horizontal y vertical que así lo indique;

III. Detenerse sobre las áreas reservadas para el tránsito de peatones;

IV. Circular por los carriles centrales o interiores de las vías de acceso controlado y donde así lo indique el señalamiento restrictivo, excepto cuando sea autorizado por la Secretaría y Seguridad Pública, quienes determinarán las condiciones y los horarios permitidos;

V. Circular entre carriles, salvo cuando el ciclista se encuentre con tránsito detenido y busque colocarse en un área de espera ciclista o en un lugar visible para reiniciar la marcha.

Los conductores de vehículos no motorizados que no cumplan con las obligaciones de este reglamento serán amonestados verbalmente por los agentes y orientados a conducirse de conformidad con lo establecido por las disposiciones aplicables

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